Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Arma de Destrucción Social
Eduardo García Gaspar
22 noviembre 2013
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La mentalidad subsiste. Es una manera de entender a la sociedad.

Una manera que se resiste a desaparecer.

La conocemos con un nombre genérico, “lucha de clases”.

Sin duda, una de las ideas de destrucción masiva más poderosas. Vale muy bien una segunda opinión examinarla.

Su origen está en el pensamiento marxista, aunque tiene raíces y antecedentes en otras ideas muy anteriores, como las de Platón.

En su sentido moderno, ella entiende a la sociedad como un escenario de contiendas y querellas. Concretamente bajo los sistemas liberales, se afirma, existe una disputa inevitable entre las dos únicas clases que la forman, los trabajadores y los capitalistas.

Ellos reciben nombres diferentes, según lo acostumbre cada persona. Los trabajadores suelen ser llamados el proletariado en su versión tradicional. Es la clase trabajadora, los obreros. Los capitalistas son llamados la burguesía, los empresarios, las clases medias y altas, los propietarios.

Este es un elemento central de la lucha de clases: la sociedad se divide en dos clases y solamente dos, ninguna otra clase existe. Todos pueden ser clasificados en una de las dos, sin excepción. Ahora queda por examinar la razón de ese conflicto, que es inevitable.

Es el otro elemento de la lucha de clases: los trabajadores no reciben el monto total que significa su trabajo, una parte del cual es expropiado por los capitalistas. En consecuencia, los trabajadores son tratados injustamente. Se les roba parte de su trabajo, según esta manera de pensar.

Estos coloca a las dos partes en una situación de antagonismo imposible de solucionar por otra vía que no sea la expropiación de los medios de producción a los capitalistas, dándoselos a los trabajadores mismos. Hacer esto significaría una real revolución que todo cambiará haciendo que los medios de producción fueran primero propiedad estatal y luego, algo indefinidamente, propiedad del proletariado.

Eso es en pocas palabras, la lucha de clases. Ahora vayamos más allá de ella, a otro de sus aspectos.

Pero antes, la lucha de clases ha caído en desuso y reprobación: su clasificación en dos clases es irreal y su teoría de robo del trabajo es errónea. Ya nadie en realidad considera seriamente esta explicación de las relaciones sociales, al estilo marxista.

Y, sin embargo, ha sobrevivido una versión de la lucha de clases. Una que es imprecisa, vaga, sin concreción. ¿Por qué sigue en algunas mentes entendiéndose a la sociedad como un escenario de conflictos entre clases? Hay algunas razones:

• Pereza mental, simplismo intelectual. Es más sencillo y comprensible ver una querella entre dos partidos, que entender visiones más complejas y sutiles.

• Seguir creyendo en Marx. Claramente quien sigue siendo marxista, aún en estos días, tomará a la lucha de clases como un dogma incuestionable.

• Justificación del intervencionismo económico. Cualquiera que desee hacer del gobierno un agente regulador de mercados y con fuerte intervención económica, verá a la sociedad como una en la que los gobiernos deben entrar a mediar en conflictos y luchas. Cuantos más haya, mejor para validar el intervencionismo.

• Derivación del concepto de luchas a otros terrenos, como el del feminismo extremo, que entiende que la sociedad es una gresca entre los dos sexos.

La noción de lucha de clases, entonces, sobrevive de manera imprecisa y subyace en muchas mentes que actúan tomándola como cierta. Por ejemplo, la legislación laboral mexicana se basa en ella y toma partido por trabajadores y sindicatos, violando la igualdad ante de la ley. O los impuestos progresivos, que tratan diferencialmente a los contribuyentes.

Y en general, la mentalidad del complot y la conspiración, que entiende a la sociedad y al mundo como ese escenario de reyertas entre adversarios que disputan el poder de uno sobre el otro. Su efecto neto es realmente destructivo, al negarse a ver la realidad colaborativa cotidiana y enfatizar las vías violentas y combativas para imponerse.

El efecto neto es destructivo: entender el funcionamiento y la estructura de la vida como uno violento y combativo, lleno de antagonismo irremediable, cuando lo que permite avanzar y progresar es exactamente lo opuesto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias





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