Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Comercio Internacional
Selección de ContraPeso.info
1 septiembre 2006
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: AmaYi
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Las actividades económicas son sujetos de análisis racionales de tal manera que es posible conocer las consecuencias de ciertas políticas económicas tomadas por los gobiernos. Se conocen los efectos de los controles de precios, de la elevación de los salarios mínimos y de buen número de esas posibles políticas. Sin embargo, ese conocimiento no es obstáculo para aplicar medidas sin sentido, como la del cierre de fronteras a las importaciones.

Este terreno, el del libre comercio, ha sido tratado por algunos más como un campo sujeto a dogmas que al análisis racional. La verdad es que el comercio internacional es benéfico y para defender este conocimiento es de gran ayuda examinar las posiciones de sus críticos al mismo tiempo que abandonar el idioma oscuro y recuperar el lenguaje sencillo que todos comprenden y que tiene sentido común.

Tal es el caso de un texto de Benegas Lynch y su defensa del libre comercio. La idea de esta carta está tomada de Alberto Benegas Lynch, Relaciones Internacionales, en el libro Lecturas de Economía Política Volumen II, Unión Editorial, Madrid, 1987, ISBN 84-7209-198-8, editado por Jesús Huerta de Soto, pp 9 – 20.

El capítulo escrito por Benegas Lynch está lleno de argumentos sólidos que justifican aún más eso que sabemos ya, pero que algunos parecen olvidarlo no está por demás recordarlo.

El punto de partida del autor es hacer ver que no hay diferencias entre el comercio internacional y el comercio interno de un país cualquiera.

La existencia de accidentes geográficos como ríos o fronteras no cambia la naturaleza del comercio.

Este es un tema lleno de falacias que son ideas heredadas del mercantilismo del siglo 16 y que en la actualidad han sido calificadas de “proteccionistas”, pero mantienen esa misma y absurda idea de acumular dinero sin sentido, logrando sólo la reducción del nivel de vida de la población.

Por principio de cuentas debe verse que el comercio internacional no se realiza entre Argentina y Francia, por ejemplo, sino entre un argentino y un francés.

La posición geográfica de ambos no causa un cambio en la esencia de sus acciones de compra y venta y es igual a lo que dos franceses compran y venden entre sí, dentro de su país, o dos argentinos.

Dentro de un país cualquiera las personas realizan las actividades que más le convienen y eso es división del trabajo dentro de un ambiente de necesaria colaboración social.

Esta división de trabajo se da incluso a pesar de que algunas personas sean mejores realizando todas actividad. Un médico podría realizar mejor las tareas de una enfermera, pero deja que ella lo haga en su lugar, para con eso ser más eficiente en lo que él hace.

Son estos los conceptos de ventaja relativa y absoluta, que Benegas Lynch define diciendo que la ventaja relativa es la situación en la que uno es más eficiente que otro para realizar alguna actividad.

Y ventaja absoluta es la situación en la que uno es más eficiente que otro en varias actividades, un caso en el que a pesar de esa superioridad conviene dividir el trabajo.

Dentro de un país nadie en su sano juicio decide ser autárquico y, por ello, creer que es mejor que él mismo se abastezca de todo lo que necesita, haciendo sus propias camisas, lápices, teléfonos; cultivando sus propias verduras, criando sus propias reses.

Y si lo intenta, su estándar de vida sufriría una reducción drástica por una razón: tendría que invertir más por unidad fabricada por él, por ejemplo, una camisa, que si decide aceptar el intercambio de bienes.

En palabras más técnicas, la autosuficiencia produce una reducción en la productividad de la persona, pues necesita más recursos para producir lo mismo que puede adquirir fuera.

En tiempos recientes, los adelantos en transporte han ayudado a mover bienes de un lugar a otro con costos muy reducidos. En tiempos anteriores, los altos costos de transportación hacían posible mover sólo artículos cuyos precios podían absorber esa transportación, como sedas y joyas.

Ahora, es posible transportar trigo y otros bienes similares con gran facilidad, lo que es paradójico pues en cuando se han creado barreras aduaneras que impiden ese tránsito beneficioso.

Concluye el autor que, por lo anterior, la política proteccionista en realidad no resguarda nada, sino que de hecho lastima a los ciudadanos del país que la adopta.

Los daña porque los obliga a dedicar más recursos para producir internamente lo que está prohibido importar; deben usar más insumos por unidad de producto, lo que sin remedio da como resultado menor bienes producidos con igual inversión. Las opciones de bienes producidos se reducen y se pierde calidad de vida.

No son cosas complicadas, y pueden verse con facilidad.

Por ejemplo, una persona ofrece los bienes que produce y su venta le reporta un ingreso de dinero, un dinero que posteriormente él dedica a la compra de los bienes que necesita. Si se retira de en medio al dinero, para entender esto mejor, se puede comprender que las compras de la persona son pagadas con las ventas.

No se puede comprar sin vender y el propósito de vender es comprar.

En el comercio internacional es lo mismo. Lo que se vende al exterior sirve para comprar lo que de allí viene. Las exportaciones sirven para pagar las importaciones. No tiene sentido exportar para no importar y no se puede importar si no se ha exportado. Igual que cualquier persona en su actividad de trabajo.

Las importaciones y las exportaciones son dos partes de una misma moneda, ambas caras vienen juntas, no se pueden separar y ninguna es más importante que la otra, como tampoco un zapato es más importante que el otro. Si un país no tiene capacidad para exportar, necesariamente no podrá importar.

En estas cuestiones hay un mito, repetido incansablemente, el de la balanza comercial desfavorable a la que se le da una connotación extrema maléfica.

Se dice que cuando las importaciones son mayores que las exportaciones eso representa una balanza desfavorable y que cuando las exportaciones son mayores que las importaciones eso es positivo tendiendo un saldo favorable. Esta forma de ver las cosas es falsa.

La razón fundamental de exportar es el importar. No tiene caso exportar sin la intención de importar. Aquí recurre el autor al símil de una persona cualquiera, la que también tiene su equivalente de balanza comercial.

Si nos encontramos a alguien cuando estamos comprando algo y nos aconseja no comprar nada y vender todo pues si no lo hacemos estaremos sufriendo de una balanza comercial desfavorable, lo vamos a ver como un loco.

Lo que vendemos en lo personal, sea lo que sea, está justificado por lo que vamos a comprar.

La cosa va más allá, pues el ideal para nosotros sería tener una balanza comercial siempre desfavorable, lo que significaría poder comprar todo lo que pudiéramos sin necesidad de vender nada a otros. Pero desafortunadamente eso no es posible ya que necesitaríamos que todos nos regalaran las cosas. Se debe vender para comprar.

En los países en los que existe una balanza con saldo desfavorable, ella suele ser compensada con movimientos de capital, como transferencias. No puede hablarse de superávit ni de déficit en una balanza comercial.

La justificación empleada para decretar barreras aduaneras a las importaciones es la de proteger a la industria naciente en el país; la de darle tiempo a que se haga fuerte y pueda competir.

Resulta curioso que ese mismo razonamiento, dice Benegas Lynch, no se use dentro de la nación para con la misma línea de pensamiento proteger artificialmente a las industrias nuevas dentro de un sector.

De hacerse, eso sería equivalente a un trato privilegiado e indebido a ciertas empresas.

Pero sí se aplica ese razonamiento erróneo cuando se trata del comercio entre un argentino y un francés. Pensar así es infantil, pues supone que los competidores en los otros países se van a quedar quietos y sin hacer nada, dejando que otras empresas alcancen sus niveles.

La realidad es que el esperar a que la incipiente industria protegida se haga fuerte se vuelve una espera eterna y mientras tanto las personas del país están soportando la dilapidación de los recursos,

Esto debe ser visto bajo otro punto de vista. Cuando un empresario decide abrir un negocio no puede existir justificación alguna para proteger a su empresa con trabas aduaneras, pues eso hace que sean los consumidores quienes paguen el costo del desarrollo de la empresa; es el propio empresario quien debe absorberlo.

Y si acaso el empresario decide no entrar a un cierto negocio, ello puede deberse a que no considere que sea una buena propuesta o a que a pesar de serlo, existan otras posibilidades mejores de inversión. Con recursos limitados es obvio que no todos los proyectos empresariales pueden hacerse.

Debe entenderse que un efecto del comercio internacional es el cierre de las empresas que no son eficientes, es decir, que no están usando los recursos de manera adecuada, los están desperdiciando.

