Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Civilización no es Utopía
Eduardo García Gaspar
16 noviembre 2010
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si vamos a la expresión que suele emplearse al ver una situación refinada dentro de una sociedad, quizá escuchemos algo como, “esto es civilizado”.

Al menos, eso sucedió cuando en una sala de espera en un aeropuerto, la persona preguntó si se podía fumar. Le dijeron que sí.

Había lugares donde podía fumarse y otros donde no. La elección era dada a la gente, sin imponer nada a nadie. Y, así, civilización fue entendida como la posibilidad de elegir.

Sí, de acuerdo, pero hay más que sólo eso. Para poder hablar de civilización se necesitan algunas cosas, como las siguientes.

Primero, lo más claro, la vida en común de muchas personas, lo que suele darse en las ciudades. La civilización necesita gente en contacto, unos con otros y de allí surge todo lo que sigue y que define a la civilización.

Una de esas cosas es la capacidad de comunicarse uno con el otro y no sólo de manera formal, sino por escrito con algo que deja un registro disponible al resto. Incluyo aquí, por supuesto, un lenguaje rico y común, que permita la comprensión mutua. Sin habilidad para comunicarse no hay civilización.

Otra cosa, que se da también con espontaneidad, es la especialización. Hablo de la división del trabajo, posible sólo dentro de comunidades de cierto tamaño y que tiene una ventaja, la de incrementar el bienestar. Es al final de cuentas, ese instinto humano para comerciar: intercambiar lo que sobra por lo que falta.

Se necesita, en una civilización, otra cosa: estructura física: lugares y construcciones públicas y privadas. Desde casas hasta templos, con calles y vías de tránsito, muchas de ellas con elementos estéticos de escasa aplicación utilitaria.

Todas esas cosas se forman espontáneamente, sin un plan diseñado anticipadamente. Simplemente suceden y van siendo ensayadas y corregidas, como los sistemas de pesos y medidas, el idioma, el estilo arquitectónico. En poco o nada de esto hay un plan central previo a la formación de la civilización (aunque pueden existir influencias fuertes de personajes).

Así se llega quizá a la idea que suele pasar desapercibida y que es el elemento de la cooperación entre todos. No es un mundo idílico en el que todos se comportan como ángeles, pero es una situación en la que la cooperación está tan enraizada que deja de verse y donde los conflictos tienen maneras de enfrentarse, como incluso el sometimiento al juicio del monarca… o a las decisiones de una corte apoyada por leyes.

Y quizá se llega así a la idea de civilización que es la más valiosa, la de la razonable confianza en la vida personal futura. Sin eso no existe la civilización.

Si un ciudadano no sabe qué esperar de su gobernante, a quien percibe como amenaza, o si no sabe si será de nuevo víctima de asaltantes y delincuentes, ya no tendrá esa confianza razonable en un futuro personal estable.

Casi pueden hacerse equivalentes civilización y confianza personal, siendo esta última el requisito determinante de la primera. Es una confianza que, por ejemplo, se siente en la certeza razonable de que los productos del esfuerzo propio no serán expropiados arbitrariamente, sea por la autoridad o por criminales.

Justificados los esfuerzos presentes por las recompensas futuras, las personas tienden a dar lo mejor de sí mismas sin dañar a otros y buscando su beneficio ayudan sin quererlo al bienestar del resto. Cada persona está así en posibilidad de buscar su propia felicidad usando sus propias habilidades.

De allí que nada sea tan mortal para una civilización como el surgimiento de las ambiciones de poder que tratan de imponer en otros la idea de felicidad según la concibe alguien. Cuando eso sucede, se pierde la confianza y, por ello, se anulan los esfuerzos, y también, la confianza deja de existir para dar paso a recelos y sospechas entre ciudadanos.

Lo sabmos de sobra. Tome usted a la URSS y la utopía que por la violencia trató de implantar, lo mismo que Mao Zedong y Pol Pot, o como ahora la utopía bolivariana, que no llevan a otra cosa que a la destrucción de la civilización. Allí se destruye hasta el lenguaje (recuerde la novela 1984).

Es por estas y otras razones que algo de lo mejor que podemos hacer es recelar al máximo de todos aquellos que tienen ambiciones políticas y, al mismo tiempo, poseen proyectos de nación que desean hacer realidad.

Ninguna arma es tan efectiva para destruir nuestra humanidad, como los sueños utópicos de gobernantes que creen tener el secreto de la felicidad nuestra.

Post Scriptum

Los enemigos de la civilización son de dos tipos, de acuerdo con lo anterior:

1. El gobernante que quiere implantar su proyecto de nación en el resto. Esa idea que él tiene de la sociedad perfecta y que sólo puede imponer por medio de la fuerza.

2. Los delincuentes, cuando son numerosos y causan estragos sustanciales. Por la fuerza también, ellos saquean la riqueza creada por terceros.

Es asombrosa la similitud entre esos dos enemigos de la civilización. Los dos usan la fuerza y los dos saquean la riqueza creada por las personas a las que dañan. El delincuente crea infelicidad en las personas. El gobernante con un sueño utópico, lo mismo.

Hay más material sobre los gobernantes con proyectos de nación en ContraPeso.info: Utopías, donde quizá sea de interés Política Antipolítica.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Civilización no es Utopía”
  1. Corina Dijo:

    Si estoy de acuerdo que el Gobierno funciona tal y como los delincuentes cuando de Socialismo se trata pues los Gobiernos Socialistas, manejan la Utopia de que todo el mundo va a ser feliz, por medio de su Gobierno totalitario, pero tal y como hacen los delicuentes que quitan las pertencias a personas que han trabajado durante años para para obtenerlas asi es el Gobierno Socialista con su tan traida y llevada redeistribucion de la riqueza.Asi terminan con los sueños y esperanzas de la poblacion, como esta sucediendo en Cd. Juarez, Chih. que la gente profesionista ya no tiene esperanza ni sueños pues los delincuentes se la esta quitando por medio de las extorsiones…





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