Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Sombrero es de Usted
Eduardo García Gaspar
6 abril 2011
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue una noticia como muchas otras. Otra de esas a las que uno se acostumbra a fuerza de tener un gobierno que confunde emitir leyes con gobernar, que cree que conforme más leyes tenga la nación, mejor se vivirá.

Ahora, La Ley General de Salud, en México, podrá contener una nueva obligación para los que aquí vivimos.

Podrá exigir a todos los hospitales que atiendan a las urgencias médicas que se les presenten, sean de quien sea. No importa si tienen los medios para pagar la atención médica.

La obligación termina con la estabilización de los signos vitales del que sufre la emergencia y a eso están obligados los hospitales del sector público y los del privado. Las personas que se nieguen a atender esos casos de emergencia, en los que haya claro peligro de muerte, podrán ir a la cárcel y tener multas, incluyendo la suspensión de práctica profesional.

Aún falta la aprobación, pero es buen momento para examinar la obligación impuesta por la ley.

La primera de las observaciones que puede hacerse es la de corregir el sujeto de la noticia, al menos en el caso de los hospitales privados: no son ellos los que pagarán tales emergencias.

Cierto, los hospitales privados darán el servicio, pero los costos serán absorbidos por los clientes del hospital en los nuevos precios que el hospital tenga.

La noticia fue reportada como que los hospitales tendrán la obligación de atender emergencias. Debía haberse agregado que “clientes de hospitales privados pagarán emergencias de terceros”.

El proceso de efectos colaterales no para allí: tendrá posiblemente un efecto en las primas de seguros de gastos médicos. Precios más altos de hospitales privados y sus médicos tendrán una consecuencia en esas primas, lo que molestará a todos y, por supuesto, valdrá la posibilidad de un intento de control de precios de los seguros médicos por parte de la autoridad.

Los hospitales gubernamentales han hecho eso mismo siempre: ellos dan atención médica con cargo parcial a personas que tienen una escasa probabilidad de atenderse en ellos.

La medida es una de tipo redistribucionista del ingreso: se quitan a unos por ley sus propiedades para pasar esas propiedades al gobernante, el que las reparte a su gusto quedándose con una parte importante de ellas.

Criticar la iniciativa de la que hablo, puede producirme acusaciones de insensible, frío, impasible y demás. Tienen razón, medidas como esta necesitan de un análisis duro y calculador, para que sean comprendidas ventajas y desventajas.

Puede ser que tal ley sea sólo buena en apariencia, pero con efectos tan malos que no deba ser implantada.

La iniciativa de ley, por otra parte, es realmente curiosa. La autoridad se conmueve ante emergencias médicas y elabora una ley que hace lo de siempre, impone en terceros la obligación de resolver el problema. La autoridad hace caravana con un sombrero de nuestra propiedad.

Pero esa misma autoridad no llega siquiera a comprender otras muchas emergencias que ella misma debería atender ahora mismo: la situación insostenible del monopolio estatal de petróleo, la falta de recursos en los fondos de pensiones de burócratas, la muy baja calidad de la educación, el bajo desempeño económico.

La autoridad, en otras palabras, tiene sentidos muy agudos para encontrar problemas y hacer que ellos sean responsabilidad de otros.

Pero sus sentidos están totalmente embotados para percibir problemas urgentes de los que es responsable la autoridad y ella sólo podría resolver. Interesante miopía avanzada de los gobernantes.

En la mente acostumbrada a las soluciones estatistas, la ley mencionada será vista con buenos ojos: se alegrarán de que ahora todos los hospitales tengan que atender emergencias médicas de manera gratuita. Lo verán como algo de “justicia social”, esa frase tan favorita de ellos. Y terminarán con más gobierno del que es deseable.

¿Hay otras soluciones a las emergencias médicas de personas sin recursos?

Por supuesto, muchas de ellas y encontrarlas es obligación nuestra y de la autoridad. Es una responsabilidad, si queremos ser libres, de usar la imaginación y encontrar esas soluciones, como quizá la existencia de clínicas financiadas por donativos privados, voluntariados de médicos… todo antes que la alternativa gubernamental.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Efectos no Intencionales. Allí existe una buena colección de casos y explicaciones de la noción de efectos colaterales no previstos: soluciones a problemas que terminan por empeorar la situación que desean corregir.

En este caso, añado la posible confusión en la mente de ciudadanos que piensen que los hospitales privados tengan la obligación de atenderlos gratuitamente por emergencias no reales, sino percibidas por el mismo ciudadano, y hasta la recuperación completa del paciente. Posiblemente esto ocasione reportajes basados en exageraciones y demandas legales injustificadas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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