Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
60 Años de Condena
Eduardo García Gaspar
15 diciembre 2010
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El suceso suele ser periódico y tiene su origen en datos de la OCDE.

Concretamente en los hallazgos de PISA, que mide habilidades del pensamiento en alumnos de diversos países. Habilidades de lectura, matemáticas y ciencias.

Total: México está en los últimos lugares. Lo ha estado desde hace una década.

La noticia no es la revelación de los últimos resultados, sino esa realidad de que en diez años se ha permanecido en el mismo bajo nivel relativo a otras naciones, especialmente los orientales.

El riesgo de una noticia así es verla a nivel agregado, que es lo que intentaré corregir.

Vea usted, por favor, a un niño, solamente uno, de unos 15 años, acabando la educación secundaria en ese sistema educativo de muy baja calidad. Tiene el habilidades menores a las de su potencial: sabe menos de ciencias, tiene mal razonamiento matemático y lee poco, con mala comprensión de lo que lee.

A ese alumno le esperan 60 años más de vida, quizá aún más que eso. Son seis décadas de un ser humano con desventajas notables.

Será menos productivo en su trabajo, tomará más malas decisiones de sus finanzas personales, será fácil víctima de embaucadores, tendrá menos conocimiento de su realidad, tendrá dificultades mayores para actualizarse en uso de tecnología.

Tendrá escasa o nula preparación para lograr estudios superiores, poseerá poco sentido común para tomar decisiones económicas, será víctima propicia para gobernantes populistas. Será veleta que siga la opinión mayoritaria, creará pocas ideas personales, aprenderá poco de las experiencias cotidianas.

Serán 60 años de una vida con menor calidad de la que era posible tener. En mucho debido a una causa central: la educación inicial que recibió fue de baja calidad.

Eso es lo que en realidad muestran las cifras de PISA en 2009, el panorama de millones de niños de aquí hasta 2069. Estamos viendo sesenta años del futuro de demasiados seres humanos.

La cifra que conozco, de hace ya tiempo, coloca a más del 90 por ciento de los alumnos mexicanos en escuelas públicas, con resultados que son más o menos la mitad de lo que tienen los alumnos de escuelas privadas mexicanas (y estas están por debajo del promedio de la OCDE).

Saber esto es ya un adelanto.

Nos dice dónde está el problema. Está en el sistema educativo público. Diez años de resultados consistentemente malos son una prueba sólida de un mal sistema, de un pésimo sistema. Cambiarlo es una prioridad con una urgencia extrema.

Ese sistema, debe reconocerse, ya ha condenado a muchos millones a una vida de menor calidad de la que podían haber tenido. A ese niño que ahora en 2010 tiene 15 años, le esperan 60 años de una existencia mala, o menos buena de lo que podía ser. Los que en 2000 tenían 15 años, les esperan 50 años de esa misma vida no tan buena.

El punto que bien creo que merece una segundo opinión es ver al futuro que es el sitio en el que viviremos el resto de nuestra vida.

Y, por supuesto, aquí es donde cabe eso que llamamos compasión: la mejor obra de caridad que puede hacerse por otros es la de darles una educación buena, que les haga ser mejores, valerse por sí mismos y tener esa misma compasión por los demás.

Esto es lo que hace las cosas más interesantes de lo que ya lo son.

Quienes defienden la existencia de la educación pública están en problemas frente a eso que defienden. Ha sido un fracaso como pocos se han tenido en este país. Condenar a 60 años de una vida menor buena que la posible a millones de seres humanos es una falta cuya dimensión es mayor a la imaginable.

La educación en manos del gobierno mexicano es un fracaso que iguala la suma de una vida menos buena de millones de seres humanos.

Si del total de mexicanos, unos cien millones han pasado o están pasando por el sistema público de educación, de ese tamaño es el fracaso del sistema educativo estatal (al que debe sumarse la vida de los fallecidos ya).

Si esto no es una prioridad, no sé qué lo pueda ser. Contrasta muy bien con otras acciones gubernamentales, como la prohibición de fumar en restaurantes a la que se ha dedicado más atención que a la educación estatal.

Un caso fenomenal de prioridades invertidas que muestra una ley gubernamental: de todos los problemas el que menos atención suele recibir es el mayor de ellos.

Post Scriptum

Hay más material sobre el tema en ContraPeso.info: Educación Pública, donde la columna vital es la serie de ideas de Sheldon L. Richman en Malas Escuelas Públicas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras