Capitalismo

El capitalismo y sus críticas, un análisis de las que recibe con frecuencia. Se pone especial énfasis en la crítica de la codicia capitalista y su ventaja de diversificación de riesgos.

Primero, una definición de capitalismo

Brevemente, el capitalismo es un sistema económico, uno de los posibles arreglos bajo los que es posible organizar a la actividad económica —y que se sustenta bajo las siguientes ideas:

  • Propiedad privada de recursos para uso personal y producción.
  • Libertad general amplia de la persona en todos los campos, especialmente en su libertad de trabajo e iniciativa de empresa que da derechos al disfrute de los resultados de los esfuerzos personales.
  • División del trabajo, lo que permite especialidades y mayor productividad.
  • Fijación espontánea de precios, producto de acciones libres de oferta y demanda de bienes y servicios.
  • Creación continua y general de capital, con especial énfasis en investigación y desarrollo —la definición de capital de Skousen es muy completa.

Suelen asignársele otros aspectos más de índole filosófica —que tienen un buen resumen en la propuesta de A. Rand.

Las críticas del capitalismo

Los opositores al Capitalismo le acusan de diversos defectos y errores —con la suficiente intensidad como para rechazarlo totalmente y proponer otras formas de arreglo de la Economía a las que suponen mejores.

Por ejemplo:

«El sistema capitalista que domina al mundo, cada día crea más desigualdad social, más miseria, más pobreza. Ha desaparecido la clase media en una gran cantidad de países del mundo desarrollado». radiolavozdelmigrante.com

O bien:

«El capitalismo es inhumano. Su lógica es la valoración del mundo de las cosas, la individualidad, el afán de ganancia. La riqueza social es producida y sostenida por la clase trabajadora. Pero, bajo el capitalismo, esa riqueza es apropiada en forma privada por la burguesía». prcargentina.com

Las siguientes las principales críticas que se hacen al capitalismo por parte de sus opositores.

1. Lucha de Clases

Esta crítica apunta que el Capitalismo divide a la sociedad en clases que están en conflicto y lucha —los explotados y los explotadores, lo que lleva a la acumulación de riqueza en pocas manos y al empobrecimiento creciente del resto.

El origen central de esta crítica es de C. Marx y su materialismo dialéctico —que puede ser entendido muy bien en el análisis que hizo M. Rothbard.

Se culpa al Capitalismo de empobrecer crecientemente a la población —los países capitalistas serían los más pobreza y retraso, la predicción que hizo Marx y que llevaría a la revolución proletaria (que nunca sucedió).

Se afirma que dentro de un régimen socialista no existiría esa división extrema —sin embargo, aquí se daría una desigualdad aún mayor, puesto que el gobierno sería el monopolio económico

2. Lucro Desmedido

Se critica al Capitalismo por estar basado exclusivamente en el motivo de lucro —el tener utilidades y beneficios empresariales como fin exclusivo. La crítica al homo economicus es una variante de esta impugnación.

Consiste en acusar al capitalismo de fundamentarse exclusivamente en el lucro ante el cual se sacrifica todo sin sentido moral ni ético —incluso sacrificando al ser humano con salarios de hambre y condiciones infrahumanas de trabajo.

La crítica es en el fondo una exageración simplificada de una realidad —es verdad que el Capitalismo sostiene que las utilidades de las empresas son necesarias y representan una medición del buen aprovechamiento de recursos escasos.

Pero la justificación moral del Capitalismo es la libertad humana, igual para todos y no el lucro.

3. Salarios Incompletos

Es otra de las críticas al capitalismo, de origen marxista —y apunta que el trabajador no recibe el fruto completo del producto que produce, que los empresarios se quedan con parte del fruto de su trabajo.

La crítica adolece de un defecto sustancial: no considera los ingresos que reciben otras contribuciones que recibe la empresa, como créditos, capital, investigación, proveedores y muy central, la labor del emprendedor y la del administrador.

Igual que otros factores de producción, sin embargo, el trabajo está sujeto a las decisiones libres de las personas y al resultado en precio que eso tenga. —véase la propuesta de los Escolásticos Tardíos sobre el salario justo.

5. Incentivo a la Codicia

Es una crítica de naturaleza moral, muy usada por quienes reconocen que el Capitalismo produce resultados materiales muy superiores al resto de los sistemas económicos —señalando la inferioridad moral del Capitalismo.

La crítica consiste en acusar al Capitalismo de fomentar la avaricia y el egoísmo, dañando a las personas —vicios que deben ser atenuados por medio de la intervención estatal. Ella es consistente y ardua.

La debilidad de esta crítica, sin embargo, está en ignorar que esos vicios humanos que son reales se sufren independientemente del sistema económico que se tenga —se padecen siempre, en todas partes, no solo bajo sistemas capitalistas.

6. Excesos Capitalistas

Es una de las críticas más vagas del capitalismo, con demasiada indefinición, que se usa de manera suelta y flexible sirviendo de argumento general de atractivo popular.

