Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inundaciones: Una Lección
Eduardo García Gaspar
15 noviembre 2007
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
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Alguien me dijo un día que lo que le sucede a una persona de nada le sirve si ella no obtiene una lección de lo acontecido. Es hablar de la responsabilidad, la responsabilidad personal, la única manera posible de hacernos racionales, prudentes y conocedores. Se trata de, al final de cuentas, aceptar las consecuencias de las acciones personales.

Lo opuesto a lo anterior usted lo conoce, es el síndrome del niño malcriado al que todo se le da, todo se le acepta. Y al que se le protege de las consecuencias de sus acciones. No sucede sólo en el caso de familias ricas. Conozco casos de niños consentidos en familias de ingresos bajos.

El punto central es considerar la posibilidad de un efecto indeseable de las acciones caritativas, el de fomentar la irresponsabilidad en quien recibe la ayuda. Por favor, no me interprete mal, no estoy diciendo que la ayuda a la gente de Tabasco en el caso reciente o en otros sea mala. No, existen casos plenos que requieren de ayuda inmediata, urgente y sin condiciones.

A lo que voy es a sugerir que pueden existir casos en los que la ayuda puede fomentar irresponsabilidad e incluso creación de derechos percibidos. Pongo un caso, el de una persona que consistentemente recibía ayuda mía y que se volvió exigente y llegó a reclamarme una ayuda mayor a la que él ya se sentía con derecho. Es decir, dar ayuda es un arte fino que permita llevar la caridad hasta quien la necesita realmente y sin retirarle su esencia humana de libertad y responsabilidad.

No es sencillo entrar en estos territorios y tengo el temor de ser mal comprendido. Quizá me explique mejor con un ejemplo real. Una cierta vez, hace ya tiempo, una persona se vio en un apuro económico mayúsculo y urgente. Otra persona le ayudó de inmediato con una buena cantidad de dinero, prestado sin condiciones, que lo salvó del aprieto. Esto es lo que llamo la ayuda de urgencia y siento que tenemos la obligación de realizarla, como se ha hecho ahora en Tabasco y en muchos otros casos.

Pero sucedió que, tiempo después, esa misma persona que había recibido la ayuda, de nuevo fue con su amigo y de nuevo le solicitó la ayuda. Ahora se trataba de la oportunidad de abrir un negocio para lo que necesitaba capital. En realidad no había urgencia, sólo era una cuestión de negocios. La otra persona negó el préstamo, lo que ocasionó un gran enojo por parte de la otra, la que dijo sentirse con derecho a también ahora recibir ayuda. Esto no es ayuda de urgencia, ni caridad. Y no hay obligación de realizarla.

Cuando la ayuda urgente es mal dada y mal tomada, suele crear la creencia de que se tienen derechos nuevos a recibirla. ¿Dónde está la diferencia? Yo no tenía una respuesta razonable hasta que en algún lugar leí que la caridad que impide sufrir al menos parte de las consecuencias de las acciones propias, es una caridad mal planteada. No está mal la idea, nada mal.

Lo digo por una razón. Si usted quiere crear personas egoístas, materialistas, codiciosas e interesadas, pocas cosas tan exitosas puede haber como darles ayuda sin motivo y sin sentido. Es la manera más fácil para lograr ese síndrome del niño consentido que ante cualquier contrariedad se irrita y patalea. Estas cuestiones son las que hacen de la caridad un arte de decisión para rehuir los casos en los que ella premie la irresponsabilidad.

La buena caridad es la que se da con amor a la otra persona, a la que se le ayuda en casos extremos e imprevistos, sin por eso alterar su integridad, ni sus capacidades, entendimientos, experiencias y ganas de esforzarse. Una inundación, un terremoto y sucesos de ese tipo ponen frente a nosotros la decisión de ayudar. Tenemos la obligación de hacerlo, pero nadie nos forzará.

Entre esas obligaciones de caridad que tenemos, está la de hacerlo con prudencia para evitar efectos negativos en ése a quien ayudamos. Y habrá, por eso, veces en la que la mejor ayuda que podamos dar será la de no dar nada, si es que eso ayuda a la persona a ser mejor aceptando sus responsabilidades.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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