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Los Ricos no Hacen Pobres
Selección de ContraPeso.info
23 agosto 2012
Sección: ECONOMIA, FALSEDADES, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Charles Kaupke. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.

La idea central del escrito es examinar un ejemplo de una de las falacias económicas más obcecadas y dañinas que existen, la del “pastel constante”.

Últimamente hemos estado escuchando mucho acerca de la necesidad de que los ricos “paguen su parte justa” para que el gobierno federal pueda pagar sus deudas y seguir financiando los programas para proveer las necesidades humanas básicas de los pobres, como alimentos, vivienda y preservativos.

Su argumento es que los codiciosos ricos han estado robando cada vez más grandes porcentajes del PIB de la nación [EEUU], y han estado acumulando sus riquezas, en vez de generosamente darlas al gobierno federal y éste utilizarlas para el bien común.

La única solución es aumentar los impuestos a los ricos, para que en lugar de dejar que con codicia los multimillonarios mantengan (y por tanto desperdicien) su exceso de riqueza, la que en realidad no necesitan, el gobierno pueda tomar ese dinero y usarlo mucho más efectivamente para darnos al resto de nosotros cosas gratis.

Después de todo, no es justo que algunos estadounidenses controlen miles de millones de dólares de riqueza, mientras que otros pasan dificultades para ganarse la vida.

Suena convincente ¿verdad? Por supuesto que sí. Por desgracia para aquellos que se ganan la vida incitando a la lucha de clases, no es verdad.

Hay una serie de errores implícitos en la explicación anterior de los males de nuestra nación, pero vamos a ir directo al central: la falacia de que siempre ha sido y siempre habrá una cantidad fija de riqueza en el mundo, y que la riqueza se desplaza sólo de ida y vuelta entre la gente, pero nunca realmente aumenta.

Los economistas llaman a esto la falacia del “pastel constante” (“fixed pie” fallacy). No es una falacia nueva. De hecho, ha estado presente durante casi tanto tiempo como la economía ha sido una ciencia.

Veamos un ejemplo relativamente reciente: en su trabajo de 1912 The Servile State, el historiador inglés Hilaire Belloc, presenta su caso contra el capitalismo, con el argumento de que por su propia naturaleza es inmoral.

Belloc —que no era un economista— se ha vuelto especialmente popular entre algunos católicos que condenan el capitalismo como antagónico a las virtudes sociales y políticas cristianas, y que tienen nostalgia de los días idílicos de la agricultura de subsistencia y los señores feudales.

Para muchas de estas personas, The Servile State es su único contacto con el pensamiento económico. Esto es una vergüenza, porque Belloc es un buen ejemplo de alguien que se enamoró de la falacia del pastel constante. Belloc define el capitalismo como una sociedad

“en la que se limita la propiedad privada de la tierra y el capital, es decir, la posesión y por lo tanto el control de los medios de producción, a un número de ciudadanos libres, no lo suficientemente grande como para determinar la masa social del Estado, mientras que el resto no tienen esos bienes y, por tanto, son proletariado”.

La definición que Belloc ofrece es una señal de un error más profundo de su parte: la creencia de que la Economía es un asunto estático.

Su definición del capitalismo pinta un cuadro en el que unos pocos ricos esconden su dinero en los colchones, mientras que el resto de nosotros nos acabamos sin esperanza de adquirir riqueza ni vivir bien.

Supongo que podría haber casos en los que eso ocurra, pero ciertamente no continuarán durante un período sostenido de tiempo. Piense en ello —si los ricos acumulan su dinero y no hacen nada con él, ¿cómo se ganarán la vida? Usted no vive así por tener dinero, usted vive así usando el dinero.

Para usarlo, tiene usted que darlo a otra persona a cambio de bienes o servicios que le dan a usted. Los empresarios se enriquecen mediante el uso de sus recursos para proveer a otros puestos de trabajo. Esto aumenta su propio bienestar, así como las vidas de las personas que contratan; se benefician tanto el empleador y el empleado al ser parte de una empresa útil a partir de la que pueden ganarse la vida.