El empleo de esta crítica es sencillo: toda dificultad económica que se tenga se atribuye a excesos del Capitalismo, no importa lo que sea, especialmente la especulación.

7. Imperfección

Por supuesto, ningún sistema económico es perfecto —todos tienen defectos y fallas considerables, incluyendo al Capitalismo.

Esta es la razón por la que es inservible la propuesta de pensar que imponiendo un sistema económico, el que sea, se alcanzarán situaciones ideales.

El egoísmo capitalista

Es admirable cómo se usa la palabra «egoísmo» como un opuesto a «social» —es una de las formas que ha adoptado todo un sistema de interpretación económica y política.

Su base es usar palabras de connotación positiva y oponerlas a otras percibidas como contrarias, formando así una de las críticas más frecuentes del capitalismo, formando posiciones opuestas

  • Capitalismo egoísta ↔️ Socialismo social
  • Capitalismo individualista ↔️ socialismo altruista
  • Capitalismo codicioso ↔️ Socialismo solidario
  • Capitalismo personalista ↔️ Socialismo humanista

Y con este mecanismo se acude a un fenómeno de asociación —uno que liga al capitalismo con la parte negativa de la ecuación: egoísmo, individualismo, codicia y demás.

Del otro lado, se conecta al socialismo con las palabras positivas: altruismo, solidaridad, humanismo y otras cosas similares.

Capitalismo egoísta, algunas precisiones

Virtudes y personas

📌 Las virtudes de altruismo, humanismo, solidaridad y el resto de ellas —como también los vicios de egoísmo, individualismo, codicia y los demás— solo tienen aplicación personal a la conducta de las personas. No tienen posibilidad de aplicarse a sistemas económicos.

Una persona puede comportarse de forma altruista viviendo en un sistema socialista, pero también en uno capitalista —y hay egoísmo en la conducta humana en cualquiera de esos dos sistemas.

Ninguno de ellos puede presumir de ser menos egoísta que el otro, ni más humano. Los vicios y las virtudes son aplicables solamente a las conductas de las personas.

¿Individualista?

En cuanto al capitalismo, no es posible de calificarlo de colectivista, por obvias razones —pero tampoco de individualista. En un sistema capitalista se tiene una situación un tanto particular, la de mezclar elementos personalistas como también comunitarios.

M. Novak ha señalado esto en Visión Renovada de la Sociedad, apuntando que en este sistema, las personas son «orgullosas de ser libres, independientes y autónomas, pero con actividades cooperativas y fraternales».

Me parece que entonces el sistema capitalista sí puede ser calificado de sustentarse en la idea de libertad personal, autonomía propia que permite a la persona entrar y salir de asociaciones con otros.

Es decir, es un sistema mucho más dependiente en cooperación libre que el socialismo que también busca cooperación pero de manera forzada.

Más bien espontáneo

Puede usarse, de acuerdo con lo anterior, otro par de palabras opuestas y que describen mejor a los dos sistemas —el del capitalismo espontáneo versus el socialismo forzado.

El orden que crea la espontaneidad del capitalismo es resultado de iniciativas libres de millones. El orden que crea el socialismo es el resultado de la implantación de la iniciativa de unos pocos que están en el poder.

Por tanto

No tiene sentido lógico asociar al capitalismo con el egoísmo y al socialismo como el altruismo —un error porque los sistemas económicos no pueden tener cualidades morales, solo las personas los tienen.

Desorden capitalista

Esta es otra de las críticas aplicadas al capitalismo, el de ser caótico y desordenado.

El orden es una ambición buscada porque produce sensación de tranquilidad y equilibrio. Lo ordenado y organizado tiene ese atractivo de armonía y certeza y seguridad. Por el contrario, el desorden es temido —produce desconcierto y confusión; es sinónimo de intranquilidad y confusión.

Razonando así, no sorprende de manera alguna que las personas huyan de lo que perciban como desordenado y busquen crear lo opuesto: una organización deliberadamente planeada que permita hacer de lado toda posibilidad de perturbación.

El socialismo y sus variantes aprovechan esta otra de las críticas al capitalismo proponiendo la tranquilidad de una economía intencionalmente organizada por una entidad responsable que centraliza esa tarea.

Escenarios posibles

A. El escenario socialista

Ordenado, armonioso, planeado, organizado; con metas claras y acciones concretas; producto de un plan central detallado que organiza el uso de recursos con promesas de eficiencia y resultados predecibles.

B. El escenario capitalista

Desordenado, sin planear, desorganizado; sin resultados predecibles ni metas claras; producto de ningún plan deliberado.

¿Cuál de esos dos escenarios será el preferido?

Para la mente ingenua, que no profundiza, el escenario socialista es el mejor de los dos —la atracción que ejerce la idea de un plan deliberadamente creado produce la sensación buscada de sosiego y tranquilidad.

Esa mente ingenua rechaza con facilidad la opción del escenario que percibe como desorganizado e imposible de predecir —porque eso le crea intranquilidad de ánimo y es, además, imposible de comprender con sencillez.

