Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cuestiones Resbalosas
Eduardo García Gaspar
17 febrero 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


El reportaje advertía sobre una alerta:

“De 7 millones de jóvenes —hombres y mujeres de entre 15 y 24 años [en noviazgo]— el 76% ha padecido violencia sicológica por parte de su pareja; 15% ha enfrentado agresiones físicas, y 16.5% violencia sexual” (El Universal, 13 febrero 2011).

Material llamativo, ése de que tres cuartas partes de los novios hayan pasado por “violencia sicológica”.

Los otros porcentajes son más creíbles, pues son mucho menores, pero el otro es demasiado grande. Lo suficiente como para levantar la ceja al estilo de Pedro Armendariz en alguna película mexicana vieja.

Fui a la fuente original, llamada Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo 2007 (PDF) y busqué la definición de violencia psicológica. Porque, después de todo el término necesita ser concretado.

Dice allí que

“Este tipo de violencia es entendido como el abuso emocional, verbal, maltrato y menoscabo de la estima hacia una o varias personas”.

Lo primero que llama la atención es que en 2011 se hable de resultados de una encuesta de 2007, pero lo importante es la definición dada de eso que se dice afecta a tres cuartas partes de los jóvenes en momentos de noviazgo: “abuso emocional, verbal, maltrato y menoscabo de la estima”.

Yo no sé usted, pero a mí estas definiciones me ponen un tanto inquieto. Son tan abiertas, tan vagas, tan resbalosas, que dan entrada a interpretaciones variadas.

Entiendo la definición de violencia física, que implica contacto fuerte, al estilo de un golpe o un empujón. Pero violencia psicológica, me parece, está muy dada a la imaginación.

Supongamos que usted no está de acuerdo en lo que dice esta columna y escribe diciéndome eso. ¿Puedo alegar que usted ha abusado de mí emocionalmente o que sufro por eso un menoscabo de mi estima? Posiblemente.

A lo que voy es a un problema de definiciones de expresiones tan resbalosas como “abuso verbal”.

Al menos, hasta ahora, mi punto es que esa cifra tan elevada de abusos psicológicos está apoyada en una definición tan amplia que resulta inútil.

Claro, eso tiene utilidad. Por un lado, da material para una noticia llamativa, pero aún mejor, produce una excusa para proponer que “la invisibilidad que rodea a la violencia en el noviazgo deriva en una falta de apoyos, tanto institucionales como familiares…”

¿Apoyos institucionales? Entiendo lo de apoyos familiares, todo eso de tener a los padres como personas con las que se puede hablar de los problemas. Pero eso de institucionales es más resbaloso.

Puede ser que los jóvenes vayan con un profesor, o con un sacerdote, o algo por el estilo. Pero me puedo imaginar que el gobierno mismo funde un Programa de Ayuda al Noviazgo, al que le llame el PROAYNO y se dediquen impuestos a abrir oficinas en varias partes del país.

El gobierno se haría responsable de los buenos noviazgos.

Llego así a lo que creo que bien vale una segunda opinión. Sobre una encuesta que contiene una definición resbalosa, que produce números alarmantes, se construye una petición estándar, la de asignar al gobierno una nueva función. En este caso, la de evitar violencia psicológica en el noviazgo.

Es un mecanismo estándar.

Tome usted, por ejemplo, el problema de obesidad y el resultado neto de la alarma dada sobre el tema: medidas gubernamentales que se hacen responsables de evitar ese problema en los niños. Concretamente, una serie de medidas que regulan el tipo de alimentos en las tiendas dentro de las escuelas.

Y así sucesivamente, en una búsqueda continua de problemas que son, me temo, exagerados en su proporción y se vuelven material rico para medios de comunicación. El resultado neto de esto es un sentimiento de alarma y sobresalto. Se hacen proyecciones y se crean escenarios que producen pavores apocalípticos.

De allí, por supuesto, se deriva una de las situaciones de más escasa imaginación que puede tenerse. ¡Es urgente que el gobierno haga algo!

Y, por eliminación, por ejemplo, es ahora el gobierno el que se hace cargo de la obesidad de los hijos y del noviazgo, ya no los padres… que cómodamente se dedican ahora a ver televisión y dejan a los hijos en otras manos.

De resbalón en resbalón, el gobierno entra a resolver problemas nuestros, no de él.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Ciclo Intervencionista.

La noción central es la de una inercia en el aumento del poder y las funciones de los gobiernos, por medio de un ciclo que inicia con medidas que pretenden solucionar un problema detectado por los gobernantes. Las medidas tienen efectos colaterales indeseables que pretenden ser solucionados con más intervención, la que vuelve a tener efectos colaterales que vuelven a querer ser solucionados con otras medidas que tienen otros efectos indeseables…

Un buen ejemplo de esto está en una columna de Pablo E. Guido, Ataque a la Vivienda.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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