Definición de qué es libre comercio. Características, funcionamiento, ventajas y significado. Una de las manifestaciones de la libertad económica.

Definición de libre comercio

Es una expresión que se refiere a los aspectos económicos y consecuencias políticas del intercambio libre de bienes entre personas. Siempre que ellas vivan en dos países diferentes.

No es, como se suele afirmar, el libre comercio algo que sucede entre dos naciones pues las naciones no comercian entre sí. Solo las personas pueden comprar y vender. Es decir, exportar e importar.

El libre comercio, por tanto, incluye actividades del llamado comercio exterior, de importaciones y exportaciones de bienes.

Parte de la libertad económica

Su idea principal es tener libertad de intercambio de bienes entre todas las personas, vivan donde sea. Es decir, sin que existan limitaciones de aduanas, impuestos, cuotas u otras restricciones de gobierno.

Es una consecuencia lógica de la mentalidad liberal, que reclama libertades de expresión, enseñanza, elección de gobernantes y libertad económica dentro de las naciones y entre ellas.

Propone la existencia de un flujo libre de mercancías y servicios entre todas las personas del mundo, con independencia de dónde vivan.

Uno de los escritos más famosos en favor del libre comercio es el de Bastiat y que con tono burlón habla de una petición de los fabricantes de velas al gobierno. En él Bastiat escribe que el gobierno debe proteger a los fabricantes de velas de la importación libre de la luz del sol.

Los tratados de libre comercio son los representantes actuales de esta libertad y generalmente toman la forma de programas de reducción de obstáculos al flujo de mercancías entre dos o más países.

Defensores y enemigos

Los enemigos del libre comercio provienen generalmente de mentalidades intervencionistas que apoyan las acciones gubernamentales para restringirlo, Por ejemplo, los globalifóbicos o altermundistas como el grupo más visible.

Pero también existen otras formas de pensar como el proteccionismo que aplica el cierre de fronteras para resguardar a la industria local de productos más baratos y de mejor calidad. También el mercantilismo se opone al libre comercio.

Sus defensores usan dos tipos de argumentos.

• Un tipo se refiere a cuestiones filosóficas y establece que siendo la naturaleza humana libre sería incongruente que ella se limitara innecesariamente. El ser humano es libre por naturaleza y el libre comercio es una de sus libertades.

• El otro tipo de argumentación se refiere a sus resultados prácticos. Donde él es aplicado los resultados económicos son superiores a donde no lo es.

Las discusiones acerca del tema, entre defensores y opositores, suelen ser agrias y difíciles. Desafortunadamente ellas suelen adolecer de problemas de ignorancia por ambas partes.

Por ejemplo, la idea de la ventaja comparativa es mal comprendida e incluso puesta de lado, lo mismo que los efectos no intencionales de ambas posiciones.

Lleva implícitos conceptos como el de ventaja comparativa, dumping. Las ideas de Benegas Lynch y las ideas de T. Sowell ayudarán a comprender mejor la defensa del Libre Comercio.

En resumen…

El libre comercio es un manifestación de la libertad económica de las personas. Se refiere específicamente a la libertad de importar y exportar sin obstáculos gubernamentales.

Como ha sido explicado:

«[…] es un enfoque económico que defiende la eliminación de las trabas a la actividad económica de los agentes. En el interior del país se traduce en libertad de empresa con mercado libre, y en el exterior en libre cambio». economipedia.com

Y unas cosas más para el lector curioso…

Bonus track: el libre comercio y las importaciones, según un tipo de hace siglos.

Las importaciones sí importan

Se llamaba Gayo Plinio Cecilio Segundo (23-79). Más conocido como Plinio el Viejo. Un romano, escritor y militar. Durante su vida, en Yemen existía una sociedad muy rica. Al menos eso pensaba él. ¿Por qué? La respuesta es fascinante.

De los yemeníes dijo el romano que exportaban productos propios, entre los que destacaban incienso y mirra, pero también productos de su mar y de sus bosques.