¿Cuál de esos dos escenarios es el mejor?

Para la mente que va más allá de las primeras impresiones la pregunta es precisamente esa —la de cuál de los dos escenarios produce mejor lo que realmente importa, riqueza y prosperidad.

Crear sensaciones de orden y tranquilidad es lo de menos, pues lo que realmente importan son los resultados finales que se persiguen, de progreso y crecimiento.

Diversificación capitalista de riesgos

Las críticas al capitalismo pueden ser alumbradas añadiendo la noción de diversificación de riesgos —poner los huevos en diferentes canastas; invertir en varias opciones, no solo en una.

Esto permite entender que el escenario socialista, de planeación central, coloca todos los huevos en la canasta del plan creado —en caso de no funcionar, la pérdida sería desastrosa para todo el país.

Por el contrario, el escenario de los mercados libres, diversifica los riesgos —cada persona es una canasta y los huevos se encuentran en millones de ellas. Una diversificación muy clara.

Solamente, entonces, el manejo de riesgos hace que sea preferible el escenario capitalista —incluso a pesar de sus críticas de apariencia de desorden que tiene, pues detrás de la aparente desorganización existe un mecanismo de protección para todo el país.

Los recursos del país, su capital, encontrándose distribuidos en diferentes manos y manejado con diferentes iniciativas crea una protección contra riesgos que no tiene el escenario socialista.

Conclusión

Se ha realizado una revisión de las críticas que usualmente recibe el capitalismo, especialmente por parte de sus oponentes socialistas —encontrando que ellas tienen poco fundamento.

Los dos sistemas tienen el mismo objetivo de bienestar, es en sus propuestas donde se encuentra la diferencia.

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Y unas cosas más para los escépticos…

Conviene ver algunas de las siguientes ideas:

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La asociación entre codicia y capitalismo fue el tema principal de las críticas expresadas en la conversación que a continuación resumo en sus partes centrales.

— Pienso que la codicia domina al capitalista y le lleva a dañar a otras personas. Dejada sin riendas que la dominen, la codicia capitalista es algo que debe frenarse con urgencia —dijo la persona.

— ¿Podría usted ampliar eso que ha dicho? —pregunté.

— Pues que la codicia capitalista es mala y que es urgente frenarla para que no dañe a las personas. Es un deseo de ganar más y más sin que se considere el daño que se causa a otros.

— Ya entendí. ¿Cómo frenaría usted la codicia?

— Bueno, pues me imagino que deba hacerse por medio de acciones de gobierno. Deben tenerse leyes y políticas públicas que frenen a la codicia capitalista.

— ¿Puede darme ejemplos de esas acciones de gobierno que frenen a la codicia?

— Pues no sé, pero imagino que puedan ser impuestos mayores que el gobierno use para labores sociales como salud y educación. Cosas como esas frenarían a la codicia capitalista.

— ¿Los mismos impuestos de ahora o impuestos mayores todavía?

— Mayores, por supuesto. Ganando menos se remediaría la codicia y esos fondos se irían a actividades de beneficio público.

— ¿Habría un riesgo de codicia gubernamental? Podría ser que los gobernantes quisieran más y más dinero sin realmente una motivación de bienestar social.

— Pues sí, sí habría ese riesgo, después de todo los gobernantes también son humanos y no están exentos de hacer cosas malas, como corromperse.

— ¡Exactamente! La codicia es universal y no afecta solo a los capitalistas, sino a todos, incluyendo a los gobernantes. Los casos de sindicatos de burócratas y sus planes de jubilación son un buen caso de codicia, ¿no es cierto?

— Sí, ya veo su punto, pero queda por resolver el problema de la codicia capitalista —dijo la persona.

— Y el de la codicia gubernamental, y la del resto —comenté.

— Sí, hay algo de razón en eso que dice. La codicia es un vicio que daña a otros e incluso a uno mismo. No sé ahora qué hace realmente.

— Una sugerencia de simple sentido común: ver a la codicia como un vicio humano, porque eso es y no un defecto económico. Va a existir en todo sistema económico, sea el que sea.

— ¿Ya no podré hablar de codicia capitalista? —preguntó ella.

— Por supuesto que sí, pero tendrá que hablar también de codicia socialista, intervencionista, nacionalista, democrática, dictatorial. La codicia es algo que afecta a todos en todos los sistemas. Ninguno de ellos tiene la exclusividad de la codicia.

— Entiendo su punto, pero eso merece aclarar qué es la codicia. Me imagino que sea un deseo exagerado de algo, típicamente dinero, pero también poder y que lleva a acciones que lastiman a terceros.

— Sí, eso es. No creo que haya codicia en querer el dinero que se ha ganado honestamente, sea la cantidad que sea. Pero sí la hay cuando se está dispuesto a usar cualquier medio para ganar algo, así sea poco —comenté.

Al final

La codicia no es un monopolio del capitalismo, sino un vicio universal que se presenta en cualquier situación y bajo cualquier sistema.