Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dilemas Del Gobierno
Eduardo García Gaspar
25 septiembre 2003
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando un gobierno está manejado de manera correcta, él es sin duda factor de creación de riqueza para su población.

Sus funciones de preservación de la seguridad, por ejemplo, son de importancia vital. Y si acaso fracasara en ellas, el daño sería terrible para la población, como sucede en México.

Igualmente, las autoridades enfrentan una responsabilidad adicional trascendental, que es el registro de las propiedades de las personas.

(Sobre ese tema de la propiedad, si a usted le interesa, corra a comprar un libro de Hernando de Soto que se llama “El Misterio del Capital”, donde se explica cómo las fallas de un gobierno en ese registro de propiedades es causa real de pobreza.)

Podemos decir que los gobiernos tienen una función vital general, que es el cuidado de los derechos y propiedades de las personas. Pero en la vida diaria de las autoridades se dan problemas que son fuera de serie. Trato uno de ellos.

Lo hago tomando el caso de muchas ciudades en las que han proliferado esos centros nocturnos a los que se llama table-dances.

Estos establecimientos están asociados con prostitución aunque no necesariamente llegan a ella en el sentido tradicional de la palabra. Digamos que son cabarets con una variedad que es tangible a los clientes. La decisión de un gobierno bien manejado para la autorización de esos establecimientos es una tarea en verdad difícil y sujeta a muchas consecuencias inesperadas.

La disyuntiva es la obvia. Si se prohíben esos establecimientos es muy probable que la prostitución continúe en un mercado negro que se llena de riesgos de criminalidad que dañan a la sociedad entera, con efectos muy marcados en las zonas de la ciudad en las que se opera clandestinamente.

Por el otro lado, el que un gobierno les dé autorización de operar legalmente tiene el defecto de hacer ver al gobierno como promotor de vicios que los ciudadanos no aprueban, por no mencionar la afectación de las zonas en las que operan esos establecimientos.

Ninguna de las dos opciones es la ideal, por lo que se presenta el clásico problema de selección del menor mal posible. No pienso que exista una solución absoluta, pues la que sea que se establezca tiene frente a sí a todas las inventivas del ser humano.

Analicemos esto un poco más a fondo incorporando lo que hace varios siglos fue escrito por un holandés, Mandeville.

Hablando de uno de los puertos de su país, al que llegan marinos que durante meses no han tenido mujer a su lado, dice que las autoridades de la ciudad han sido talentosos al autorizar establecimientos que atienden a esos marineros.

La ventaja de hacer eso es que las mujeres decentes pueden sentirse seguras viviendo en esa localidad al saber que hay quienes se encargan de tranquilizar a los marinos. La idea central es considerar los efectos secundarios de las decisiones.

¿Prefiere usted a la prostitución e industrias anexas dentro o fuera de la ley y el control del gobierno?

Me parece que la decisión es obvia y que la más grave de las decisiones es determinar los lugares en los que esos centros operarían. En algo se parece esto al juego con Las Vegas como un ejemplo de control gubernamental que es excepcionalmente estricto.

Hay además un punto filosófico importante.

¿Debe un gobierno imponer reglas morales entre adultos que realizan actos voluntarios? Me parece que la respuesta es no. Si alguien quiere jugarse miles de dólares o quiere que le bailen, no puede tener a una autoridad que lo cuide en esos momentos.

Si se aceptara eso, la autoridad podría terminar autorizando o no algunas inversiones en la bolsa.

Cierto, la prostitución es un vicio, es inmoral. Igualmente, esos centros no son precisamente ejemplos a seguir.

Creo que más grandes bienes llegan a la sociedad con una autoridad que pone su atención en las cosas grandes como la protección del ciudadano y sus propiedades, que con una autoridad que dedica sus recursos a prohibir eso que instintivamente sobrevive.

Con todo lo malo que sea, quizá esas ciudades que han permitido esos establecimientos han hecho lo correcto (quizá sin pensarlo y tal vez producto de corrupción), pero los efectos malos serán menores así. Aunque me puedo equivocar totalmente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras