Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Otra Obesidad
Eduardo García Gaspar
1 junio 2015
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La obesidad es un problema. Y es grave. androjo

México es el país que más lo padece, con EEUU en el segundo lugar.

Una situación interesante que presenta a la obesidad como un fenómeno independiente del nivel de desarrollo del país.

Muy bien. Tenemos un buen conocimiento de esa «acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud».

Incluso puede calcularla usted con uno par de datos.

Pero hay otra obesidad, además de la humana. Hay otra parte de nuestra sociedad que muestra claros signos de obesidad, la que en los humanos puede pasar de un simple sobrepeso que cualquiera tiene hasta el grado 4, la obesidad extrema.

Me refiero a la obesidad gubernamental, es decir, a la acumulación excesiva de funciones y responsabilidades en la autoridad política. La obesidad gubernamental y que es un fenómeno que ha recibido cierta atención.

El reto no es aceptar que existen gobiernos pasados de peso, sino medir qué tan pasados de peso están. De esta manera podría construirse un índice de exceso gubernamental y tener una idea más exacta de la carga que tienen los ciudadanos para alimentar al gobierno (sí, usted y yo lo alimentamos).

Afortunadamente, un autor nos ha provisto con cuatro mediciones que nos ayudarán a construir un índice razonable de la obesidad gubernamental. No será sencillo construir el índice, pero podemos comenzar por apuntar las variables a medir.

Una. «El tamaño de sus operaciones financieras». Esto es, sus movimientos financieros con respeto al total. El tamaño de la deuda pública contra la deuda privada, por ejemplo. El porcentaje de la deuda externa pública contra la privada. Cosas por el estilo.

Muy importante también, el tamaño y tendencia del gasto público, sobre todo, en proporción al crecimiento del PIB. Desproporciones como el mayor crecimiento del gasto que de la economía deben ser buenas indicaciones de obesidad gubernamental.

Dos. «La amplitud de sus actividades». Esto incluye una serie variada de mediciones acerca del tamaño de la participación gubernamental en actividades varias: educación, construcción, vivienda, seguridad social, arrendatario, propietario, empleador, deudor, acreedor…

Lo que me parece que interesaría aquí sería ver desproporciones sustanciales quizá medidas por un estándar. Digamos, el del criterio que lleva a los gobiernos a calificar a algunas empresas como dominantes.

En México, por ejemplo, el gobierno sería calificado como dominante extremo en educación y petróleo al menos. Dos buenos indicadores de obesidad. Si se piensa que la empresa dominante puede cometer abusos indebidos, con mayor razón debe pensarse que el gobierno los cometerá.

Tres. «Proporción fiscal». Esta es una medición del porcentaje del ingreso personal que el gobierno se lleva por medio de todos los impuestos, costos de permisos, licencias, pagos por tramites y demás. Me parecería obvio que cualquier resultado superior al 20% ya indicaría problemas de obesidad.

Cuatro. «La interferencia gubernamental en la vida diaria de los individuos». Esta medición es mucho más compleja que la anterior. En cierto sentido podría calcularse comparando el número de horas dedicadas a cumplir con solicitudes gubernamentales con el número de horas dedicadas a trabajos productivos.

Podría calcularse también conociendo el número de leyes (y la cantidad de páginas que ellas contienen). Igual que podría dar una buena indicación la serie de disposiciones obligatorias para actividades como educación, al establecer programas forzosos.

Con esos cuatro tipos de variables, en cada uno podrían crearse mediciones concretas, las que acumuladas podrían arrojar un índice total de obesidad gubernamental, con sus categorías (igual que en el caso de la obesidad humana).

Crear índice razonablemente reales está fuera de mi alcance mental, pero podría ser intentado por parte de algún experto en Econometría. Solamente me atrevo a aventurar algunos resultados generales.

Los países con mayor obesidad gubernamental, entre otros, serán Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Argentina, Ecuador; seguramente también Burma y Bolivia.

Entre los de menos obesidad gubernamental, entre otros, me atrevo a pronosticar a Nueva Zelandia, Australia, Suiza y otros; sin querer decir que ellos están totalmente libres de obesidad, como Canadá. Chile, me parece, tendría un gobierno subiendo de peso.

En fin, todo lo que quise hacer es (1) difundir la idea de que existe la obesidad gubernamental y que (2) ella puede medirse por medio de algún índice que exprese desproporciones de tamaño.

No es una mala idea, al contrario. Permitirá conocer el peso que el gobierno significa en los hombros de los ciudadanos.

O como dice un amigo, «El costo de alimentar a la bestia para que te deje de amenazar en ese momento».

Post Scriptum

La idea de esas cuatro mediciones la tomé de la obra de Goldwater, Barry M. The Conscience of a Conservative. James Madison Library in American Politics, 2d ptg. ed., Princeton University Press, 2007, capítulo 2.

Por supuesto, me parece, faltó una variable que podría incluirse como la quinta: la corrupción gubernamental. «El Índice de Percepción de la Corrupción 2013 de Transparency International advierte que el abuso de poder, los acuerdos clandestinos y el soborno continúan devastando a sociedades en todo el mundo».

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