Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tamaño del Gobierno: Una Guía
Leonardo Girondella Mora
1 agosto 2013
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


El tamaño de los gobiernos puede ser analizado esquemáticamente tratando las funciones a las que les resulta natural dedicarse —que es lo que pretendo hacer en lo que sigue.

El punto de partida que uso es un principio general del que todo parte: la determinación de las funciones mínimas, las esenciales, que debe tener un gobierno —y de allí voy a las consideraciones sobre si esas funciones mínimas debe ampliarse a otras más.

• Un gobierno, el que sea, tiene funciones mínimas e inevitables, a las que le es imposible renunciar —esas sin las que dejaría de ser gobierno.

En lo general, esas funciones comprenden actividades como la protección de sus gobernados —protección contra la agresión militar de otro país y contra la agresión de criminales internos que causen daños personales o a sus propiedades. Lo anterior genera funciones de ejército, policía y un sistema judicial que aplica la ley.

Hay también funciones como la elaboración de leyes y reglamentos —todo eso que norma la convivencia entre ciudadanos y entre ellos y la autoridad. Pueden incluirse labores de representación diplomática, tareas de atención en caso de catástrofes naturales, servicios públicos de drenaje, tránsito y similares.

• La idea central de estas funciones esenciales está en dos conceptos: (1) crear y mantener una estructura que haga segura la vida del ciudadano y (2) realizar funciones que nadie más pueda, deba, o quiera realizar.

El concepto de crear y mantener una estructura que permita a los ciudadanos tener una vida razonablemente bien protegida —algo que prevenga, evite y castigue conductas criminales que dañan a la persona y sus propiedades o intereses— es poco discutible.

Pero el concepto de funciones que “nadie más pueda, deba, o quiera” hacer está muy poco definido. Mi propuesta es ser más estricto y usar un concepto basado en funciones que nadie más “deba” realizar —cosas que en verdad no puedan ser asignadas a nadie más porque el hacerlo transferiría la naturaleza gubernamental a otra parte.

Un ejemplo es el de la emisión de leyes realizada por legisladores —donde es claro que nadie más pueda tener esa responsabilidad y si la llegara a tener, habría habido un traslado de poder político.

En el mismo caso está la representación diplomática frente a otros gobiernos y la firma de tratados internacionales —incluyendo los servicios policiales y las funciones judiciales, así como servicios de registros públicos personales y de propiedades.

• Señalo expresamente que esas funciones mínimas reducidas a su expresión más limitada no tienen respuesta simple. Los servicios de drenaje, los de carreteras, las presas, las prisiones, la electricidad, la emisión de moneda y otras más son conceptualmente posibles de ser realizadas por particulares.

A pesar de eso, muchas veces, caen dentro de la serie de funciones gubernamentales y suelen ser aceptadas como esenciales o mínimas, cuando en realidad no lo son en sentido estricto. Es muy posible tener empresas que provean servicios de cárcel, que recojan y procesen basura, que generen y distribuyan electricidad.

Este conjunto de funciones adicionales a las mínimas y esenciales es ya un campo posible de discusión sobre si deben o no ser parte de las tareas gubernamentales —pudiendo aceptar algunas o rechazar otras, caso por caso, sobre circunstancias particulares.

• Es un fenómeno común que las funciones gubernamentales se expandan sin que existan criterios que sirvan para juzgar la conveniencia de aceptar la adición de responsabilidades gubernamentales —lo que parece un campo vacío en el que la inercia favorece la acumulación de funciones.

Este tercer campo de funciones gubernamentales es uno en el que no existe una razón sólida y justificable que sostenga la expansión del número de responsabilidades y la acumulación de aún más poder en el gobierno.

La variedad de funciones es impresionante, desde políticas agrícolas y ganaderas, préstamos blandos sectoriales —pasando por reglamentaciones de precios, subsidios, propiedad de empresas, excepciones fiscales, regulación de mercados y una cantidad de regulaciones que tienen el efecto de encarecer la producción.

Una forma muy particular de expansión de funciones estatales es el Estado de Bienestar, el que adjudica al gobierno la responsabilidad de la felicidad personal de los gobernados —lo que incluye dar servicios de todo tipo, desde salud, habitación y comida, hasta cultura, diversión y pensiones.

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En lo anterior propuse la existencia de funciones (1) esenciales, sin las que el gobierno dejaría de serlo; (2) funciones discutibles, que podrían o no ser parte gubernamental bajo condiciones particulares; y (3) funciones que constituyen una expansión gubernamental injustificable.

Es un especial objetivo de lo anterior señalar los riesgos que esa expansión de funciones gubernamentales tiene en el bienestar de las personas:

• Viola libertades al sustituir decisiones personales con órdenes gubernamentales.

• Acumula demasiado poder en la autoridad, creando ocasiones fáciles de abuso e imposición.

• Maneja recursos con descuido al retirar fondos particulares que son usados por la autoridad según la preferencia de los gobernantes, sin tener en cuenta necesidades reales de las personas.

• Encarece la producción de satisfactores y da entrada a peticiones de grupos de presión que buscan favores sin consideración del bien público —eleva las oportunidades de corrupción y economía informal.

• Disminuye la eficiencia gubernamental al hacerle responsable de más responsabilidades de las que razonablemente pueda ocuparse un organismo.

Addendum

Quizá deba añadir que la inercia que sin razón lleva a la expansión de las funciones es la existencia de un clima intelectual —una manera inconsciente de pensar— y que presupone que quienes proponen que el gobierno evite expandir sus funciones es alguien que carece de compasión y es un codicioso que antepone sus propios intereses.

Es decir, me parece que la explicación del por qué los gobiernos se expanden es la existencia de una imagen gubernamental que se ha establecido en la mente de muchos y que les hace creer que los gobiernos tienen la funciones de hacer caridad a nombre del resto.

Nota del Editor

Aunque Girondella no lo trata, en el caso de México se tiene un caso claro de una función que no es ni esencial ni mínima para un gobierno, el monopolio estatal petrolero: una función que puede ser realizada por particulares y que en manos estatales ha sido un notable fracaso.

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