Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Síndrome del Redentor
Eduardo García Gaspar
2 enero 2009
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Escuchando las campañas electorales, de los EEUU, vino a mi memoria un conferencista al que escuché en 1994 y quien para todo propósito práctico sostenía que podía construirse un avión ignorando las leyes de la Física. Los gobernantes prometen todo posible bienestar sin respetar leyes económicas, ni la naturaleza humana.

En ese año escuché a ese ministro religioso defendiendo a la teología de la liberación. Sus citas bíblicas y de santos estuvieron sesgadas para probar sus teorías. Su falta de objetividad fue patente. Habló de lo que le convino. Ni una palabra de Santo Tomás de Aquino, de San Bernardino de Siena, de San Antonino, ni de los sacerdotes que mencionan ideas católicas contrarias a las de él.

Sus argumentaciones económicas fueron primitivas. Cuando se le interrogó al respecto dijo “no saber”. Se declaró ignorante de la economía y de la política. Era un activista indudable, que habló de “cambiar las estructuras sociales, a pesar de podernos equivocar al hacerlo” (sic).

Dijo que no podemos esperar, que tenemos que tomar acciones inmediatas para cambiar esas estructuras políticas, económicas y culturales… aunque lo que hagamos sea peor de lo que tenemos. Literalmente, de verdad dijo eso.

Y apuntó sus ideas de soluciones, como la limitación del derecho a la propiedad privada, la limitación a los ingresos y lo hizo sin la timidez propia del inexperto. Al contrario, había que hacerlo aunque se estuviera equivocado. Su conocimiento económico, a juzgar por sus propias aseveraciones, era inexistente, al igual que el político.

Y sin embargo, se atrevió a proponer cambios en sistemas sociales que desconoce, pero que hay que intentar sin .importar “que estamos equivocados”. Mayor irresponsabilidad no se puede pedir: un ministro religioso, con el síndrome del redentor terrenal y que aprovecha de su posición. Las personas le van a creer más a él que a cualquiera. No porque sea un experto, sino porque es un religioso que, equivocado, cita lo que conviene a sus ideas.

Quienes padecen ese síndrome no se detienen a pesar de su ignorancia. Quieren analizar la realidad, pero no saben cómo. Quieren encontrar soluciones, pero sólo encuentran utopías, que son causa de la pobreza que ellos quieren remediar. Las buenas intenciones que ellos sin duda muestran, no bastan. Dios nos dio sentimientos, pero también nos dio inteligencia. Hasta nos dio capacidad hasta para cuestionarlo. Lo menos que podemos hacer es tener la humildad, que le faltó a ese ministro, para decir no sé y tengo que pensar antes de hacer.

Y eso que padecen esta persona y muchos otros, es exactamente igual a la propuesta de construir un avión ideal, tan barato que cueste nada y tan seguro que existe total certidumbre de que no se caiga. Eso es lo que se promete por parte de alguien que al mismo tiempo dice en realidad no tiene conocimientos de Física y jamás ha leído nada del tema, pero que considera que es justo tener ese avión para beneficio de todos.

Eso es lo que creo escuchar en las campañas electorales. Los dos candidatos en los EEUU, pero también los tres grandes en las elecciones mexicanas de 2006, pidieron a millones de ciudadanos que abordaran el avión que ellos habían construido con promesas, pero sin conocimiento. En cada avión había una utopía, irrealizable, pero convincente para el ingenuo.

El papel que las elecciones han producido en los candidatos posee esa tendencia, la de colocarse ellos en un papel redentor: su plan es el de la salvación del país, elegir al otro es la perdición absoluta. Y de allí nacen promesas como la de gobiernos que crearán empleos, cuando los empleos no son creados por gobiernos.

El efecto neto de ese papel redentor terrenal es la elevación del riesgo: los gobiernos prometerán estructuras justas, responsabilidad social, salud para todos y otras cosas que son parte de un sueño atractivo, pero irreal. No diferente a la idea de que manipulando la tasa de interés puede crearse bienestar.

Creo que el asunto bien vale una segunda opinión para poner sobre la mesa el síndrome del redentor terrenal y la ingenuidad necesaria para creer las promesas electorales de quienes sólo tienen una ambición, al de llegar al poder e intentar realizar lo irrealizable.

Post Scriptum

El tema de las utopías es fascinante y ha sido explorado por Bastiat y por Murray, con conclusiones asombrosas. Tiene una alta relación con las propuestas de Proyecto de Nación que son frecuentes en las elecciones. En La Oveja Totalitaria hay un análisis de una de esas utopías.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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