¿Qué es egoísmo? La definición de un tipo de conducta reprobable. Sus dos condiciones necesarias. Algunas precisiones y la posibilidad de un extraño caso.

Egoísmo, una definición

La idea es clara en cualquier mente. Connota la imagen de quien ve su beneficio sin pensar en los demás.

Las palabras asociadas con egoísmo son: ambición, egocentrismo, individualismo, ingratitud, voracidad, codicia. Sus opuestos: desinterés, desprendimiento, filantropía, generosidad, beneficencia, benevolencia, caridad, abnegación, altruismo.

Esta bien definido así:

«El egoísmo es una actitud humana que aparece cuando una persona no es realmente desinteresada en sus actos o cuando no piensa en los demás, sino solo en sí misma». significado.net

Condiciones del egoísmo

Egoísmo es una palabra que califica a un cierto tipo de actos humanos en los que con claridad existen dos condiciones.

Primera, el interés propio de hace algo. La meta de la conducta de la persona. El buscar su propio beneficio.

Segunda, el saber que su conducta causará un daño directo en otros y, a pesar de eso, realizar la acción.

Es claro que tiene una condición doble. Colocar en primer lugar al interés propio y realizar la acción a pesar de saber que así dañará a otros. Sin la segunda condición no existe el egoísmo.

Ejemplos

Esto tiene impacto en el uso correcto de las palabras egoísmo y egoísta. Los siguientes ejemplos lo aclaran:

• La persona A compra una botella de agua con el propósito de calmar su sed. Puede aquí verse la preponderancia del interés personal —pero no es una acción egoísta a pesar de eso. Nadie es dañado.

• La persona B tiene también sed y arrebata la botella de agua que tiene la persona A en la mano. Puede verse la existencia del elemento que busca el interés propio, pero también el efecto que la acción tiene en un tercero a quien daña. Es una acción egoísta.

Egoísmo, dos interpretaciones

El egoísmo ha sido interpretado de dos maneras muy distintas, lo que ha causado una confusión desafortunada. En este escrito intento buscar una solución a ese desorden.

Primero, el egoísmo ha sido interpretado como un rasgo humano, propio de esa naturaleza e imposible de erradicar. Es lo que en algunas partes se le llama egoísmo psicológico.

Segundo, el egoísmo ha servido de base para la construcción de una escuela filosófica que da pie a un sistema moral que coloca al bien personal como el valor de mayor altura.

En ambas concepciones existen elementos valiosos que pueden rescatarse. Es posible reconocer como innato el deseo de cuidarse a sí mismo, de buscar el bien propio y, también es posible comprender que el cuidado propio es un valor innegable.

Lo que esas nociones ignoran es que el egoísmo debe ser distinguido en sus dos condiciones si es que se quiere evitarse la confusión en su uso. Repito esas dos dimensiones.

• Buscar el bien propio es un rasgo humano natural y sobre esta idea puede construirse un sistema moral sin que nada erróneo haya en esto.

• La condición de las consecuencias en otros de las acciones que buscan el bienestar propio. Cuando una acción considera esas consecuencias y esa acción se realiza a pesar de tener efectos malos, claros y directos en los demás, es que puede calificarse al acto como egoísta.

Egoísmo, precisiones

Las consideraciones anteriores quizá puedan ayudar a remediar el mal uso de la palabra egoísmo, cuando se aplica sin razón.

Es un rasgo universal

Él es una constante en todo ser humano. Nadie está exento de realizar actos egoístas. Pueden serlo los empresarios, pero también los gobernantes. Trabajadores y ejecutivos. Hombres y mujeres. No hay excepciones.

El egoísmo se agrava cuando deja de ser ocasional o infrecuente y se convierte en un hábito. La persona realmente egoísta es la que realiza con frecuencia y consistencia acciones que persiguen su beneficio personal a costa de daños previsibles en otros.

El caso del ladrón reincidente es el más obvio de los casos de egoísmo. Lo mismo puede decirse del distribuidor de drogas. Del corrupto, del defraudador.

Ejemplos

• La conducta del defraudador es una claramente egoísta. Busca sistemáticamente satisfacer el interés propio haciéndose de una cantidad de dinero, lo que ocasiona un daño intencional y directo en terceros fácilmente identificables.

• La conducta de una persona que busca empleo y lo obtiene en la empresa que quiere. Es obvio que ha buscado su interés personal, lo mismo que el empleador, pero han sido dañados los otros candidatos que no fueron seleccionados para el puesto en esa empresa.

Esta conducta podría ser egoísta solo en el caso de que el candidato seleccionado hubiera usado mentiras, engaños, amenazas en su meta. Si compitió honestamente no puede ser una conducta egoísta a pesar del daño que sufrieron quienes no fueron elegidos.

• La conducta de una persona que decide ir al cine a pasar un rato de diversión. Su acto busca el bien personal y no hay afectados visibles al menos. Sin embargo, podría ser egoísta en caso de que la persona tuviera un compromiso, como ir a la graduación de su hijo, en donde el hijo sufre un daño por la ausencia del padre.

Pero, por ejemplo, el propietario del cinematógrafo al que la persona no fue, no puede reclamar un daño al no ser preferido por la persona que va a ver la película —no le puede acusar de egoísta.

El tercer caso posible

La conducta de la persona que abre una empresa y se ve en la necesidad de contratar empleados. Es obvio que ella busca su bien personal, ganar más dinero. Lo curioso de estas conductas es que sin buscarlo intencionalmente, logran un bien en terceros, quienes son contratados en un nuevo puesto.

Este es el tipo de conducta peculiar al que se refirió Adam Smith con su frase sobre la benevolencia del carnicero y del cervecero. Buscan ellos primariamente su bien propio vendiendo su mercancía y, sin quererlo voluntariamente, benefician a quienes quieren esos productos.

Es un tercer caso fascinante. Las dos personas establecen una relación en la que buscan su beneficio sin pensar en el efecto que eso tenga en el otro. El resultado final de las conductas de ambos los beneficia. No hay egoísmo en esto porque no se cumple con la segunda condición del egoísmo.

El cuarto caso posible, el altruismo

La conducta de la persona que, por ejemplo, dando una cantidad de dinero a un amigo en necesidad. Con facilidad se percibe que el bien ajeno ha sido puesto por encima del personal: ese dinero podía haber sido empleado en la compra de otros bienes. A esto suele llamársele altruismo.

Concluyendo

Finalmente, lo que he intentado es afinar el uso de las palabras egoísmo y egoísta, proponiendo uno más restringido, menos propenso a la vaguedad.

Por egoísta debe entenderse un acto que buscando el interés propio produce un daño directo en terceras personas identificables. Ese daño puede deberse a ignorancia o hacerse a sabiendas, —factores que pueden atenuar o agravar lo erróneo de la acción.

Por egoísmo debe entenderse una conducta continua y sistemática que forma un patrón de acciones repetidas de naturaleza egoísta.

Y una cosa más…

En la revisión de lo escrito arriba, me parece, son aconsejables dos adiciones.

• El pensamiento cristiano ofrece un marco en extremo útil para comprender el tema, Afirma que debe amarse al prójimo como se ama uno mismo.

Es decir, amarse a uno mismo no es una conducta egoísta, pero sí lo es el acto que deja de amar por igual a los demás.

Se me puede acusar, con buena razón, de adoptar una posición consecuencialista al señalar la segunda dimensión definida como malas consecuencias en terceros, más las dificultades de conocer de antemano esas consecuencias. Esa es la apariencia que doy y no es voluntaria.

Por eso añado que al final de cuentas el egoísmo, como lo definí, es una falta en sí misma posible de apreciar en sus consecuencias —lo mismo que en vicios como la ira, la codicia, la pereza, la soberbia, la lujuria, la envidia y la gula, que pueden verse como acciones egoístas en su esencia.

Hay más ideas en ContraPeso.info: Virtudes y Vicios.

[La columna fue revisada en 2019-07]