Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Pluma de Mozart
Eduardo García Gaspar
21 julio 2010
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: , ,


¿Qué tanto caso tiene exaltar a la democracia? Todo es una exageración, y una realmente considerable. En los libros de texto para secundaria en México, por ejemplo, se habla de la democracia como una forma de vida. Sin duda un exceso pocas veces visto. ¿Alabaría usted al cincel de Miguel Ángel? ¿Podría decirse que ese cincel es un estilo de vida?

Por supuesto que no. Poner a la democracia en un altar es como rendir tributo a la pluma con la que Mozart compuso su sinfonía 41 y creer que si todos usaran esa pluma escribirían igual que él. La democracia no es una virtud, ni una cualidad, ni un rasgo del ser humano. Es un simple y bastante ineficiente mecanismo para tomar decisiones de gobierno.

Nada más que eso. Un proceso ingenuo y cándido para resolver conflictos en la toma de decisiones. Un sistema que no garantiza buenos resultados y que es ridículo pensar que se trata de un estilo de vida. No quiere decir esto que uno se opone a la democracia. A lo que uno debe oponerse es a la distorsión de ese mecanismo.

Son mucho más importantes otras cuestiones, como las libertades y el respeto a la naturaleza humana. Piense usted en esto: Hugo Chávez puede presumir que su régimen es democrático porque inició en el poder por esa vía. A la Alemania comunista se le añadió el nombre oficial de república democrática.

Lo que realmente importa son asuntos relacionados con la naturaleza humana: libertad, razón. Y, del otro lado, lo que importa es poner a la democracia en su sentido real: un conteo de votos para tomar una decisión, en el que se hace lo que la mayoría decide. Y ese conteo tiene limitaciones serias, sólo puede ser usado en determinados casos y no en todos.

Conviene usar el conteo de votos en elecciones de gobernantes como una regla pacífica que hace posible un cambio de gobierno. Gracias a ese conteo se evita una revuelta violenta y eso está muy bien. Pero no es garantía de nada más. Los elegidos no son necesariamente los mejores.

También conviene usar el conteo de votos dentro de cuerpos formados por personas con diferentes posiciones. El caso más claro es el de las cámaras legislativas. Otro caso es el de reuniones de accionistas en una empresa. Pero hasta allí y no más. Piense usted en lo ridículo que sería poner a votación el carro que usted quiera comprar, o la marca de cerveza que quiera beber.

Si usted quiere abrir un negocio sería absurdo que su decisión fuera tomada por medio de un conteo de votos. ¿Quiénes votarían, todos? Y lo peor, no llevarían ellos el peso de las consecuencias de su decisión. Con un peligro adicional de consideración: el de la dictadura de la mayoría.

Está fuera de los límites de la democracia el votar si a usted se le debe expulsar de su casa, y si usted debe comer espárragos y no tocino. En realidad, casi la totalidad de las decisiones que tomamos están fuera de un proceso de conteo de votos que es lo que la democracia hace.

Creo que Lord Acton (1834-1902) lo expresó bien cuando dijo que el gran valor a defender no es la democracia, sino la libertad. Por eso mismo es que los liberales sienten temor con la exageración de la democracia: ella puede ser utilizada para destruir libertades usando la justificación de las mayorías. Y como las mayorías son difusas y vagas se termina por dejar la decisión en la élite del poder.

El tema de la exageración de la democracia bien vale una segunda opinión para apuntar con toda claridad que esa exaltación indebida acarrea peligros severos a la naturaleza humana, a la que impide su libertad y, por tanto, el uso de la razón. El ser humano dejaría de pensar y limitarse a hacer lo que el resto cree que piensa.

El peligro es real porque eso precisamente se enseña al menos a los niños que estudian secundaria en México. Se les hace creer que la democracia es un estilo de vida loable, un valor indispensable para su bienestar. Siguiendo la misma lógica, se les enseñaría música usando la pluma con la que Mozart escribió su Sinfonía Concertante.

No sé la causa de esto. Puedo imaginarme que en estos tiempos de televisión e ideas chatarra, pueden creerse con mayor facilidad las ideas más alocadas y falsas. Sea lo que sea, es importante apuntar que la idea de la democracia como una forma de vida es una violación de la misma naturaleza humana, que nos lleva a la esclavitud de la mayoría.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras