Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gobierno Grande, Gobierno Chico
Eduardo García Gaspar
20 abril 2015
Sección: GOBIERNO, LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
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Todo comienza con una historia de éxito. Un éxito sorprendente. androjo

El crecimiento económico desde por allí de 1800 en adelante. No en todas partes.

Nada más en los lugares donde sucedieron algunas cosas revolucionarias para su tiempo.

Sucedió que se creó riqueza; que los ingresos crecieron; que la pobreza comenzó a ser más excepción que regla. Algo insólito, nunca sucedido.

Hasta Carlos Marx (1818-1883) lo comentó positivamente. ¿Las causas?

La principal, un asunto de espacios libres. Los gobiernos dejaron espacios económicos libres y que tomaron las personas. No solo económicos, también políticos.

En pocas palabras se tuvo democracia y su acompañante obvio, mercados libres. La combinación resultó ser fantástica.

Tal vez demasiado fantástica, como comento después. En resumen, las personas en algunos países, tuvieron libertades políticas y libertades económicas. Esto quiere decir algo muy simple: los gobiernos se retiraron de esos campos, lo que abrió oportunidades de participación política y económica.

En otras palabras, los gobiernos se redimensionaron. Se empequeñecieron. Dejaron espacios que habían ocupado y ellos fueron ocupados por los ciudadanos. La persona creció y el gobierno encogió. Tal fue la causa del sorprendente aumento de ingreso y estándar de vida.

El nuevo progreso, por supuesto, no creó un mundo ideal. Es es un imposible. Se tenían problemas y había pobreza, mucha menos, pero la había. Se produjo algo natural: la pobreza no llamaba la atención cuando era regla general, pero cuando fue excepción comenzó a ser llamativa.

Y sucedió que para resolver los problemas de este mucho mejor mundo se acudió al modelo viejo, es decir, más gobierno y menos ciudadano.

Con más gobierno, se pensó, se corregirían los problemas de este mejor mundo. Problemas que dentro de la gran prosperidad lograda eran mucho más llamativos. Producían más indignación.

Regresando al modelo anterior, el de más gobierno y menos ciudadano, se ha olvidado que fue el modelo opuesto el que produjo la prosperidad. Una situación en la que se presupone que la prosperidad es algo dado y constante, que no requiere cuidarse.

Tenemos entonces, me parece, un choque de modelos de pensamiento político.

• Un modelo es el tradicional y ortodoxo, el que existió por siglos, por milenios. Es el modelo de más gobierno y menos ciudadano. El modelo está arraigado en la mente de muchos, en quienes es la forma estándar de pensar.

• El otro modelo es el opuesto, el de menos gobierno y más ciudadano. Una manera de pensar que es muy nueva. Tiene poco más de un par de siglos. No está arraigado aún en la mente. Es demasiado nuevo. Demasiado reciente y novedoso.

Lo que vivimos en estos tiempos es el choque entre esas dos maneras de pensar en política.

En tiempos previos por allí de 1800, el modelo de mucho gobierno y poco ciudadano era la premisa obvia, no escrita, aceptada sin cuestionarla. El nuevo modelo de poco gobierno y mucho ciudadano, donde se aplicó, produjo riqueza y eso tomó por sorpresa a todos.

Tanto fue su éxito que hizo más llamativos a los problemas que aún se tienen e hizo algo curioso, el regreso del modelo viejo de mucho gobierno y poco ciudadano.

Era lógico que sucediera este regreso, que es el arraigado y estándar. La gente que no había asimilado la idea del nuevo modelo, no pudo pensar en nada más que la vieja idea de más gobierno.

Esto es lo que sucede en, por ejemplo, los proponentes del estado de bienestar. Toman como algo dado al progreso y regresan al modelo de más gobierno y menos ciudadano. Es el que piensan que resolverá los problemas, sin pensar que es el modelo que se aplicó durante milenios sin producir riqueza.

Es, también, el modelo al que quiere regresar el socialismo: más gobierno, menos ciudadano. El opuesto al modelo que produjo prosperidad sostenida.

En resumen, el choque entre esas dos maneras de pensar es lo que en el fondo sucede en la política actual. La disyuntiva entre el modelo antiguo de mucho gobierno y poco ciudadano, y el modelo nuevo de poco gobierno y mucho ciudadano.

Post Scriptum

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