Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Y Ahora, Sólo Mis Ideas
Eduardo García Gaspar
8 diciembre 2010
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es comprensible y natural, pero lo que no es ni comprensible ni natural es que no haya sido difundido.

Lo podemos bautizar con un título, digamos, razonamiento sesgado. Y, mejor aún, es posible definirlo como la justificación racional aparente de los deseos personales.

Pongo un ejemplo. Siendo fanático de Mozart puedo encontrar y fabricar justificaciones y razones de buena apariencia y solidez que apoyan la idea de que la difusión de esa música sería de gran beneficio para todos.

Es decir, mi inclinación personal sesga mis opiniones y me puede llevar a propuestas extrañas.

Claro que mis propuestas al respecto de Mozart tendrán poco consecuencia tangible, a lo más que puedo llegar es a escribir sugiriendo que usted escuche a este músico. La cuestión, sin embargo, cambia mucho cuando es otra la posición de la persona.

Si yo fuera un dictador es posible que se me ocurra prohibir toda la música, excepto la de ese compositor.

Todos tenemos ese razonamiento sesgado, aunque en montos variables. Y realmente poco sucede de consecuencia. Quizá a usted le gusten las películas de mucha acción, y pensará que el que no tenga ese gusto es un atolondrado… pero todo lo que puede hacer es ir a verlas y convencer a algunos de que le acompañen.

Pero si usted es Hugo Chávez, la situación cambia, porque tiene el poder de ordenar que todos los cines de Venezuela exhiban sólo las cintas que usted cree que sean las mejores para la sociedad (no es broma, eso es lo que sucede en ese país, como el Cuba y otros más).

El razonamiento sesgado, que todos padecemos en alguna medida, puede o no ser de consecuencias dependiendo del poder con el que cuenta la persona. Imagine usted a una persona cualquiera que tiene muy claras ideas políticas y ha desarrollado un proyecto de nación que cree que es el mejor.

Si esa persona es un ciudadano común que se para en la banca de un parque y desde allí expone su proyecto razonando y justificando su implantación, la verdad es que de allí no pasa. Pero ahora imagine que esa misma persona escala posiciones políticas y llega al poder.

Todo es distinto ahora. Ella hará todo lo que pueda por implantar el resultado de su razonamiento sesgado.

Puede ser que la opinión central de esa persona sea la existencia de brechas entre ricos y pobres. Sobre esa opinión construirá un proyecto de nación determinado, el que tratará de implantar al estar en una posición de poder.

La meta de la persona será aumentar su poder, porque con eso podrá realizar el resultado de su razonamiento sesgado.

Seamos realistas y veamos, por ejemplo, a los gobernantes. Por lo general, ellos hablan de ser motivados por el bien social, de ser servidores sociales, de estar al servicio del pueblo y la nación. Sobre esta idea razonan de manera sesgada y concluyen que en ellos realmente descansa la felicidad de usted y la mía.

Intentarán en verdad hacernos felices y legislarán sobre nuestras vidas. Nos dirán lo que debemos y no debemos hacer.

Decretarán que es obligatorio el uso de cinturón de seguridad en los autos, dirán el tipo de educación sexual que deben recibir nuestros hijos, decidirán cuáles empresas deben recibir apoyos… y todo lo justificarán con eso, con razonamientos sesgados alterados por su posición.

Esos sesgos de razonamiento jamás justificarían desreglamentar, al contrario, reglamentarán más y más. Este es un fenómeno real. Los razonamientos sesgados en favor de las posiciones propias son comunes a todos los humanos y nos llevan a errores en nuestras acciones.

Las consecuencias de nuestras acciones no tienen gran consecuencia en el resto. Si decido escuchar sólo a Mozart, la única afectada será mi familia y algunos de mis amigos. Pero cuando la persona está en una posición de poder sobre otros, el panorama cambia a un escenario muy diferente.

Siendo los gobernantes seres humanos, comunes y corrientes, sin cualidad alguna que los diferencie del resto, también padecen del razonamiento sesgado y, debido a su posición de poder, es que debemos ser cuidadosos en extremo cuando ellos intentan implantar sus utopías en nosotros.

Porque al final, es ése el gran peligro, el del gobernante que tiene una utopía en mente y el poder suficiente como para obligar a todos los ciudadanos a ser parte de su sueño político.

Post Scriptum

Varias columnas de esta página han tratado en tema de los sueños del gobernante, sus proyectos de nación que quieren implantar por la fuerza en el resto de nosotros: ContraPeso.info: Utopías.

En La Oveja Totalitaria hay un examen de las ideas utópicas de Ghandi.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



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