Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lo Perdido, las Virtudes
Leonardo Girondella Mora
6 abril 2015
Sección: CRIMEN, ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Es una de las partes de los usos y costumbres actuales el lamentar la falta de valores —una separador.001carencia que, se piensa, puede explicar una buena cantidad de sucesos reprobables.

Hijos fuera del matrimonio, consumo de drogas, excesos sexuales, materialismo general, trampas en exámenes universitarios, vandalismo callejero —son ejemplos del efecto que se adjudica a la pérdida de valores.

Por igual, también cosas como corrupción política y fraudes corporativos, se explican como actos cometidos por personas sin valores.

Esto es lo que quiero explorar en lo que sigue.

&&&&&

• No acepto que se hayan perdido valores —me resulta absurdo creer que el gobernante corrupto no acepte que su conducta es inmoral (e ilegal), o que el ladrón declare con inocencia que ignoraba que robar es reprobable.

Mi tesis inicial es, por tanto, que la frase “se han perdido valores” es un mal diagnóstico de la causa de la frecuencia de conductas indebidas, como secuestros, pandillerismo, abuso de substancias y el resto.

Creo que una gran mayoría de las personas que realizan esos actos saben que ellas están realizando algo que es reprobable —conocen los valores, no los han perdido en el sentido de descubrirlos como algo totalmente nuevo y que les era dsconocido.

• Esa es precisamente la conclusión que debe lograrse, la de que si no se han perdido valores, la solución de recordarlos solo podría hacer un bien parcial pequeño.

Me atrevo a decir que, por ejemplo, los cursos de valores en las escuelas de negocios y de política pública, solo cumplirían una labor de resaltar la importancia de lo que ya se conoce. Su éxito no será sustancial, como sospecho que ha acontecido.

• Sin embargo, creo que sí, que en realidad existe una pérdida ética, pero no una de valores, sino una de virtudes — se ha perdido especialmente la predisposición o inclinación a no realizar actos reprobables.

Es una ausencia de costumbres enraizadas o de lo que es posible llamar carácter moral —el bien hecho costumbre, es eso que se ha extraviado.

La persona puede reconocer que robar es indebido y, sin embargo, ese conocimiento no le impide hacerlo con la misma fuerza que lo haría la virtud del respeto por lo ajeno —este es el hábito que creo que se ha extraviado.

&&&&&

Lo que he propuesto es que no se han perdido en realidad valores, pues con facilidad serán recordados por la gente que no los respeta —que lo que se ha perdido son las virtudes, las propensiones a actuar consistentemente bien.

Si tengo razón en esto, eso cambia radicalmente las cosas en la búsqueda de una solución, al hacer poco importantes las actividades destinadas a recordar valores (puesto que ya son conocidos).

Y, habría más promesa en las actividades que se dirigieran a crear costumbres virtuosas —predisposiciones habituales a actuar de manera ética

Addendum

Confieso que lo anterior supone que en quien comete acciones indebidas, existe algo que se llama conciencia —saber que el acto cometido es malo, como el robar o matar.

Sostengo que en la inmensa mayoría de los casos, esas personas saben que sus acciones son malas. Pero también debe admitirse que existen casos, que son mínimos, de inconsciencia real de valores —personas que realmente ignoran, por ejemplo, que matar es malo y que sí lo hacen no buscan excusas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras