Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Celebración de la Fantasía
Eduardo García Gaspar
23 junio 2006
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si usted ve el tema con  sentido común, sacará conclusiones que le harán sonreír. Sobre todo en política, un terreno lleno de personas que se toman demasiado en serio y que creen que sin ellas no podrán salvarse los ciudadanos de un país. Un ejemplo de esto es la centralización política: el dilema entre un gobierno federal y uno central.

Los gobernantes alaban la política federal, como se vio en el debate del 6 de junio de los candidatos mexicanos a la presidencia. Ninguno de ellos propuso centralizar el poder en un gobierno fuerte. Al contrario, proponían descentralizar, federalizar, hacer poderosos a los estados de la república, y dentro de ellos a los municipios mismos. Hablaron de acercar el gobierno al pueblo.

Eso fue especialmente cierto en el tema de los impuestos, donde propusieron que las decisiones de gasto de esos impuestos no se hicieran centralmente dentro de la burocracia federal, sino que se tomaran las decisiones de gasto a nivel de cada estado y de cada municipio. El principio detrás de todo eso era el de hacer que los ciudadanos participaran en las decisiones de gasto del dinero recolectado en los impuestos, casi todos federales.

Es decir, el deseo de los gobernantes, muchos de ellos, es descentralizar las decisiones de gasto del presupuesto gubernamental: que sean los ciudadanos los que participen en las decisiones del gasto local de su municipio, estado, o región. Nadie puede decir que eso no suena bien. De hecho suena excelente. No puede sino producir aplausos.

Lo que proponen con esas palabras atractivas es que el ciudadano participe en la decisión de gastar el dinero que antes le fue retirado de sus bolsillos pagando impuestos.

En otras palabras, están diciendo que es bueno que el ciudadano decida cómo gastar dinero que antes fue de su propiedad. Si en verdad los gobernantes quieren descentralizar las decisiones de gasto de gobierno, lo que deben hacer es reducir los impuestos y dejar que las personas gasten ese dinero como cada uno quiera.

Ésa es la más grande descentralización que puede hacerse. No tiene sentido cobrar impuestos, llevarlos al gobierno federal, llevarlos luego de regreso a los sitios de donde fueron obtenidos y preguntarle al dueño original del dinero qué es lo que quiere hacer con ese dinero. Además, en ese proceso administrativo se gasta dinero, pagando burócratas, que primero cobran y luego preguntan qué hacer con el dinero.

Si la descentralización del gasto público es una buena política, la conclusión lógica es que los impuestos sean los más bajos posibles y dedicados a las labores realmente necesarias, como policía, tribunales y cosas por el estilo. Es mejor esto que caer en la graciosa situación de preguntarle al ciudadano en qué quiere que el gobierno gaste el dinero que el mismo ciudadano hubiera gastado antes a su manera.

La realidad es que a pesar de hablar de descentralizar las decisiones del gasto gubernamental pidiendo la participación del ciudadano, los gobernantes no desean eso. Quieren ellos seguir manteniendo el poder del dinero a gastar: un gobernante sin presupuesto es poco poderoso y ellos quieren seguir con gran poder. Las intenciones acerca de la descentralización de las decisiones del gasto de gobierno son sólo palabras bonitas, que engañan a los ingenuos.

Piense usted en uno de los más grandes placeres que existen y que es el de gastar en provecho suyo dinero que no es de usted. Pocas cosas son mejores que eso. Un gobernante recibe un sueldo y gasta dinero que no viene de contribuciones voluntarias, sino de cobros forzosos. Por eso es que no tiene un incentivo poderoso para gastar con prudencia. Gastará buscando su propio beneficio porque sabe que el dinero seguirá fluyendo.

La cuestión es de mero sentido común, es decir, de entendimiento de la naturaleza humana. El propietario de los bienes es quien más cuidará eso que le ha costado trabajo ganar. Sus recursos serán bien cuidados por él mismo.

Pero quien gasta dinero que no es de él, no tendrá el mismo cuidado con los bienes a su disposición. Y por eso, la mejor descentralización de gasto gubernamental es la reducción de los impuestos a un mínimo indispensable para mantener un gobierno pequeño y eficiente.

POST SCRIPTUM

• Aquí hay una muy buena descripción de los  tipos de gasto que una persona puede realizar, dependiendo de si el dinero es suyo o no, y de si lo gasta para sí o para terceros.

• Según el W. Wilson International Center , el promedio de todas las encuestas de junio coloca en igualdad de circunstancias a los candidatos del PAN y PRD. Las encuestas más recientes cuentan historias diferentes.

En una Calderón está colocado en primer lugar con 37% y en la otra en segundo con  30. López Obrador en una tiene el primero con 35 y en la otra el segundo lugar con 33%. En estas condiciones, la victoria de uno de ellos es en extremo difícil de predecir, por lo que las expectativas de los tres candidatos son las mismas y ellos, quizá, conduzca a resultados apretados cuya tendencia no pueda detectarse rápidamente y el anuncio del ganador se atrase, con otra posibilidad, la de derrotas no fácilmente concedidas por los perdedores.

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