Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aristóteles, Adiós
Eduardo García Gaspar
14 marzo 2008
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
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Es muy conocido el principio que establece que la acumulación de capital en una sociedad es la clave para el bienestar de todos en ella (dije acumulación, no concentración, como suelen confundirse los socialistas). Más capital, más ingresos y más oportunidades para todos. No hay mucho que agregar a esto.

Pero algo de lo que no se habla tanto es la acumulación de ideas, que es lo que hemos hecho desde los principios de la historia. A más ideas, mejor vida para todos. Todos nuestros antepasados nos han heredado ideas que vienen de su talento y experiencia. Son las ideas que crearon miles de personas, centenas de miles y sobre cuyas bases vivimos, aunque no nos demos cuenta. El panorama es divertido.

No importa dónde volteemos, allí vamos a encontrar rasgos y muestras de ideas que vienen de los griegos, los romanos. Sí, aunque no los veamos, alrededor de nosotros merodean Aristóteles y Tomas de Aquino; Platón y Marx; Smith y Vitoria; el número es impresionante, pero más lo es el hecho de que nuestras vidas están siendo afectadas por seres que vivieron hace tiempo, cuyos libros nunca hemos leído y cuyos nombres ignoramos. Pero su influencia está aquí y es posible detectarla.

El punto bien vale una segunda opinión por una causa. Existe una idea política que propone que nuestras sociedades deben ser totalmente destruidas para sobre esas ruinas construir nuevas sociedades que sean mejores e incluso perfectas. Parte de la justificación del terrorismo es ésta. Claro que sostener esa creencia de, primero, destrucción total tiene un problema serio.

Significa destruir todo, capital e ideas anteriores. Tirarlos a la basura y quemarlos sin acordarnos de ellos. Todo lo pasado sería eliminado para dejar el campo libre a la construcción de una nueva sociedad basada en la idea de una o más personas. El problema es considerable: esas personas piensan que pueden hacer un mejor trabajo que todas las generaciones anteriores reunidas, que ellas saben más que todo lo acumulado en milenios de historia.

No creo que haya nadie que sepa tanto. Es igual que quemar libros, como hizo Hitler con la obra de Tocqueville, pero ahora sería cuestión de quemar todo para empezar de cero. Adiós a los griegos y romanos, a los monjes de la Edad Media, a todo porque la nueva idea de alguien vale más que todos ellos juntos. Supongamos que la idea de la mejor sociedad es de Juan Pérez, entonces todos mis libros serían destruidos y me quedarían con las obras de Pérez… nada más. Con los periódicos, los programas de Pérez y nada más. Con sus poesías y novelas, ninguna más que lo suyo, incluyendo la religión creada por Pérez.

Por inteligente que sea Pérez, no puedo creerle que sustituya las ideas acumuladas de Locke, Smith, San Agustín, Mises, Hayek, Voltaire, Nozick, Popper, Burke, Alberdi, Mariana y todo el resto. Entiendo que Pérez y muchos más tengan deseos de mejorar al mundo actual y que en algún momento de mucha desesperación piensen en la posibilidad de empezar destruyendo todo lo anterior. Pero no se puede. Es imposible y si se llegara a hacer, el resultado sería indeciblemente peor que lo malo que se tiene ahora.

Si a alguna cosa debe tenérsele pánico en política, me parece, es al sueño del gobernante que pretende construir una nueva sociedad destruyendo la anterior. Es una intención de soberbia plena que ciega la mente. Nadie puede reemplazar las herencias del pasado. Lo que sí podemos hacer es tomarlas y trabajar para mejorar la herencia que dejaremos.

Dije que esto vale una segunda opinión porque esa mentalidad de destrucción total existe: la hemos visto en el régimen nazi, en el soviético, en la China de Mao, con Pol Pot, en Irán, en Cuba y Corea del Norte, en las limpiezas étnicas. Vemos rasgos de esa mentalidad destructiva en algunos gobiernos y, siento decirlo, no nos alarma el peligro más grande que se tiene en política, el de gobernantes que quieren destruir todo lo anterior e imponer lo que ellos creen que es mejor.

Si nos preocupamos por las generaciones siguientes, me parece lógico que mostremos respeto por todo lo que hicieron las generaciones anteriores.

Post Scriptum

La idea del respeto a las generaciones anteriores es una de las bases del conservadurismo. Hay un resumen de esa postura política en La Idea Conservadora.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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