Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Problema de Mucho Gobierno
Leonardo Girondella Mora
25 noviembre 2009
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Análisis
Catalogado en: ,


La noticia narró algo simple —la sentencia de un tribunal en Estrasburgo, de la UE, que dictó eliminar los crucifijos de las escuelas italianas. Un fallo en favor de una madre atea que acudió al tribunal.

Esto produjo la emisión de una serie de ideas llamadas tesis, creadas por Martin Klueger, un historiador y que es lo que quiero explorar. Las ideas están en contra del fallo del tribunal presentando varios argumentos.

Cito las 12 tesis, agrupadas según mi criterio, y hago mis comentarios. El objetivo de mi examen es explorar su solidez y, espero, hacer observaciones útiles.

Comienzo mi exploración en el orden en el que se presentan esas tesis

1. El derecho a la libertad religiosa puede significar sólo su ejercicio, no la libertad de confrontar; el significado de ‘libertad de religión’ no tiene nada que ver con la creación de una sociedad ‘libre de religión’.

La argumentación me parece limpia y sin problemas —tener libertad es poder hacer algo, como colgar una cruz, o una estrella de David. Cuando ya no puede eso hacerse, se deja de tener libertad y la voluntad de alguien me ha sido impuesta.

Si alguien colgase de una pared una copia de la Maja Desnuda, o de un desnudo soez, el mismo principio sería aplicable —el de la libertad de poder hacerlo y que se observa muy claramente en las fachadas de los templos de las diferentes religiones, o en los afiches de venta de revistas.

2 y 3. Sacar a la fuerza el símbolo de la cruz es una violación, como lo sería obligar a los ateos a colgar ese símbolo. La pared blanca también es una declaración ideológica, especialmente si en los primeros siglos no podía estar vacía.

Esta tesis tiene su lógica también: si no se puede obligar a un cristiano a colgar en su casa un símbolo islámico, ni viceversa, resulta razonable que tampoco se obligue a no tener nada, que es lo que dicen en conjunto las dos afirmaciones. Lo más llamativo es eso de que una pared vacía es también una posición ideológica —la que creo que es cierta, especialmente por la razón apuntada: una tradición de tiempo.

Pero la tesis falla en no considerar el efecto dominó posible: el retiro de una cruz y su significado es aplicable a otras situaciones en las escuelas —aquellas en las que, por ejemplo, el contenido de algún curso sea ocasión de molestia a los padres (sea o no por motivos religiosos). El gobierno dominaría todo con cada fallo de tribunales

4 y 5. Un estado neutro respecto a los valores es una ficción, a menudo utilizada con un objetivo propagandístico. No se pueden combatir los problemas políticos luchando contra la religión, el fundamentalismo antirreligioso se hace cómplice del fundamentalismo religioso cuando provoca la intolerancia.

El punto de las dos afirmaciones trata una de las dos acepciones del laicismo —la que no considera la libertad religiosa, sino la anulación de la religión, lo que provoca un vacío cultural y moral que sólo puede ser llenado por el gobierno. Así se crea un estado que define la moral y abre la puerta al totalitarismo.

La moral, de la que las religiones son la principal fuente, es un contrapeso al poder gubernamental. Sin religión los ciudadanos se vuelven sumisos a la autoridad gubernamental —y se estaría frente a un fundamentalismo estatal.

6. La mayor parte de las personas afectadas querría mantener la cruz. Es un problema de política democrática, dando desvergonzadamente prioridad a los intereses individuales.

No estoy seguro de la validez de esta argumentación —ella coloca al voto mayoritario como argumento en contra o a favor de colgar una cruz: si la mayoría decide colgarla, que se cuelgue, pero si la mayoría opina que no se cuelgue, el argumento se vuelve contra sí mismo.

No creo que sea una cuestión de prioridad de intereses individuales, sino de principios no sujetos a votación. Esta es una falla común en estas discusiones y se debe a no diferenciar entre lo que puede ponerse a votación y lo que no —la libertad religiosa no está sujeta a votación.

7 y 8. ¿Un estado neutro hacia los valores? ¿Contra el fraude y la corrupción? ¿Contra la xenofobia y la discriminación? ¿Ante los pecados contra el medio ambiente y los logros sexuales en el puesto de trabajo? ¿Un estado que bendice a los neonazis, permite la pornografía, favorece ciertas formas de ayuda al desarrollo y otras no, todo por valores neutrales? Alguien está intentando que nos demos la vuelta.

El uso de demasiadas preguntas oscurece la paradoja que el autor de las tesis quiere hacer explícita y que es válida —en aras de la libertad se permiten situaciones como la pornografía, pero al mismo tiempo se retiran libertades como la exhibición pública de la cruz.

El punto es útil, pero no va a la razón de fondo de la paradoja y cuya fuente es un gobierno con funciones excedidas y que se ha adjudicado la de ser árbitro moral sin principios lógicos —es una moral casuística en la que el ganador no es el que argumenta mejor, sino quien más presión pone en un aparato burocrático que odia tener limitaciones de instituciones externas.

9 y 10. Obviamente, los padres ateos pueden sentir que sus hijos son molestados por la cruz en clase, pero eso es inevitable. Puede molestarme ver una fotografía del presidente federal, al que no he votado, al entrar en una oficina de correos. La influencia, los signos ideológicos, las presencias visuales —incluso sexistas— existirán siempre y en todas partes.

Es justificada la observación y tiene sentido —es una exigencia de tolerancia razonable muy ligada a las sociedades libres, cuyos ciudadanos deben soportar aquello con lo que no están de acuerdo. Pero tiene un problema, deja de lado un tema fundamental.

Creo razonable suponer que la prohibición de colgar una cruz atañe sólo a los colegios públicos, no a los privados —lo que da una clave para entender mejor el problema.

En un colegio privado, por derechos obvios, no puede meterse un gobierno a dictar lo que debe o no exhibirse —sea una estrella de David, una cruz, o nada. Los problemas se dan donde los derechos de propiedad no son claros, como en las escuelas públicas. Es decir, en las escuelas públicas no mandan los padres, sino los gobiernos que son sus propietarios de facto y enseñan lo que ellos deciden.

Mientras los derechos de propiedad de las escuelas no sean claros, ellos ocasionarán problemas de este tipo y que serán solucionados con una mentalidad burocrática de moralidad casuística y sin lógica —una que se origina en la sensibilidad extrema de algún activista que alega sentirse lastimado por la exhibición de un símbolo que no le agrada.

11 y 12. La única pregunta es cómo y qué contienen los signos. El Estado debe intervenir sólo de manera muy moderada, y si lo hace, no debe ser sólo con prohibiciones que encierran a la religión en un gueto.

No comprendo bien el significado de la primera frase —pero en las siguientes, la tesis es correcta en su esencia: la intervención estatal debe ser moderada. Yo diría prudente, dejando que las personas mismas solucionen sus problemas sin acudir al aprovechamiento de la coerción gubernamental.

El caso no es aislado —en varias partes del mundo se han realizado acciones que tienen como común denominar el retiro de símbolos religiosos de la vida pública. La argumentación para justificar su retiro es débil: respeto a la diversidad y tolerancia cultural.

La realidad es que son acciones de intolerancia y uniformidad cultural, pues imponen límites indebidos a las libertades. A lo que añado que fallos como el mencionado y acciones similares tienen su causa última en dos situaciones dignas de mención explícita:

• Indefinición de derechos de propiedad —en este caso de las escuelas. Si su propiedad fuese privada, no se presentarían estos casos. Pero ya que es pública, el dueño de facto es el gobierno, que así se erige como árbitro de las disputas que surjan.

• Así se produce una situación jugosa para el gobierno —hará todo lo posible para acumular más poder y ahora volverse fuente de la moral. Lo que digo es que un gobierno en expansión de poder va a solucionar esos conflictos no de manera objetiva y neutral, sino de manera parcial en su favor, tratando de anular a los poderes que limiten su expansión.

La solicitud de la madre atea de retirar crucifijos presentó una oportunidad beneficiosa al gobierno —la de minar el poder de las religiones, que son contrapesos al poder gubernamental.

Addendum

Con lo anterior quise examinar esas 12 ideas que fueron generadas por el fallo de un tribunal en la UE —explorando sus aciertos, omisiones y fallas. Pero mi exploración quedaría coja si no menciono otro elemento que trato en lo que sigue.

Primero, un concepto. ¿Existe algo que puede llamarse cristianofobia? —aparentemente sí y significa lo que cualquiera puede imaginarse: temor irracional al Cristianismo. La definición es una simple:

• La unión de dos palabras, cristiano y fobia —un significado de animosidad u odio por los cristianos, que en palabras más de moda significaría algo como intolerancia y discriminación hacia quienes profesan esa religión, con niveles variados que pueden ir desde el simple desprecio hasta la persecución y daño físico.

• La palabra fue creada por un académico judío, Joseph Weiler —en 2004, después de que la Unión Europea rechazó a Rocco Butiglione, un católico creyente, por sus opiniones sobre la homosexualidad.

Segundo, apunto que la cristianofobia debe entenderse como parte de un grupo que incluye a las fobias de otras religiones —por lo que podría hablarse de islamofobia o judíofobia o cualquiera otra similar, como ateofobia.

Sin duda, me parece, existen todas ellas y tal vez nunca puedan retirarse de las mentes de algunas personas, que suelen mezclarlas con elementos nacionalistas. La importancia de las fobias, sin embargo, no es su existencia en las mentes de personas, sino su aplicación como política de gobierno.

Es decir, no puedo erradicar la opinión de un vecino que le tiene fobia al Catolicismo, por ejemplo y, más aún, sus opiniones no alteran mi vida. Pero otro caso muy distinto es la existencia de esas opiniones en gobernantes que usan las políticas de gobierno para implantarlas —y las acciones de gobierno, por eso, presentan un patrón consistente de fobia hacia una religión, la que más hace contrapeso a su poder.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas


No hay comentarios en “Problema de Mucho Gobierno”
  1. José Luis Samper Dijo:

    Pues sí, así estamos en Europa y en toda la cultura occidental. El vacío de la descristianización provocan un suicida atractivo, combinado con una tirania democrática conducente a ninguna parte.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras