Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Horizontales y Verticales
Eduardo García Gaspar
23 agosto 2017
Sección: LIBERTAD GENERAL, PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Es una ayuda para entender mejor las razones de la creación de riqueza.

Si vemos que existen relaciones entre personas y que ellas pueden ser verticales u horizontales, podremos comprender algunas cosas con mayor profundidad.

Por ejemplo, una relación gobierno-ciudadano, es vertical y jerárquica. Los gobiernos tienen poder sobre las personas. Es una relación que va de arriba hacia abajo, pero que al elegir gobernantes va de abajo hacia arriba.

Lo mismo sucede en una empresa, con niveles superiores de mando e inferiores. Cierto, tienen modalidades como los comités que mezclan relaciones verticales y horizontales.

En las relaciones diarias predominan las relaciones horizontales en las que el poder de unos sobre otros es inexistente, o casi inexistente. Piense usted en, por ejemplo, la relación entre personas que se tiene bajo un régimen de libertades y verá que predominan las relaciones horizontales, las no jerárquicas, ni de poder.

En un sistema republicano democrático son las relaciones horizontales las más valoradas y las verticales jerárquicas de poder se tienen cuando solo es realmente necesario. Tome usted, por ejemplo, al estado de bienestar.

Bajo ese tipo de régimen, las personas son colocadas en un sistema de relaciones verticales con el gobierno en la cúspide del poder. Es el gobierno el que ordena a los ciudadanos entregarle recursos para con ellos realizar tareas de ayuda a necesitados, con los que también establece una relación vertical.

Por el contrario, las ayudas a los necesitados, en un sistema horizontal, se realizan sin relaciones de poder de unos sobre otros. Las relaciones entre iguales crean asociaciones voluntarias de ayuda entre personas cercanas, mientras que las relaciones verticales se dan entre personas lejanas.

Quizá puede especularse que dentro de una sociedad cualquiera existen relaciones de ambos tipos, horizontales y verticales. Cuando más sean las verticales las que predominan, esa sociedad será menos libre. Y viceversa, conforme aumenten las relaciones horizontales, esa sociedad será más libre.

Países con regímenes como los de Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, muestran el predominio de las relaciones verticales de poder: los gobiernos son los principales emisores de órdenes y los ciudadanos son quienes las obedecen. Las relaciones horizontales son pocas y muchas de ellas se intentarán ocultar.

Del otro lado, con el predominio de relaciones horizontales entre personas, puede verse a países como Nueva Zelandia, Australia, Canadá y similares. En estos países abundan las relaciones horizontales, que son las de colaboración y asociación voluntaria. Con una ventaja vital, el aprovechamiento del talento.

En un sistema extremo de relaciones verticales de poder, las órdenes son emitidas por el gobierno, quien toma las decisiones usando solo las capacidades de los gobernantes. El único talento utilizado es el de quienes gobiernan y piden al resto que obedezcan sus instrucciones impidiéndoles hacer aportaciones.

El talento y las capacidades de los ciudadanos se desperdicia (o se usa para ocultar sus desobediencias, como en el caso de mercados negros). Esta es una de las razones por las que estos regímenes no generan innovaciones. Se concentran en el mantenimiento del poder (o la clandestinidad).

Del otro lado, están los casos de regímenes de relaciones horizontales predominantes, los que dejan a las personas en situaciones de libertad, en las que ellas pueden usar sus talentos y capacidades para tener y realizar sus iniciativas. Con más talento en uso, no sorprende que estos sistemas generen riqueza y progreso.

Una forma de ver esto es el descubrir que los sistemas de relaciones verticales y horizontales usan con gran énfasis dos palabras diferentes. Un régimen de relaciones verticales tiene a ‘sociedad’ como palabra favorita, mientras que ‘persona’ es la palabra preferida por los sistemas de relaciones horizontales.

Claramente es superior el entendimiento de los sistemas de relaciones horizontales porque, en realidad, la sociedad no es más que un conjunto de personas y aquella no existe sin estas. Un gran error de los sistemas de relaciones verticales de arriba a abajo es ese, suponer que la persona no tiene significado propio, sino solo la sociedad. Un problema que lleva a generalizaciones erróneas (como los manejos macroeconómicos).

Es en las mentes que solo ven relaciones verticales donde se generan las propuestas utópicas de sociedades perfectas solo posibles cuando ellas dictan órdenes a la sociedad.

Son eso que Roger Scruton llamó «optimistas sin escrúpulos». Si usted piensa en Carlos Marx tendrá un ejemplo claro, pero no olvide a Hugo Chávez ni a los políticos similares que tienen sentimientos mesiánicos de grandes planes que crean paraísos teóricos.

La idea de relaciones personales verticales y horizontales ayuda a comprender el funcionamiento de las sociedades libres y las oprimidas, explicando una de sus consecuencias, el florecimiento de las libres y el estancamiento de las oprimidas. Es la diferencia entre Nueva Zelandia y Australia con respecto a Bolivia y Venezuela.

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