Así que la idea de que los ricos son capaces tanto de atesorar su dinero y de vivir bien, incluso con lujo, es absurda.

La realidad histórica confirma el hecho de que en el capitalismo, las personas se vuelven ricas, dando al capital que tienen un buen uso, productivo, y que cualquiera, no importa lo pobre que sea al inicio, puede llegar a ser rico.

El Bain Capital de Mitt Romney, que a los izquierdistas les encanta odiar, y otros grupos de capital de riesgo arriesgar su propio dinero para proporcionar a los pequeños empresarios los medios para poner en marcha sus empresas, proporcionando puestos de trabajo tanto a los que trabajan en empresas de capital riesgo, como a los empleados por los empresarios mismos.

Muchos empresarios famosos, como Henry Ford, Sam Walton y James Cash Penney se hicieron fabulosamente ricos no escondiendo su dinero en un colchón, heredándolo, o haciendo trampa en sus impuestos, sino posponiendo su gratificación, proporcionando a los trabajadores empleos bien pagados, y trabajando largas horas durante años, para construir y mantener empresas de éxito que sirven bien a sus empleados y sus clientes.

La realidad histórica de los empresarios desmiente a dos de los supuestos Belloc: que los ricos pueden mantener los estándares de vida de lujo sentándose encima de su riqueza, y que el capitalismo impide a los pobres trabajar su camino hacia arriba en la escalera económica.

Lamentablemente, parece que muchos estadounidenses, incluyendo a los de Occupy e incluso a nuestro propio presidente, no están conscientes del poder único y asombroso de la iniciativa empresarial: la capacidad de utilizar nuestros recursos y el talento dado por Dios para mejorar las vidas de aquellos con quienes trabajamos y aquellos a quienes servimos.

Sólo cuando nosotros, como nación recordemos que el fenómeno del dinero puede ser utilizado de una manera dinámica para participar como co-creadores con Dios, vamos a empezar a trabajar nuestra forma de salir del desastre económico que estamos metidos

Nota del Editor

Hasta donde sé, el inventor de la frase fixed pie fallacy fue Milton Friedman: “Most economic fallacies derive from the tendency to assume that there is a fixed pie, that one party can gain only at the expense of another”.

Similar o igual a la falacia de Montaigne, la que supone que en toda transacción económica una de las partes gana lo que la otra pierde, para tener al final un juego de suma cero. La base de esta falacia es presuponer que la cantidad de riqueza es constante, no puede crecer.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Los Ricos no Hacen Pobres”
  1. José Luís Samper Martínez Dijo:

    Efectivamente, no resulta demasiado díficil demostrar las insuficiencias de la creencia en el pastel constante. Pero, es verdad, la economía es algo dinámico, en la que los diferentes mercados no se comportan de modo coordinado, y el mercado salarial y el de bienes y servicios no van en paralelo, sino según leyes diferentes. Es precisamente proporcionando trabajo a los otros como se obtinen beneficios, ya que no pago todo el trabajo realizado, sino solamente una parte; la otra me la apropio, y de ahí sale el beneficio. Creo que esto lo explicó bien Marx, y quizás fue su contribución más importante a la economía. Un saludo afectuoso. NOTA DEL EDITOR: en realidad el empresario no se apropia de nada, sólo tiene un beneficio por las aportaciones que ha hecho.

  2. Ganesha Dijo:

    los ricos no hacen pobres, coincido, pero hay ricos que si hacen pobres en el proceso de enriquecerse y aun despues de haber conseguido esa “meta”. no voy a entrar en lugares comunes, pero los politicos Ricos si hacen Pobres a las personas, al menos en algunas latitudes del planeta es un hecho, llegan siendo , llamemosle clase media o alta y terminan siendo inmensamente ricos.





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