Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Nuevo, el Pasado
Leonardo Girondella Mora
15 junio 2012
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


El domingo anterior se reportaron una serie de marchas y protestas en México —las protestas estuvieron en contra del candidato del PRI y de las dos cadenas de televisión abierta.

La asociación entre esos dos elementos es conocida: las protestas critican que el candidato del PRI es el que las dos cadenas favorecen.

En lo que sigue exploro el contenido de esas protestas e intento sacar algunas conclusiones al respecto.

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En cuando a los elementos de las protestas, ellos son claramente dos en su contenido.

1. Oposición al candidato del PRI —lo que hace a esas marchas un movimiento político de cierta consideración y de lo que puede deducirse que existe una mentalidad partidista en ellas.

Un eslogan decía, “Gaviota, Gaviota, tu esposo es un idiota”. Una profesora participante en las marchas dijo que las encuestas son propaganda del PRI. Uno de los coros cantó que. “esos son, esos son los que chingan a la nación”.

Al menos como una fuerza opuesta al PRI, de las marchas debe suponerse que benefician a cualquiera de los otros candidatos.

2. Oposición a las dos cadenas de televisión —lo que hace a esas marchas un movimiento de protesta que coincide en un momento electoral con las ideas del candidato López Obrador.

Él es quien ha sostenido esa misma idea de que las cadenas han apoyado al candidato del PRI, lo que permite ver que esas marchas simpatizan con el candidato López Obrador —el más beneficiado de los candidatos.

Un eslogan de esas marchas es representativo de la mentalidad de las marchas: “Televisa te idiotiza, TVAzteca te apendeja”. En una pancarta se leía “Duopolio de la incomunicación”.

Mi conclusión en este campo es que ese movimiento conocido como #YoSoy132 contiene un impacto político considerable que intenta influir en las elecciones con dos efectos: atacar al candidato del PRI y fortalecer al candidato del PRD.

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Tomando como base lo anterior, considero los puntos siguientes.

• Con los antecedentes de elecciones legítimas en 2000 y en 2006, el medio ambiente político es favorable a tener elecciones similares en 2012 —por lo que las quejas de una imposición no tienen un fundamento sólido.

• No está mal en sí mismo que se hagan marchas de naturaleza política de apoyo o rechazo a candidatos —eso es parte de una vida democrática. Pero no debe olvidarse que por encima de todas las formas de apoyo y rechazo está el resultado electoral definitivo que es el que cuenta.

Uno de los eslóganes de esas marchas fue algo así como “si hay imposición, habrá revolución” —una idea que no va con la noción democrática de aceptar el resultado de las elecciones, así sea que él choque contra el favorito de esas marchas.

• Esto último es digno de resaltar. En las protestas de los años 60 y 70 se escuchaba el ansia democrática de elecciones que respetaran el voto de la gente, fuera el que fuera —por eso se luchó, por el sufragio efectivo.

Resulta ahora que cuando se tienen ya elecciones legítimas y respetadas dos veces consecutivas, se tiene un retroceso y se les pone en duda. ¿No se quería acaso que se respetara el voto de la mayoría? Pero las marchas piden ahora que si el resultado no coincide con su expectativa, entonces…

• De una juventud educada, en estos momentos del país, se esperaría no una actitud de protesta rabiosa en contra de algo, sino una inclinación razonada a la defensa de libertades. Sería más constructivo tener marchas en favor del voto libre de cada persona que eslóganes en contra de lo que sea (incluso violencia física contra el candidato del PRI).

Esto es vital porque, con intención o sin ella, esas marchas se convirtieron en un apoyo partidista en favor del candidato del PRD —y no creo que esa haya sido la intención sana original de las marchas, las que ahora son una causa de presión política en favor de un partido.

Incluso, ha sido comentado y reportado, un movimiento juvenil opuesto, #YoNOsoy132, que intenta mantener la mente original, antes del aprovechamiento partidista.

• Como consecuencia, esas marchas juegan un papel viejo, al estilo tradicional y añejo de la presión política del antiguo régimen —son usados como instrumentos de coacción dañando al sistema democrático que ya tenemos y al que debilitan más que fortalecen.

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La real marcha, la verdadera manifestación democrática es la que se dará el 1 de julio —esa es la que vale y cuenta. No respetarla, no aceptarla, es un regreso a los viejos modos que ya están superados.

Si antes los reclamos eran en contra de las imposiciones del PRI y llevamos dos elecciones presidenciales sin ellas, no resulta constructivo regresar a las imposiciones de otros, sean los que sean.

Confíen en la gente, en lo que ella decida, aunque no les guste el resultado —aceptarlo es un mejor camino que regresar a los grupos de presión. Si ellos se quejan de una imposición, seguramente comprenderán que eso no se resuelve con otra, la suya.

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