Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Seguimos Siendo Los Mismos
Eduardo García Gaspar
1 septiembre 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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La persona no tuvo desperdicio. Fue realmente afortunado encontrar un caso tan claro de acumulación de clisés. Una real y auténtica colección de frases hechas y poco pensadas.

Por ejemplo, dijo que la cultura del consumo es individualista, que prefiere fines personales que comunes, que en competencia están todos contra todos. Que si tuviéramos más socialismo, mejoraríamos todos siendo más caritativos.

Examinar esas ideas es una tentación que no resisto. Además es un buen ejercicio hacerlo. Empecemos por el punto menos esperado, el principio.

No creo que la persona haya criticado los bienes personales en sí mismos. Nada hay contra de ellos. Pero sí criticó el peligro de desantender al prójimo, lo que “es propio del capitalismo”, recalcó con fuerza.

La pregunta siguiente es la obvia, ¿el individualismo, el egoísmo, la preferencia por lo personal y todo eso, se tiene sólo en una cultura capitalista de consumo? No lo creo.

Esos mismos vicios se tendrán en la más primitiva cultura y en la más refinada. En una capitalista y en una socialista. Quite usted los bienes de consumo y verá que no ha desaparecido el individualismo, ni el egoísmo.

Este es un error común. Lo suelen cometer muchos intelectuales de izquierda. Según ellos, el capitalismo es egoísta y el socialismo es altruista.

Es decir, si se viviera en un régimen socialista, todos seríamos automáticamente un dechado de virtudes. Pero si vivimos en un sistema capitalista, nos convertiremos en unos egoístas empedernidos.

Por supuesto es falso, pero lo que bien vale una segunda opinión es apuntar que pensar así tiene una consecuencia nefasta: hace del que tiene intenciones buenas un socialista involuntario.

El mecanismo funciona así: digamos que usted piensa que es mejor ser altruista que egoísta; para lograr que la gente cambie habrá que cambiar el sistema económico y ya, todo queda resuelto. Dejarán de ser egoístas y se convertirán en unos bonachones.

La cosa no funciona así. El sistema económico que se tenga importa, pero no va a cambiar a la gente. En todo sistema habrá gente buena y mala, egoísta y altruista, moral e inmoral.

Pero no es ése el único error que se comete. Hay otro.

El clisé dice que el consumo de bienes dentro del capitalismo hace que la gente sea individualista y egoísta, que prefieran sólo su bienestar y que no les importe el del resto. Lo siento, pero la cosa es más compleja.

Un sistema capitalista se sustenta en colaboración mutua para la producción, necesita aportaciones de varios. Es un sistema de colaboración clásico.

Es cierto, existirá competencia entre productores y eso es rivalidad, pero si esa competencia es libre y respeta la libertad ajena, el resultado es un yugo sobre el egoísmo. Ese individualismo será en buena parte dominado por la condicionante de Smith: para beneficiarme necesito beneficiar a otros.

Dentro del socialismo, por cierto, la competencia no desaparece. Al contrario, se exacerba, porque no tiene esa condicionante. Mi beneficio dentro del socialismo está sujeto a pasar por encima del otro, no a beneficiarlo. Al ser distributivo, en el socialismo lo que no me llevo yo se lo lleva otro.

Pero el punto central es el que apunté antes.

Recuerdo hace tiempo un sacerdote que decía lo mismo: el capitalismo alimenta al individualismo, pero el socialismo alimenta la unión y el amor. No, el mundo no funciona así. Si funcionara así, todo lo que se necesitaría es dejar a la Biblia de lado y adoptar los textos de los socialistas. Los sacerdotes serían misioneros, no de Dios, sino de un sistema económico.

La naturaleza humana es la misma y lo fue en la URSS igual que en Hong Kong. El sistema económico cambia los incentivos, pero no la naturaleza humana. Predicar que el capitalismo hace egoísta al hombre y que el socialismo lo hace altruista, es una de las fallas más garrafales que se cometen en nuestros días.

Y la cometen personas con buenas intenciones que, por desfortuna, no examinan lo que dicen. Siendo muy religiosos algunos de ellos, paradójicamente se tornan en defensores de eso que anula la creencia en Dios.

¿Quiere usted mejorar la conducta de las personas? Olvídese del sistema económico en el que viven, vaya al fondo de la cuestión, la misma naturaleza humana y las normas que de ella emanan.

Si para hacer del hombre un ser amoroso, alguien defiende al socialismo, lo que hará es poner atención en lo menos importante.

Post Scriptum

La idea específica de la columna tiene un antecedente en una idea de Karl Popper sobre el egoísmo y el individualismo.

Cuando he explicado el punto de mi columna de manera verbal, siempre he tenido dificultad para hacerme comprender con claridad. Lo que he dicho es que pensar que la sociedad capitalista de consumo es primariamente individualista y que el socialismo es primariamente altruista, lleva un sesgo de connotación en pro del socialismo que a su vez haría concluir que el socialismo es moralmente superior.

Siendo moralmente superior, el socialismo se convierte en un sistema que tiene un imperativo ético de implantación. La conclusión es errónea porque los sistemas económicos no son en sí mismos individualistas o altruistas. Eso sólo y únicamente lo puede ser un ser humano.

La persona a la que cito, además, tiene la costumbre de que cada vez que pronuncia la palabra “capitalismo” le añade el adjetivo “salvaje” (a veces, “manchesteriano”).

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