Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más Estado, Más Pobreza
Leonardo Girondella Mora
3 abril 2013
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


La definición de Estado de Bienestar que escribí hace unos años intentó ser lo más realista posible —lo más descriptiva, comprensible y cercana a la verdad.

No creo haber hecho un mal trabajo —pero lo más interesante de ese intento fue la reacción que produjo en un lector y que considero en extremo útil examinar en lo que sigue. Me parece que muestra con riqueza la noción de que la causa subdesarrollo realmente está en las ideas que se tienen.

Antes que nada, señalo el humor del comentario enviado a esta página —sus expresiones muestran un cierto estado de ánimo:

“Me parece casi criminal el pensamiento del autor… este escrito es cruel y despiadado, el autor no tiene ni la menor idea de los que significa la palabra solidaridad, está tortalmente [sic] equivocado. Lastima [sic] que sus jovenes [sic] lectores le creen. A mi [sic] me parece repugnante su modo de pensar”.

Hay poca duda, me parece, sobre la indignación que siente ante lo escrito sobre el Estado de Bienestar —algo que es de admirar en cuanto se muestra comprometido en el tema, pero que no es suficiente para razonar sobre él.

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El resto del comentario es donde explica el lector su opinión —comenzando por establecer su opinión:

“… yo considero que por ejemplo, el estado mexicano debe responsabilizasrse [sic] del buenvivir [sic] de sus ciudadanos pues originalmente la riqueza de la nación pertenece a TODOS los ciudadanos”.

La frase tiene dos ideas —la de que el gobierno se haga cargo de la calidad de vida de los ciudadanos y la de que la riqueza de la nación pertenece a todos sus habitantes. Ambas son cuestionables.

• Hacer al gobierno el responsable central de la calidad de vida de las personas tiene problemas económicos de recursos limitados, de justicia en la redistribución de bienes, de corrupción en el aprovechamiento desleal, de escasa sustentabilidad del sistema en el plazo largo.

Pero sobre todo, un gobierno que hace eso establece un sistema paternalista, asistencialista, que produce ciudadanos inmaduros y caprichosos. Más aún, anula las libertades ciudadanas y las responsabilidades consecuentes.

• Decir que la riqueza de la nación pertenece a todos sus habitantes es una afirmación inexacta —en realidad es profundamente falsa. Sospecho que se trate del síndrome Pemex que hace creer que el petróleo bajo el suelo pertenece a los mexicanos.

No hay realmente algo que pueda llamarse riqueza de la nación, a menos que con ello se describa a los recursos naturales que existan en su territorio —como mares, minas, tierras, carbón y demás. Ellos sólo pueden convertirse en riqueza cuando interviene el trabajo humano y los convierte en bienes útiles.

Entonces, lo que dice el lector es que el trabajo de cada persona es propiedad del resto —porque los únicos que pueden crear riqueza son los individuos con sus labores. La situación llega al absurdo con casos en los que la riqueza es imposible que sea de la nación, como un libro exitoso, una operación quirúrgica, una función de ópera, la patente de un sistema operativo.

¿Son las patentes del iPad una parte de la riqueza de un país y pertenecen a todos sus habitantes? La consideración es fantasiosa.

• Obviamente, el lector se siente conmovido ante una realidad que no puede negarse:

“en México son millones de personas las que carecen de ingresos monetarios suficientes para pagar servicios medicos [sic] , educativos e incluso alimentos para poder vivir, ello por la injusta distribución del producto social, riqueza que es producida colectivamente y distribuida de manera desigual debido a que vivimos en un orden económico que de fondo esta diseñado para que los ricos sean cada ves [sic] mas ricos y los pobres cada ves [sic] mas pobres”.

Realmente simpatizo con el lector y comparto esa inquietud que produce la pobreza —ingresos insuficientes para adquirir bienes y servicios necesarios. Pero difiero, sobre todo, en su énfasis en la redistribución.

Acusa él a la injusta distribución de la riqueza de la pobreza en el país —pero si es eso lo que se ha logrado con el sistema de redistribución que ha hecho el gobierno mexicano por décadas. Se queja de lo mismo que propone. El orden económico que pide es el que ya se tiene.

Por otro lado, la política general redistributiva tiene efectos no intencionales, como el estancamiento económico, el exceso de gasto gubernamental, desempleo crónico. Resulta más prometedora la otra política, la de facilitar el trabajo y la inversión.

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Con brevedad he expuesto las debilidades de un tipo de opinión que comete continuamente un error estratégico de consideración —el de basar la solución de la pobreza en crear una responsabilidad distributiva y asignarla al gobierno sustentada en la base de que la riqueza es propiedad común.

Cuando se tienen ideas como ésta, el subdesarrollo se mantendrá y se cometerán una y otra vez los mismos errores que quieren remediarse.

Nota del Editor

La idea de que las causas del subdesarrollo son mentales está explicada muy bien con lo escrito por L. E. Harrison.

Hay más ideas sobre el tema en Contrapeso.info: Redistribuciones y en ContraPeso.info: Estado de Bienestar.

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