Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tolerancia: Sus Consecuencias
Eduardo García Gaspar
16 junio 2015
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Resulta ser algo extraño. Termina siendo una paradoja. androjo

En su fondo es una contradicción, aunque en la superficie sea aplaudido.

Me refiero a la solicitud última que nos hace quien pide que seamos tolerantes.

Aquel que pide tolerancia a los demás resulta ser probablemente uno de los menos tolerantes. Este es el riesgo que se tiene cuando la tolerancia se acepta sin reflexión. Un ejemplo permitirá entender cómo es que esto sucede.

Digamos que usted está en medio de varias personas. Cada una de ellas tiene diversas opiniones acerca de un tema, por ejemplo, el aborto. Ellas expresan sus creencias y usted también. Supongamos que usted dice que el aborto equivale a un asesinato y explica sus razones.

Otra persona, por el contrario, habla en favor del aborto y para defender su posición pide tolerancia. Argumenta que usted no está siendo tolerante con la opinión que ella tiene. Esta persona lo acusa a usted de querer imponer su punto de vista en ella. Le pide que usted no juzgue su conducta, que no sea intolerante.

Este tipo de situaciones suceden con mucha frecuencia. Esquemáticamente, en ellas se tienen dos opiniones opuestas y una de ellas es defendida acusando a la otra de intolerancia.

Otro caso: expreso yo una opinión en contra del matrimonio de personas del mismo sexo; a continuación, quien lo defiende lo hace afirmando que soy intolerante.

Para los propósitos de esta columna, no importa la opinión en sí misma. No importa si es aceptable el aborto o no; no importa si es aceptable el matrimonio homosexual o no.

Lo que interesa es si la petición de tolerancia es un argumento lógico y sólido para defender una opinión, la que sea.

Quien solicita tolerancia para sus opiniones, no está expresando argumento alguno que las justifique. Se ha limitado a pedir que ellas puedan existir y ser escuchadas y aceptadas, sin necesidad de ser defendidas ni explicadas.

Cuando se pide tolerancia, se solicita que la opinión sea exentada de dar una justificación.

Es como el niño que falta a clases y no presenta justificación. Quiere que los profesores acepten su ausencia sin necesidad de dar explicaciones. Este es un defecto mayor de las peticiones de tolerancia. Ellas quieren que algunas opiniones están exentas de ofrcer argumentos y razones que las justifiquen.

No es un defecto pequeño, al contrario. Si las demás opiniones están obligadas a justificarse sí mismas con argumentos y explicaciones, la solicitud que permanecer exentas de tal obligación constituye una ventaja indebida.

Todos los que expresan una opinión tienen la obligación, sin excepción, de argumentar en su favor.

La tolerancia, por tanto, tiene una debilidad sustancial, la de pedir una posición de privilegio para la opinión que solicita tolerancia. La solicitud de ser una excepción a la obligación de dar explicaciones y justificaciones tiene consecuencias que son muy graves.

La opinión que pide ser tolerada podría ser, y suele ser, la más extrema, alocada, injustificada de todas y querer permanecer tan válida y aceptable como la más lógica y racional.

Esto es lo que mucho me temo que no se ha entendido por parte de la gente que con buena voluntad pide tolerancia. En mi experiencia, no se dan cuenta de los efectos que en la realidad tiene lo que solicitan.

Y lo que solicitan es terrible. Están pidiendo un estado de excepción para las opiniones que sostienen.

Esto es lo que creo que ha creado un estado muy especial de cosas en nuestros tiempos. Una situación en la que lo más razonable y sólido es atacado; en la que lo más irracional y débil es defendido. Un medio ambiente intelectual como quizá no habido otro nunca antes.

Es un ambiente intelectual que pide dejar de serlo, que pide dejar de usar la mente. Una paradoja sustancial, una contradicción esencial. Algo que tiene consecuencias.

Por ejemplo, en el terreno moral, se convierte en una solicitud de aprobación para lo más inmoral en lo que usted pueda pensar, mientras que lo más moral y deseable pasa a ser algo reprobable.

Es fácilmente demostrable lo que estoy diciendo. En realidad creo haberlo demostrado claramente.

Pero el peligro sobrevive porque lo que estoy haciendo es usando la razón y lo que la tolerancia pide es dejar de hacerlo. Dejar de usar la razón es dejar de ser humano. Esto es lo que creo que nos está pasando en nuestros días.

Las peticiones de tolerancia sobreviven gracias a un halo de aprobación superficial, que envuelve a demasiadas personas bien intencionadas que no se han puesto reflexionar sobre las consecuencias de lo que están pidiendo.

Post Scriptum

Si le gustó la columna, quizá también Tolerancia: Una Definición. También, Tolerancia: su Redefinición.

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