Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Certidumbre Incierta
Eduardo García Gaspar
15 enero 2010
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La ocasión tuvo su gracia. Involuntaria, pero gracia al fin. Fue casi una repetición del más o menos conocido diálogo entre dos personas.

— Cuanto más lo pienso y medito, creo que no podemos estar seguros de nada.

— ¿Estás seguro de eso que dices?

— ¡Por supuesto, estoy seguro!

No fue así exactamente, pero la persona razonó de la misma manera. Estamos en el terreno de las ideas, uno muy resbaladizo en el que además hay muchas trampas.

Una de ellas es ésa: estar seguro de que no puede estarse seguro de nada. La contradicción que está allí innegable, pero puede pasar desapercibida para muchos. El ejemplo más usado es el de la tierra como centro del universo, un conocimiento cierto porque era lógico y visible además.

Descubrir que la tierra no es el centro del universo, que las órbitas de los planetas no son perfectamente circulares, todo eso y otras cosas similares tienen su efecto: producen desconfianza en nuestros conocimientos, lo que llevado al extremo causa eso, desesperación.

En la ocasión a la que me refiero, la persona me dijo que dudaba de lo que yo decía. Y su argumento en mi contra fue precisamente ése: no podemos estar seguros de nada, lo que anulaba lo que yo había dicho. Simplemente me había limitado a decir que la codicia de los financieros de Wall Street y similares no explicaba la causa de la crisis actual.

Mi argumento principal fue uno: la codicia siempre existe, en todo momento, y por eso no es aceptable creer que ella es la causa de la crisis. También tendría que ser la causa de las épocas buenas. La persona, sin embargo, dijo que dudaba de todo y que de nada podemos estar seguros, lo que anulaba mi argumento… y cualquier otra cosa que hubiera dicho.

No sólo hay una contradicción en lo que la persona dijo. Estar seguro de que de nada puede ser seguro, es una contradicción enorme, pero tiene una utilidad inmensa: provoca una suave y tranquila comodidad mental. Ya no hay necesidad de razonar y no tiene caso hacerlo. Pensar no produce nada seguro, según esa opinión.

El tema no es nuevo. Quizá todo empezó con un hombre, Ockham en el siglo 14, en Inglaterra, y que tuvo una idea que nos ha dejado una herencia pesada: creer que no podemos conocer la naturaleza de lo que nos rodea. Podemos reconocer cosas, pero no sus naturalezas. Es decir, no podemos estar seguros de nada.

La idea heredada se contradice a sí misma, pero eso no ha impedido que sobreviva exitosamente. Este caso es una buena idea para mostrar que esta persona que estoy seguro no sabe de la existencia de Ockham, vive bajo su influencia. Igual nos sucede al resto.

Piense usted en esto. Hay posturas filosóficas que con toda seguridad nos previenen señalando que no podemos confiar en nuestros sentidos ni en nuestra razón porque ellos nos engañan. Si alguien cree esto, va a tener la misma reacción, la de no estar seguro de nada.

Pero la única manera de decir que nuestros sentidos nos engañan es saberlo comparando con algo. La única manera de saber que hay un engaño es saber que existe algo cierto. Otro error de consideración, pero que no es apuntado con frecuencia y produce esa inseguridad que anula a la razón.

La postura opuesta es igualmente imposible: no podemos tener certezas totales y absolutas, excepto en algunos casos claros como la suma de números, u otras cosas como la de que el total es igual a la suma de sus partes. En el resto de las cosas, tenemos que actuar con explicaciones razonables que pueden tener cierta certeza.

Sabemos, por ejemplo, cómo hacer volar un avión y cómo curar ciertas enfermedades. Son conocimientos que admiten mejoras, pero sí son suficientes como para hacer muchas cosas y entender la realidad con más o menos seguridad.

La postura de esa persona es insostenible. Creer que no podemos estar seguros de nada es, al final de cuentas, negar lo que existe a nuestro alrededor y lo que podemos hacer y entender. Somos seres que por naturaleza buscan explicaciones. Nunca verá usted a un perro haciendo gráficas de demanda y oferta.

Cierto, trabajamos con buen nivel de incertidumbre, pero eso mismo significa que sí podemos estar razonablemente seguros de muchas cosas, como el afirmar que la codicia no produce crisis económicas, aunque las puede agravar hasta cierto punto. En fin, lo que muchos han dicho, las ideas tienen consecuencias.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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