Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Repúblicas y Democracias
Eduardo García Gaspar
2 marzo 2006
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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En diversos y aislados lugares creo haber encontrado alusiones que hablaban de una idea por demás útil en política. Eran alusiones que apuntaban a la distinción entre una democracia y una república, y que claramente preferían a la segunda.

Para el ciudadano común, ambas pueden significar lo mismo. Pero hay algo que las separa y que hace toda la diferencia.

En países como México en los que la democracia es tan reciente como los chips electrónicos, la democracia ha sido explicada de manera muy rudimentaria: como el sistema político en el que la mayoría elige a los gobernantes y esos gobernantes realizan sus acciones para beneficio de esas mayorías.

Es una explicación incompleta, tanto como un automóvil sin motor, que puede atraer la atención pero no lleva a lado alguno. La democracia vista de esa manera es en realidad una de las distorsiones de gobierno de acuerdo a algunos de los primeros tratados de política, pues lleva al gobierno tiránico de las mayorías.

Se le ve como una de las peores formas de tiranía, si no la peor. Y, desafortunadamente eso es lo que la mayoría del electorado entiende como democracia.

Como el mando o dominio de las mayorías, quienes eligen a sus gobernantes para hacer lo que esas mayorías quieren. Es aquí que he visto surgir el otro concepto, el de la república, que es más racional y menos propenso a la tiranía. Puede definirse a la república en oposición a la democracia, como un sistema de gobierno sustentado en las libertades de todos los ciudadanos. Y que funciona por medio de la división de los poderes.

Su meta es la de evitar abusos de gobierno, precisamente los abusos que pueden cometer los tiranos, sean o no representantes de las mayorías. Vista así, la república es más una defensa de las minorías que el seguimiento de las mayorías. La cuestión puede verse de la manera siguiente. Una monarquía es el gobierno benévolo de una sola persona, pero una tiranía es el gobierno malévolo de una sola persona también.

Una aristocracia es un gobierno benévolo de un grupo de personas y una oligarquía es el gobierno malévolo de un grupo de personas. La diferencia entre lo malévolo y lo benévolo es el abuso de autoridad.

Bajo esa perspectiva, la democracia es el gobierno bueno de los ciudadanos y la demagogia es el gobierno malo de los ciudadanos. Con la misma diferencia, en una democracia no se abusa del poder y en una demagogia, sí.

El problema es que la idea que en México se tiene es que la democracia es el gobierno de la voluntad de las mayorías. Y eso está equivocado. Está equivocado porque lleva a los gobiernos a los extremos de tiranía. La única diferencia es el número de personas que gobiernan.

Tan tirano puede ser un rey que abusa de su poder, como las mayorías que abusan del suyo.

De aquí que la idea de república sea en extremo útil, porque su estructura está diseñada para evitar abusos de autoridad, sean de una persona, varias, o de las mayorías. Cuando las personas se confunden y creen que la democracia equivale al respeto de las voluntades mayoritarias, ellas están dando entrada a una tiranía.

Una más difícil de ver que la de un monarca como Luis XIV. Pero se necesita mayor entendimiento para ver la tiranía que existe dentro de un gobierno que fue elegido por voto mayoritario y que abusa de su poder usando como excusa el bienestar de esa mayoría.

Un buen gobierno es uno que en pocas palabras no abusa de su poder, es decir, que respeta las libertades de todos. Por eso es posible que existan buenos gobiernos monárquicos, aristocráticos y democráticos, si es que ellos no coartan las libertades de los ciudadanos.

Y también, por eso es posible que existan malos gobiernos monárquicos, aristocráticos y democráticos, cuando ellos atacan las libertades de siquiera uno sólo de sus ciudadanos. El problema de México y de otros países es que se ha aceptado a la democracia sin hacer distinciones, para darle la bienvenida sin entender que ella puede ser terriblemente mala cuando se convierte es la tiranía de las mayorías.

Resulta así que la democracia sin limitaciones es otra forma de despotismo y opresión, como Venezuela ahora. Y es así como una de las más bellas ideas de todos los tiempos, la democracia para la libertad, ha abierto la puerta a otra forma de absolutismo.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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