Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Educación y Prosperidad
Eduardo García Gaspar
19 septiembre 2012
Sección: ESCUELAS, PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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No fue una noticia grande en espacio. Pero sí fue llamativa en exceso.

Reportó que indígenas mexicanos van al extranjero para obtener maestrías.

Son nativos de Chihuahua. Trece de ellos están estudiando fuera de su país.

El tono de la noticia es heroico: logros de personas que viven en la marginación y pobreza grave.

Se reportan títulos ya obtenidos por algunos, maestrías y doctorados, todos en universidades “de prestigio internacional”, esa famosa frase que poco dice.

Las becas fueron dadas por el gobierno mexicano principalmente. Llevaron a esos estudiantes a universidades en España, Canadá, Francia y el Reino Unido. Uno de ellos logró calificaciones notables en este último país.

Todo suena muy bien. Personas que desde una desventaja notable elevan su preparación. Se esperaría que ellos, al regresar a sus comunidades, hagan contribuciones significativas para remediar la pobreza de sus sociedades.

Aquí es donde la noticia se pone interesante y bien vale una segunda opinión, cuando se habla de los estudios que esas personas realizan.

¿Ingeniería, agricultura, ganadería, química? No, nada de eso.

Se reportó que la mayoría de esas personas se dedican a materias como liderazgo educativo, salud pública, cambio climático y otras “materias que tienen que ver con sus comunidades”. Yo no sé usted qué piensa, pero no da la impresión correcta de dar en el blanco del problema.

Vayamos a un ejemplo extremo, para aclarar las cosas.

Imagine usted un país pobre, sustentado en la agricultura en su totalidad y su gobierno ofrece becas para estudiar en el extranjero. Becas para estudiar filosofía medieval. Está bien, exagero, pero lo hago para ser más claro. Obviamente, esa carrera no favorecerá en nada al país, quizá lo perjudique.

La información del reportaje es escasa para juzgar son solidez. Es poco lo que revela. Sin embargo, se mueve en la dirección que menciono: carreras que no tienen un impacto en el combate a la pobreza de esa parte de México.

No me puedo imaginar cómo algo que se llama liderazgo educativo tiene un efecto claro en ayudar a crear empleos.

Quizá sea muy escasa mi imaginación, pero si alguien estudia medicina y regresa a su pueblo, puedo entender una mejora en salud. O, tal vez, ingeniería, para construir instalaciones e infraestructura. O, ganadería, para abrir negocios de ese tipo y crear empleos. En fin es posible que todo sea mi estrechez mental.

Pero también, es posible que la realidad me dé la razón. Por ejemplo, estudiar liderazgo educativo, me lleva a evocar a sindicatos de maestros y burocracia. Lo mismo me producen los estudios sobre salud pública y diversidad biológica. Huele todo a estudios que crean candidatos a puestos públicos y más burocracia.

Hay otra posibilidad adicional a la de títulos como los obtenidos por esas personas. No les quito méritos en sus logros. Sólo señalo la posibilidad de haber olvidado conocimientos con un efecto mayor en la elevación de su bienestar.

Por ejemplo, haber olvidado cursos de emprendedores, para abrir empresas, crear empleos. O haber dejado de considerar carreras técnicas.

En fin, el caso anterior es un que ilustra la falsedad que uno de los clisés de nuestros tiempos. Se dice con total convicción que la prosperidad es un resultado de la mayor educación. ¿Cierto? No realmente.

Puede ser incluso un obstáculo, todo dependiendo del tipo de materias estudiadas. Si ellos estudian materias que los lleven a querer trabajar para el gobierno, las cosas se pondrán peor.

En cambio, si estudian materias que los hagan productivos e independientes, con sentido de negocios y mentalidad empresarial, las cosas tendrán más probabilidad de mejorarse. No es esto algo ideológico, sino simplemente algo de mero sentido común.

Tampoco es una crítica a esos estudios en sí mismos, pero sí es una nota de precaución: hay prioridades mayores en el querer llevar prosperidad a comunidades que son casos legendarios de pobreza intencional.

La clave está en saber diferenciar a los estudios en dos grandes categorías un tanto forzadas.

Hay estudios que crean mentalidades burocráticas e inculcan el deseo de control sobre el resto. Son éstas las que no producen nada realmente notable, quizá lo contrario. Pero hay también estudios que en su naturaleza misma crean habilidades creativas.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Educación Pública.

La noticia apareció en El Norte, 18 septiembre 2012.

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