Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Estética Del Gran Gobierno
Eduardo García Gaspar
22 septiembre 2010
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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La idea es una que ha permanecido en la oscuridad a pesar de su uso constante. Es como un marco mental de referencia y que en muchas mentes suele hacer concluir que los problemas se remedian mejor por la vía estatal que por la vía privada. Es sutil y requiere cierta perspicacia.

Si se acepta que toda acción humana es planeada, aunque sea en el sentido más intuitivo e informal, eso hace concluir lo demasiado obvio: una mejor economía, por ejemplo, es una que es planeada. Sin duda es cierto. Lo planeado suele resultar mejor en la práctica que lo improvisado.

Decir lo anterior es, sin embargo, tan vago que resulta inútil. Por supuesto, las acciones pensadas, meditadas, planeadas suelen ser más exitosas que sus opuestas. Nadie lo duda. Pero decirlo es una cosa tan obvia que resulta inservible. La razón de la inutilidad es la falta de definición del sujeto que hace la planeación.

Sin determinar quién la hace, el problema no ha sido resuelto. La cosa empeora por el brinco que muchos dan creyendo que si la planeación es buena por definición, la planeación central es mejor. No necesariamente. Esto es lo que hace fascinante este tema. ¿Quién debe planear la economía? Responder a eso bien vale una segunda opinión.

En México, por ejemplo, se propone en la ley máxima que es el gobierno quien mejor puede planear a la economía y por eso legalmente se habla de la rectoría estatal de la economía. Como muchas otras leyes en el país, son sólo palabras, pero las palabras revelan lo que en mente tienen los gobernantes: ellos sí creen que pueden planear mejor las cosas que las personas.

Por supuesto, eso tiene consecuencias reales y se tienen en el país cosas como la educación pública, centrada y controlada por el gobierno, igual que la producción de energía. La única explicación lógica es el creer que el gobierno planea mejor. ¿Mejor que quién? Que usted, que yo y el resto de las personas.

¿Es cierto eso? No. Hay buenas evidencias de ineficiencia, fracasos, costos altos, nepotismo, corrupción y mala calidad en las actividades planeadas por los gobiernos en el campo económico. Sus aventuras comerciales son fracasos como regla general. Esto es lo que abre la posibilidad de decir otra cosa, bastante más revolucionaria.

Sí, la actividad económica debe ser planeada, pero planeada por cada persona en lo particular, uno por uno, de manera libre. El resultado de esto, el acumulado, dará mejores resultados totales que la planeación gubernamental. Este es un argumento liberal, uno que sostiene que la libertad da mejores resultados que la falta de ella.

Una de las razones por las que sucede que se prefiera a la planeación central (hay varias) es estética. La planeación gubernamental es grandiosa, se da en una escala gigantesca y es muy visible. Por el contrario, la escala individual de la planeación personal es pequeña, poco visible, quizá hasta vulgar y demasiado pedestre.

La planeación gubernamental de la economía da pie a hablar del bien público, de los intereses nacionales, del bienestar común, y eso atrae irresistiblemente a los que aman los acumulados humanos y no ponen atención en las personas. La planeación estatal ridiculiza el afán de ganancias, se burla de los intereses particulares y exalta hasta el éxtasis el altruismo y el desinterés.

Tanta grandilocuencia en una escala estatal atrae estéticamente: se hacen planes, se realizan programas, se convocan diálogos democráticos, se negocian intereses y, al final, se hace poco, se gasta mucho y el fracaso se convierte en un reclamo de más recursos. Todo fue un desperdicio.

La planeación personal de la economía deja en libertad a las personas. Una libertad que las hace responsables de lograr lo que cada una de ellas ambiciona en la vida. El panorama general de toda esta serie de iniciativas personales es una apariencia de desorden poco atrayente al amante de lo estético, de ése que ama el orden central.

Y, sin embargo, el aparente desorden de iniciativas individuales tienen en el fondo una estructura disciplinada que no es fácil de percibir. Lo que uno no piensa, se le ocurre al otro. Lo que no hacen unos, lo hacen otros. Y en todo surge un cierto orden que nunca se equilibra, pero que produce mejores resultados y, lo maravilloso, mayor bienestar para todos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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