Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Fantasía Que Cuesta
Eduardo García Gaspar
27 septiembre 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Comitini, hay algo que no tiene sentido en Comitini. En Italia, y seguramente en muchas otras partes. Es un poblado, pequeño, en Sicilia.

Tiene menos de mil habitantes y nueve oficiales de tránsito, incluyendo al oficial mayor. Podría parecer el empleo ideal ser allí un auxiliar de tránsito.

Requiere unas veinte horas a la semana y el sueldo es de 800 euros al mes. Sì, son empleos, en ese sentido ridículo de la palabra, el de recibir un sueldo y hacer nada o muy poco.

La apariencia es bondadosa. Engañosa, pero bondadosa: esas personas reciben un dinero y, como dice la noticia, van y lo gastan en el cafe y en el bar del pueblo. Piensan que todos allí viven mejor por ese tipo de empleo.

El escenario es tranquilo. Imagine usted a los ocho auxiliares que dirigen el tránsito de 900 habitantes, con, sin duda, la idea de lo amable que es la vida. Poco o nulo trabajo y un sueldo que alcanza para cafés y copas.

Difícil les será ver los resultados acumulados de esa buena vida, como, la deuda pública italiana. Suma ella el 120% del PIB, aunque el de Grecia es mayor. La fantasía es costosa.

¿Cuanto tiempo puede durar esa buena vida? No mucho, pues está basada en una ficción: esos empleos son artificiales. No producen nada, no crean nada. Consumen, pero no crean, no producen.

Es seguro que, en su justificación, esos empleos son considerados positivos, resuelven el problema de desocupación, y hasta se piensa, son un estímulo de la economía local. La fantasía es creída.

Con una ventaja política considerable: esos empleados son votantes futuros, agradecidos ciudadanos que quieren mantener su empleo y para ello aceptan la condición implícita, la de votar por ciertas personas, no por otras. La fantasía da resultados electorales.

Por supuesto, la realidad eventualmente llega y la fantasía se derrumba. El shock es terrible y se niega la aceptación de lo inevitable: no tiene sentido tener ocho auxiliares de tránsito donde viven menos de mil personas.

Desde luego, la razón es material y se refiere a escasez de recursos. Los ingresos de esas personas tuvieron que tener un origen, alguien debió crearlos antes, alguien al que le fueron quitados para luego dárselos a esos auxiliares en Comitini.

No es el único lugar donde eso sucede, en realidad se trata de una política intencional de gobierno. Es la política de crear empleos. Y vaya que los crean. Crean muchos y los llaman empleos porque tienen una mala definición de empleo.

Piensan que crear empleo es dar un ingreso a alguien, justificado por la asistencia a un lugar, y sin tener obligación alguna de crear.

Recuerde usted esa sugerencia de reanimar a la economía creando empleos para personas que durante el día cavan zanjas en cualquier lugar, sin que ellas tengan otros propósito de crear más empleos para otras gentes que trabajan rellenado las mismas zanjas antes cavadas. Idea interesante, porque si esos fueran empleos, nadie estaría desempleado.

La natural intención de crear empleos, cuando es tomada por los gobiernos, suele ser llevada a lo ridículo por una razón: se olvida que la justificación del empleo es crear algo, producir algo. Sin esta justificación, todo lo que se tiene es un donativo que degrada a la persona, que es lo que bien vale una segunda opinión.

No es necesario demostrar otra vez que la creación de empleos gubernamentales es económicamente insostenible y políticamente corrupta. Ese conocimiento es amplio, pero lo que poco suele tratarse es la idea de lo indigno que hay en esos empleos que son improductivos. Me explico.

Es parte de nuestra naturaleza la satisfacción de crear algo, de producir cosas, de hacer usando nuestras capacidades y habilidades. Algunos le llaman realización personal y es el sentirse contento y complacido por haber logrado algo, por pequeño que sea. Sin este componente, el empleo es indigno.

Poca nobleza puede haber en un trabajo que a nada contribuye y cuyo máximo logro es tener tiempo para tomar un café sabiendo que es otro el que lo paga.

La creación de empleos gubernamentales es económicamente indefendible, políticamente sucia y humanamente indigna. Como el embajador de México en España con sueldo de más de 13 mil dólares al mes (Zapatero gana 3 mil menos). ¿Crea algo ese embajador que valga siquiera el sueldo que recibe?

Post Scriptum

El caso en Sicilia fue reportado por el NYT (Grupo Reforma, 24 septiembre 2011). Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Empleo.

La idea de la necesidad de definir empleo con un componente de creación o producción la leí en una columna de Kenneth Spence.

La información del embajador mexicano es de El Universal, 26 septiembre 2011.

Fue reportado que el número de burócratas en México, registrados en la seguridad social, se elevó 23% en los gobiernos municipales (Grupo Reforma, 27 septiembre 2011)

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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