Muy bien, no hay problema, se sabe hasta el cansancio que el comercio ayuda a la prosperidad.

Pero Plinio añade algo a lo anterior. Dice que en Yemen son ricos porque venden al exterior y no comprar nada del exterior.

Como consecuencia, debemos suponer, se queda en el país todo el oro y la plata que se reciben por las exportaciones. Ya que no hay importaciones, se piensa, la nación acumula esos metales y, de esta manera, se vuelve rica.

Esa misma mentalidad errónea

Esa manera de pensar en la riqueza sigue vigente. Si usted recuerda al millonario tío del Pato Donald, tenía él un edificio que era una caja fuerte muy grande, de una sola habitación de varios pisos de altura, en la que estaban todos sus billetes y todas sus monedas.

La noción tiene un nombre, se llama Mercantilismo. Consiste en tratar de exportar lo máximo posible y de importar lo mínimo posible.

De esta manera, se piensa, la nación se enriquece acumulando dinero y metales preciosos. El problema, por supuesto, es que no se pueden comer esos metales, ni beber los billetes, ni hacer casas con ellos.

Para lo que sirven esos billetes y metales es para comprar comida, bebida, materiales de construcción y demás. Acumular oro, en sí mismo, no tiene sentido. Lo tiene cuando se compra lo que se necesita con ese oro.

La mentalidad del avaro

Para entenderlo mejor, una vez me explicaron eso con la imagen de un avaro. Tiene él una vida miserable, llena de penas y limitaciones. La tiene al mismo tiempo que posee una cuantiosa fortuna que podría remediar mucho de sus males.

Me parece que la lección es clara: acumular dinero por acumularlo no tiene sentido. Si un país exporta bienes entonces, con esos ingresos, puede importar bienes. El resultado será una mejor vida para todos, la consecuencia del libre comercio.

Muchos equivocan sus conceptos y vuelven a remontarse a la mentalidad de Plinio el Viejo. Hablan de limitar las importaciones, de proteger a la industria nacional y los empleos que ella tiene. Hablan de autosuficiencia, de independencia nacional. Obtienen, demasiadas veces, aplausos con esto.

Su propia vida

Véalo a nivel personal, usted mismo. Usted trabaja haciendo algo que otro compra. En realidad usted está exportando algo, su trabajo y el resultado de su trabajo, el que sea. Es una exportación personal.

La hace porque necesita importar lo que usted no produce, o le costaría demasiado producir. Vamos, usted compra cerveza porque le es más barato que producirla en su propia casa. Exactamente lo mismo se hace a nivel nacional.

Usted practica el libre comercio en su vida diaria.

Las personas de un país venden productos producidos por ellos a quien quiera comprarlos, sean nacionales o extranjeros. Y lo hacen porque con el resultado de esas exportaciones podrán importar bienes que necesitan. Así se vive mejor.

Si usted es un partidario del proteccionismo, si quiere ser lógico, tendría que producir el queso que usted come (incluyendo la vaca).

Piense en el rey Midas, el hombre con más oro en el mundo y, sin embargo, murió de hambre. Cualquiera puede imitarlo, basta con que no gaste el dinero que gana. Acumulará mucho dinero, pero vivirá miserablemente.

Exportar es algo que importa e importar es otra cosa que también importa. Hacer una cosa sin la otra es artificial. Está en contra de la libertad humana y, sin embargo, eso es lo que piden muchos políticos.

Otras notas

En realidad, la historia del rey Midas muestra que imploró al final que se le quitara el don de convertir las cosas en oro después de convertir a su hija en una estatua. Terminó aprendiendo que hay cosas que valen más que ese metal.

En un análisis económico sencillo, el don de convertir las cosas en oro habría producido una reducción en el precio del metal. Se hubiera necesitado más oro para comprar la misma cantidad de bienes.

En el fondo, se trata del llamado error de M. Montaigne, según el que quien vende gana y quien compra pierde. Llevado esto a comercio libre internacional, la nación que exporta gana y la que importa pierde. La idea es errónea pues no considera que quien compra también gana con el bien adquirido.