Esto incluye empleos y otros recursos que se aprovecharán más en las actividades que el mismo mercado indique por la voluntad de consumidor y de la eficiencia para servir a las necesidades de ellos. Esta mayor eficiencia implica una capitalización superior la que a su vez es la causa de la elevación de los ingresos.

Si existiera una política de proteccionismo, su desmantelamiento requeriría ser igual para todos, pues de lo contrario se presentarían conflictos de interés entre las industrias, empresas y sectores y, más aún, se crearían cuellos de botella entre las industrias y sus insumos.

A los exportadores les favorece que las trabas a la importación sean eliminadas y a los importadores les es de beneficio que las exportaciones sean sencillas; son ellos clientes recíprocos, como los dice el autor.

Es obvio que el libre comercio internacional es de beneficio para el consumidor, pues le permite adquirir bienes con precios más bajos y de mayor calidad.

A pesar de esto, se insiste en argumentar que es ventajoso proteger a la industria nacional total sin considerar que también tiene un efecto negativo en el sentido de requerir insumos de capital cada vez mayores por unidad de producto, lo que significa un descenso de la productividad y la posibilidad de menor cantidad de actividades o empresas.

Igualmente, suele argumentarse que el libre comercio internacional sólo puede llevarse a cabo si todos los países del mundo lo realizan.

Esto es falso y Benegas Lynch usa el siguiente argumento para demostrar esa falsedad: si, por ejemplo, todos los países del mundo se pusieran de acuerdo para no comprar ningún producto argentino, ni invertir en ese país, desde luego, Argentina estaría imposibilitada para importar.

Eso es poco probable, porque con un único país que decida comprar algo argentino ya podrá esta nación comprar en cualquier parte del exterior.

También se habla de imponer represalias aduaneras a otros países que a su vez limitan sus importaciones. Para entender esto es sencillo acudir al ejemplo de la vida diaria; si los lecheros se rehusan a comprar trajes de los sastres no sería lógico que estos sastres se dedicaran a producir su propia leche, pues estos sastres pueden vender a otros, los que sean, y con esos ingresos comprar leche.

En este tema, hay otro argumento utilizado en contra del comercio libre y que es el criticar los costos de transporte duplicados de materias primas que viajan a un lugar a ser transformadas para luego regresar como producto terminado al lugar de origen del producto original

. Quien argumenta así, olvida que los productos transportados son diferentes y por eso tienen diferentes valores y también olvida que en ambos intercambios hubo beneficios mutuos.

En la misma frecuencia anterior está la crítica de la explotación de los países ricos a los países pobres: los pobres exportan materia prima y los ricos exportan bienes terminados y eso se dice que es una explotación malévola. Este argumento deja de tener significado cuando se menciona que la mayor parte del comercio internacional se realiza entre países ricos.

A continuación en autor resume sus ideas afirmando que la división internacional del trabajo y la cooperación hacen posible economizar capital, lo que produce bienestar. Por el contrario, sin comercio internacional se eleva la inversión por unidad producida y por ello se reduce la productividad, lo que daña el nivel de vida.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.

Con este número, se cumplen diez años de la públicación de estos resúmenes de grandes ideas. La siguiente es una selección de comentarios de lectores recibidos durate este tiempo.

Cartas de lectores

• Felicidades por esta noble tarea de compartir las grandes ideas con todos nosotros. Es un gran ejemplo de como nuestros actos pueden impactar a las personas en lo personal me has dejado una gran enseñanza no solo a través de tus cartas sino a través del tiempo para realizar esta pagina. Saludos. Miguel Angel Lara

• Felicidades por tu excelente página, la encuentro de gran interés pues llama poderosamente a la reflexión seria sobre las ideas políticas y sociales. Por favor avísame cuando tengas una nueva carta.José Carlos Campos Riojas

• MUY BUENO  SU  PROYECTO AMA-YI. FELICITACIONES. ALBERTO G. CORBALL

• Quisiera felicitarte por la página que me ha parecido excelente. Con sorpresa, mientras navegaba por “La acción humana” advertí el artículo titulado “Tu utopia o la mía” que tiene como base el trabajo de Bastiat; de esa manera he dado con tu web que, reitero, me parece excelente. Bueno, creo que tengo que presentarme: Mi nombre es Eduardo Stordeur (h.) vivo en Buenos Aires, Argentina. Soy de profesión abogado pero he estudiado un post grado en economía, materia que -sobre bases misianas- enseño de la Universidad de Buenos Aires. De más está decir que mi formación intelectual es liberal y que me ha dado mucho gusto encontrar que los esfuerzos libertarios se multiplican formando esa “contrainteligencia” que pretendía Hayek. En fin… saludos y felicitaciones. Eduardo Stordeur

