Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Moral y su Traslado
Leonardo Girondella Mora
28 abril 2014
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


El tema general de las reglas morales toma dos posiciones claras —la de que no separador.001existen reglas morales universales y la de que sí existen esas reglas.

Quienes sostienen que no existen reglas morales absolutas y universales, usan como evidencia la variedad de culturas con diferentes costumbres y usos locales —concluyendo que la moral es relativa al tiempo y el lugar.

Del otro lado, quienes sí creen que existen reglas morales absolutas y universales, aplicables en todo tiempo y lugar, usan como evidencia los comunes denominadores de mandatos, costumbres, usos y prohibiciones en todo tiempo y lugar.

Las dos posiciones, vistas así, impiden ver una parte vital de la discusión, que pienso es mucho más compleja —y que anoto en los puntos siguientes de manera breve.

• No puede negarse racionalmente que no existan reglas morales absolutas y universales usando como prueba que en ciertos lugares y ciertas épocas no se aplicaron —como cuando la esclavitud era costumbre aceptada.

El no encontrar respeto a un principio moral en cierto lugar, o en cierto momento, puede ser explicado como una situación negativa e indebida —en una cultura, por ejemplo, que en cierto momento creía en los sacrificios humanos.

• Lo anterior debilita la defensa de quienes apoyan a las reglas morales universales usando como evidencia los comunes denominadores de reglas morales en muchas culturas —como la prohibición de robos o asesinatos.

• El estudio de diferencias culturales y que tanto admira a la diversidad, usa sus curiosos y llamativos ejemplos para demostrar que cada cultura determina su moral —una posición que suele ignorar la otra parte de las culturas, la que muestra muchas constantes en creencias y valores a través del tiempo y los lugares.

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Mirar a las reglas morales por medio de la observación de las conductas en diferentes culturas de tiempos distintos, plantea otras consideraciones:

• Es racional y posible aceptar que existen principios que permiten distinguir a lo bueno de lo malo —y que esos principios tiene un sustento posible de conocer por medio de la razón, así como por medio de la religión.

• Esos principios tienen una naturaleza abstracta y teórica, que señala direcciones generales —una especie de mandato conceptual lógico y racional que necesita ser llevado a la vida concreta de una cultura o civilización, y aplicado a casos concretos individuales.

• Es una posibilidad real que ese “traslado” del principio abstracto a la vida real no sea exacto ni correcto ni perfecto —lo que lleva a la posibilidad de perfeccionamiento en el tiempo de esos traslados a la realidad de principios tan etéreos en su esencia.

• Lo anterior tiene una consecuencia seria: encontrar culturas con normas morales distintas no significaría que no existen principios morales absolutos y universales —solo significaría que en ese traslado a la vida real, esos principios se han olvidado, aplicado erróneamente, o quizá parcialmente.

Por ejemplo, la prohibición del robo en una tribu nómada que saquea a otros, o la prohibición de esclavitud de los miembros de una sociedad que sí hacen esclavos a los de otra.

• Otra consecuencia adicional: es entonces admisible y posible que en el tiempo se vaya perfeccionando la aplicación de esos principios morales abstractos —y también la posibilidad de que se cometan errores en su aplicación.

Se tendría entonces una primera impresión visible de variaciones morales importantes, que no es prueba de variación en los principios universales y absolutos —sino evidencia de traslados buenos, malos, parciales, o erróneos.

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Con lo anterior he pretendido demostrar que yendo un poco más a fondo en el tema del relativismo moral es una posibilidad razonable que ese relativismo sea solo una primera impresión incompleta de lo que realmente sucede.

Si hay variaciones en reglas morales en distintos lugares y tiempos, eso no es una evidencia sólida de variaciones en los grandes principios morales, absolutos y universales. Simplemente significa que hay traslados de esos principios a la vida real y que esas “traducciones locales” pueden contener errores y aciertos.

Addendum

Después de releer lo anterior, su conclusión me sigue pareciendo razonable —y es un argumento sólido en contra del relativismo moral, que puede ser negado también por otros medios.

Pero lo que creo que debo añadir es una consecuencia de lo anterior: casi todas las culturas y civilizaciones se encuentran siempre en un proceso de cambio —un cambio debido a las diferentes posibilidades de trasladar los grandes principios morales a cada caso, a veces con errores, a veces con aciertos.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Relativismo Moral, un tópico que al que esta página de Internet le da gran importancia.

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