¿Qué es libertad? Definición de un término, sus campos de acción y significados. Más algunas precisiones necesarias. Más sus tres tipos.

Posibilidad de hacer sin obstáculos

La libertad es, seguramente, para una persona cualquiera, la posibilidad de seleccionar sin obstáculos externos una entre varias opciones de conducta que ella haya decidido.

Eso de “sin obstáculos externos” lo interpreto en su sentido razonable. Se trata de obstáculos interpretados razonablemente, como lo negativo de una censura de prensa. No la carencia de alas para volar.

Es una interpretación «negativa». Es la no existencia de frenos que impidan a la persona hacer lo que ha decidido. Freno u obstáculos que se refieren a la acción de terceros que, por ejemplo, le impiden transitar dentro de su ciudad.

Tres campos de la libertad

Para entender su significado, ayudará ejemplificarla en tres campos de ella. Algo como tipos de libertad.

1. Libertad cultural

A ella la representan las libertades de pensamiento, expresión, educación, religión y otras similares.

Es esa posibilidad de ir o no a un templo, sin que nadie lo obligue o impida. La de educar a los hijos según las decisiones de los padres. La de expresar opiniones sin miedo a represalias.

2. Libertad política

Ella tiene su manifestación en el evitar abusos de autoridad.

Son las libertades que defienden al ciudadano de la acción arbitraria de los gobiernos y que establecen derechos a juicios en tribunales reconocidos bajo leyes emitidas.

Son también, las libertades de asociación política, de elección de gobernantes y similares.

3. Libertad económica

Es la manifestada sobre todo en el derecho a la propiedad personal y las libertades para vender, comprar, producir. Es la posibilidad trabajar y gozar de los frutos del esfuerzo propio.

Algunas precisiones

Sobre lo anterior, a continuación señalo una serie de precisiones sobre ella. Con ello intento una mejor comprensión de su significado.

Igual dignidad humana

Su noción supone que todos los seres humanos son iguales en su libertad y que la de unos no puede alterar la de otros.

Esta es la conclusión lógica de la igual dignidad de todos y apunta la idea de que tiene al menos esa limitación externa, la libertad de terceros. La persona A no puede alterar la de la persona B.

Sus obstáculos

Una manera útil de entenderla es tratar a sus opuesto. Esas situaciones en las que existen obstáculos externos que la violan.

El caso más ilustrativo es el de la esclavitud, que viola la del esclavo con claros obstáculos externos.

Pero también hay otras instancias de violación de ellas, como la que se presenta en los gobernados por un sistema monárquico en el que el rey dicta impuestos a su capricho y recluta por la fuerza hombres para su ejército.

En lo general, esto muestra un principio general: conforme se eleva el monto del poder en los gobiernos, disminuyen las libertades humanas.

Los extremos

Otra manera de entenderla es ver su extremo: un régimen político sin gobierno. Uno total y que se califica de anarquía, en donde todo se regula por acuerdos entre particulares.

Lo opuesto a esta posibilidad es el otro extremo, el caso de una autoridad que tiene total autoridad sobre vida y destino de todas las personas.

Entre esos dos extremos, existe un punto, no necesariamente intermedio, en el que las personas tengan todas las mayores libertades posibles. Las definidas como aquellas en las que no se altera la ajena. Es decir, todo el arreglo social y político está diseñado para proteger libertades.

Es algo frágil

El equilibrio de libertades es frágil y presenta riesgos que lleven a la sociedad a una en la que ella se obstaculice.

Por ejemplo, en el terreno cultural, la censura informativa es el ejemplo más claro su pérdida. Como también lo son la persecución religiosa, la educación forzosa, los medios de comunicación estatales.

En los terrenos político y económico, se pondrían obstáculos a ella en casos de falta de elección periódica de gobiernos, reelecciones interminables, uniformidad educativa, regulación de precios, abundancia de leyes intervencionistas, monopolios estatales y demás.

Insistencia en la igualdad

Ella tiene su fundamento en la noción de igualdad humana. Si todos los seres humanos son iguales en su valor y dignidad, eso significa que nadie puede imponer su voluntad en los demás. son todas libres.

Lo único que puede regularla es ella misma bajo la idea de igual libertad para todos.

Esto es lo que lleva a la necesidad de normas que la regulen, siempre bajo el principio central de la más alta e igual para todos.

De esas grandes normas es que se deriva un código ético aplicable a todos y del que se derivan leyes que sí implican el uso de la fuerza para hacerlas respetar. Sería absurdo legitimar la aprobación de robar.

El propósito de ese código ético y de las leyes que de él deriven es el lograr un arreglo social en el que ella sea la mayor posible e igual para todos.

Problemas de interpretación

No está ella exenta de problemas de interpretación. La idea de libertad negativa y positiva de Isaiah Berlin es notable en este sentido.

A. Libertad negativa

Es una de las formas más comunes de entenderla. Es la ausencia de restricciones externas que impidan a la persona actuar como ella lo hubiese deseado.

Es como una ausencia de impedimentos o de coerción y que deja a la persona actuar de acuerdo con lo decidido por ella. La única limitación es no alterar la libertad del resto.

B. Libertad positiva

Ella se refiere a los impedimentos que internamente la afectan.

La negativa coloca su énfasis en los obstáculos externos —pero la positiva en los obstáculos internos de la persona misma. Es el alegato de no ser libre porque no se tienen los recursos para comprar un automóvil

Consecuencias

Es natural que dependiendo de la definición adoptada, las consecuencias en el arreglo social serían muy diferentes.