• Se me hizo buena la página, pues parte de nuestro trabajo es crecer nuestros conocimientos. Héctor Padilla

•  Este breve mensaje es para agradecerle la sugerencia de visitar la pagina web amayi.org, le confieso que he quedado gratamente impresionada con la presentación y la información que contiene amayi. Casualmente me encuentro preparando el examen de admisión para una maestría en ciencias políticas, ya que mi interés personal y académico esta orientado hacia la economía y el derecho. Por lo tanto, su sugerencia fue bastante oportuna y acertada. De nuevo muchas gracias por la invitación a visitar esta pagina y estoy segura que me será de gran ayuda. Atentamente, Adriana Patricia López Velázquez

• Felicidades, el sitio está ideal y ayuda a obtener sintetizadamente lo mejor del pensamiento universal. Gerardo D. Juárez

• Le escribo para comentarle que utilicé el argumento del “único Universo que tenemos” de Sadowski, para una propuesta para generar mayor ocupación en Argentina, que puede quizás ser útil en otros lados. Esta aparece en  www.cja.com.ar la página web de Centro Jurídico Argentino, donde en los próximos días figurará también mi libro ¿DONDE ESTAN LOS ESTADISTAS? Educar es Fabricar Ciudadanos. Gracias nuevamente y hasta pronto. Germán R. Pirán

• Soy un admirador de tu obra, desde los primeros boletines. Desafortunadamente perdí contacto, pero ahora visitare tu pagina cada mes. Te agradeceré conservar mi dirección en tu lista de correo y estoy a tus ordenes en Saltillo por si puedo ser útil en algo. LO QUE TU HACES EQUIVALE A AYUDAR A QUE LOS CIEGOS VEAN. Atentamente. Miguel Hernández C.

• Te felicito por la pagina web de amayi y por los temas tan interesantes y productivos que encierran. espero que sigan teniendo esa linea y te deseo lo mejor de lo éxitos. difundiré tu pagina entre mi lista de direcciones que tengo en mi pc. SALUDOS, JOSE DANIEL GARCIA-MILLA TAIPE

• Eduardo te felicito por esta página, dicen que lo bueno si breve dos veces bueno.  Y las grandes ideas, si breves, dos veces grandiosas.  No sabía de la existencia de esta página, pero me enteré leyendo la columna de Paco Camargo en Mundo Ejecutivo. La página me hace recordar una clase que tuve con un loco sociólogo italiano en la Universidad de Texas (nos hizo leer 70 libros en un semestre el maldito, desde Comte hasta E.O. Wilson (el de las hormigas). Me trajo buenos recuerdos, por lo que a partir de hoy cuenta con un fiel navegante más en tu interesantísima página. Jorge Pedroza

• Ama-Yi me fue altamente recomendado por varias personas y no me defraudó en absoluto. Te felicito por el esfuerzo y tu generosidad al crear ese espacio. Leo también con sumo interés tus colaboraciones en El Norte y tu espacio me lo recomendó José Carrillo, quien tiene el honor de llevar mi apellido pero no tiene el privilegio de ser mi pariente. Un atento saludo a ambos. Rogelio Carrillo

• Brindemos entonces [por un aniversario]. Prometo una buena copa de vino, algún momento hoy por la noche. Muchas gracias por la página. Waldo Alborta

• Feliz cumple…y muchas gracias por el esfuerzo, por muchos años mas de ama-yi y sus cartas…Atte. Carlos Alberto Mansilla

• No tengo a la mano con qué brindar por el primer lustro de tu estupenda página. Ahora mismo, como lo vengo haciendo de manera habitual, pido a Dios por el autor, sus intenciones y proyectos. Son los primeros cinco años, de muchos, muchos más, que deseo para AMAYI, convencido de que son los conceptos y las ideas de fondo los elementos necesarios en la formación de los hombres para que transformemos, desde dentro, la sociedad en la que Dios nos ha puesto. Felicidades. Un fuerte y cálido abrazo… y mi bendición. Pbro. Pablo Arce Gargollo

• Le comento que ayer fue la primera vez que visité su página, y llegué a ella debido a que algunas cartas suyas se encontraban en otra página que visito frecuentemente. Después de enviarle el mail ayer, descubrí que Ud. tiene 2 secciones que me parecieron muy interesantes, novedosas y fértiles: “Ensayos sobre iglesias y estados”, y “Peregrinaciones en los Evangelios”. Lo felicito, de corazón. En sus palabras, se descubre una Fe verdadera y llena de entusiasmo. No se encuentran todos los días personas con entusiasmo, convicción, conocimiento profundo y habilidad para transmitirlo, sobre la escuela austríaca de economía y sus derivados, y a la vez sobre religión católica. Nuevamente lo felicito y le mando un abrazo. Álvaro G. Feuerman

• Tenía pendiente devolver el mail que me enviaste cuando me suscribí a Ama-Yi. La verdad no me esperaba tan sorprendente página. Es excepcionalmente buena. Te envío mis cordiales felicitaciones y mis mejores deseos de éxito y crecimiento. Con un afectuoso saludo: César Gaehd

• Me gustaría expresarle mi beneplácito de su labor e invitarlo a seguir su ideal. Felicidades! Carlos Olivares

• Felicidades por la página, tanto en fondo como en forma. Me gustaría ver algo de Schumacher tomado de ‘Small is Beatiful’ porque creo que vale la pena compartirlo con otros en la sección de Economía. Juan. I. Domínguez

• Buenísimo vuestro trabajo. En la ciudad de Corrientes, Argentina, conduzco un programa de análisis de actualidad.  Quisiera saber si puedo utilizar vuestras páginas para el mismo. Saludos. Jorge Gómez Nardo

• Hola, soy asiduo lector del contenido de Ama-Yi y aprovecho la oportunidad para felicitarte por mantener el interés y la motivación de leer las cartas y ensayos que publicas. Mario Castañón

• Felicidades por su aniversario! Esperamos que sean muchísimos años mas de esta gran labor. Las ideas correctas son las que verdaderamente logran los cambios fundamentales. Miguel Hernández

• ¡FELICITACIONES!, tanto por el sexto aniversario como por el reconocimiento hecho a través de la revista Cambio. Gracias por su trabajo. Felipe de J. Arévalo

• Estimado Eduardo: Felicitaciones por el aniversario de su esfuerzo editorial. Recibo su carta desde hace varios meses y es acertada en muchos aspectos. Angel U. Reyna

• Permítame presentarme y felicitarle señor Eduardo, por la excelentísima página que usted(es) fundaron, la visite por casualidad incursionando en las opciones de una revista de publicación nacional de mi país Venezuela del trimestre de marzo-mayo del corriente,llamada Guía Web, y cuyo título principal de la misma es “50 mejores de la Web local”. Nunca imagine que alguien (o un grupo) para así decirlo, pudiese escudriñar las lecturas de Obras de diversos enfoques de años anteriores y plasmarlas perfectamente en esas cartas que presenta Ama-Yi.com, que conllevan a querer leer la obra completa; y sobre todo en temas de actualidad de difícil comprensión para muchos, pero que usted(es) lo hacen digerir mejor. Nuevamente les felicito y seré un seguidor constante de sus cartas de ahora en adelante y siempre les voy a escribir, ya que soy casi Ing. en Computación  y me gusta mucho la política, y sobre todo su enfoque económico. Humildemente me permito sugerirles, si pueden colocar una observación en las cartas con respecto a las obras citadas, y si se encuentran en español. Hasta Luego Señor Eduardo……..Francisco Totesaut (Puerto La Cruz, Venezuela)

• Por este conducto reciba Usted un respetuoso saludo y mi agradecimiento por la información que se encuentra en su interesante sitio. Si por algo vale la pena el Internet, es por los sitios (pocos¡¡¡) como el que Usted se ha echado a cuestas sostener, mil gracias¡¡¡¡¡ Atte. Gustavo A. García Collman

• Estimado amigo de lecturas, pocas veces los seres humanos estimulamos las cosas que nos reconfortan para que continúen como van, gracias  por mantener tan estupendo trabajo en el tiempo, saludos desde Venezuela, Rafael Rodríguez C.





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