En un arreglo social de libertad positiva, necesariamente se pondrían obstáculos externos a la de quienes sea que se juzgue están en una posición de ventaja. Y se darían privilegios a quienes se piensa que están en una posición inferior.

Es decir, la positiva, por diseño, necesita una institución con poder coercitivo que dicte tratamientos diferentes a personas humanas, lo que viola la idea de igual dignidad y valor.

Libertad y ética

En otro sentido, ella puede ser interpretada de dos maneras distintas. Todo depende de la aceptación o rechazo del código ético implícito en ella misma.

Comprendida como la ausencia de principios éticos, lleva a una situación en la que ella no tiene regulación alguna. Y se interpreta de manera simple, como la posibilidad de hacer lo que sea que la persona desee, sin limitación alguna.

Se sustenta en la existencia de principio éticos sostiene que ella sólo puede existir si se respeta la idea de seres humanos, todos iguales en libertad. Esto deriva en la norma de no obstaculizar a la ajena, lo que necesariamente impone limitaciones en la propia.



Y unas ideas más…

[Actualización última: 2020-08]

Notas extras sobre tipos de libertad

Por Eduardo García Gaspar 

Los primeros dos tipos: radicales y conservadores

1. Un tipo de ellas: La libertad es la facultad de poder escoger entre el bien y el mal, de decidir entre lo bueno y lo malo, entre la verdad y la mentira.

Eso es, más o menos, lo que se piensa que la libertad es para propósitos prácticos.

2. La cosa no se detiene allí. Hay otro tipo: «La libertad es el actuar sin limitaciones ni reglas, sin importar lo bueno ni lo malo».

Esta es una noción mucho más radical, muy definida como libertad sin reglas ni normas.

• Para los más tradicionales, es la posibilidad de hacer lo bueno o lo malo por voluntad propia.

• Para los más radicales, es actuar olvidando la distinción entre lo bueno y lo malo.

Entre esos dos tipos, es preferible el primero porque contiene ese asomo de ética o moral que reconoce la existencia de lo bueno y lo malo, de lo verdadero y lo falso. El segundo es sencillamente desequilibrada e insensata.

Escoger entre lo bueno y lo malo

Pongamos en tela de juicio esa idea de libertad, la de que ella es la facultad o poder para escoger entre lo bueno y lo malo.

En la superficie esta comprensión tiene sentido. Entre decidir entrar a una casa para matar y no hacer eso, opto por no entrar. O entre plagiar un trabajo para la universidad y no hacerlo, decido no hacerlo.

Pero esto hace surgir un detalle que puede cambiar las cosas. ¿Es libertad haber decidido sí matar, o sí plagiar o no el trabajo?

La cuestión es si haber optado por la alternativa mala es realmente libertad o una disminución de ella. Esto la replantearía como la selección consistente de las opciones buenas, correctas, verdaderas.

Esa es la otra definición: «Hacer lo bueno», y eso implica que hacer lo malo no es libertad.

Esta idea que seguramente usted ha escuchado tiene su origen, que sepa yo, en San Anselmo (1033-1109) y su idea de que ella es «el poder para preservar la rectitud por razón de la misma rectitud».

El tercer tipo de libertad

La idea anterior es fascinante. La voluntad que hace el bien es libre, pero no la que hace el mal. Ella, entonces, es el decidir hacer lo bueno, lo correcto, lo verdadero.

De lo que se deduce que el poder hacer lo malo no es realmente libertad, sino una manera de perderla.

Tenemos entonces al menos tres tipos:

  • La más débil de todas: actuar sin límites ni reglas.
  • La intermedia: poder seleccionar entre el bien y el mal.
  • La más robusta: hacer el bien por voluntad propia.

Los dos últimos tipos tienen en común la creencia de que existen normas o principios morales que son objetivos, universales y capaces de ser descubiertos y justificados por la razón (y según los creyentes, al menos en muy buena parte revelados por Dios).

La primera definición, por el contrario, supone que no existen normas ni principios, entendiendo que la real libertad es liberarse de esas limitaciones.

Esta mentalidad es la que entiende que la libertad es la ausencia de todo lo que imponga reglas y que las únicas que valen son las que se imponga en cada momento la persona.

¿Cuál de esos tipos de libertad debe aceptarse?

Dependerá de la persona.

  • Creo razonable suponer que el primero será el preferido de quien prefiere la comodidad y la pereza.
  • El segundo tipo de libertad tal vez por quien tiene siquiera una noción del bien y del mal que le inquieta.
  • El tercero, posiblemente por el más esforzado.

Y esto nos lleva a J. Ortega y Gasset quien escribió:

«Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo —en bien o en mal— por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a sabor al sentirse idéntico a los demás».

Esta es la parte de la población que, imagino, se inclinará por el primer tipo. Su laxitud le será muy atractiva. Una cierta proporción de la masa quizá tenga inquietud con la segunda definición, pero tenderá a seguir a las mayorías.

Quienes posiblemente tengan una fuerte inclinación por la tercera y más exigente definición son la minoría, que el autor citado describió:

« […] las que se exigen mucho y acumulan sobre sí mismas dificultades y deberes».

Y esto puede convertirse en un criterio de calidad de cada una de los tres tipos de libertad. ¿Cuál de ellos seleccionaría quien se valora a sí mismo, quien quiere ser mejor y acepta deberes?

[Para esta columna usé Bruce, Michael, and Steven Barbone. 2011. Just the Arguments: 100 of the Most Important Arguments in Western Philosophy. Wiley-Blackwell, capítulo 9, de Julia Hermann. También usé Ortega y Gasset, José. 1993. La Rebelión de las Masas (Planeta-Agostini, publicado originalmente en 1930).]

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