Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hormiga, Cigarra, Igualdad
Leonardo Girondella Mora
7 julio 2016
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Las propuestas de políticas sociales que reclaman igualdad como criterio central —y explícita o implícitamente como único— pueden ser mejor entendidas examinando algunas de sus consecuencias, que es lo que me propongo en lo que sigue:

• Tendrá problemas con la idea de justicia que pide merecimiento, como el caso del alumno que estudia en contraste con el que no lo hace; del inteligente contra el de menor capacidad; del esforzado contra el perezoso.

Será muy dificultoso justificar que dos personas deban recibir el mismo «premio» cuando una de ellas tiene muchas iniciativas y la otra permanece pasiva.

La fábula de la cigarra y la hormiga ejemplifica el problema que apunto — ¿sería justo que alguien buscando la igualdad, quitara a la hormiga los frutos de su trabajo para darlos a la cigarra?

• Tendrá problemas de definición de términos, si es que no determina la clase de igualdad a la que pretende llegar —que puede ser moral, legal, material y de otros tipos.

Si la cigarra y la hormiga son iguales ante la moral y la ley, enfrentarán ellas las consecuencias de sus acciones bajo las mismas normas —pero si quieren que las consecuencias de sus actos sean iguales haciendo cosas diferentes, el problema surge de inmediato.

¿Puede tener la cigarra alimentos en el invierno si no ha trabajado para ello? —y si acaso de dice que debe tenerlos, entonces sale a la superficie una situación muy compleja, la de cómo obtenerlos, a quién retirarlos, quién lo realiza.

• Tendrá problemas que los economistas llaman de incentivos, pues si todos deben llegar a las mismas condiciones materiales con independencia de sus acciones, los estímulos así creados premian la inacción.

Si se obtiene la misma calificación estudiando o sin estudiar, será preferible no hacerlo. Si la hormiga trabajado recibe igual cantidad de alimentos que la cigarra sin trabajar, es obvio que la hormiga se unirá a la diversión y el ocio de la cigarra en el verano.

• Tendrá problemas al manejar el concepto de la naturaleza humana, una combinación embrollada de esencia y accidentes que complica la realidad.

Los accidentes de la naturaleza humana, sus facetas no esenciales que enriquecen al género humano, tendrían que ser anuladas en las consecuencias que ellas tienen.

El enorme talento de algún científico o de algún músico tendría que desaparecer porque esas diferencias producirán desigualdad —como la de la extraordinaria habilidad de un futbolista que gana mucho.

La igualdad, cuando no se matiza, condiciona y limita, con facilidad lleva a intenciones que queriendo o no suponen como buena a la carencia de diferencias enriquecedoras para todos —los talentos únicos de unos usualmente se difunden en beneficio del resto.

La cigarra, tal vez, podría haberse esforzado desarrollando una carrera como cantante recibiendo pagos por sus conciertos —con la hormiga pagando por asistir a ellos.

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Lo que quise hacer es apuntar algunos de los peligros más claros que se presentan con las mentalidades que ponen atención única en la igualdad humana —una falla importante de merma analítica que deja de considerar la complejidad del tema.

Peligros que equivocan a la naturaleza humana, descuidan consecuencias, fomentan irresponsabilidad y violan normas elementales de justicia —y presentes siempre por causa del olvido de otras cuestiones igual o más importantes.

El problema está claramente localizado en una ofuscación que produce una monomanía analítica más propia de activismos extravagantes que de enfoques racionales —y puede remediarse añadiendo consideraciones más allá de la sola igualdad.

No creo que situaciones extremas de desigualdad material deban ser ignoradas, pero sí creo que en lo general son mal diagnosticadas al confundir pobreza con desigualdad —que no son lo mismo.

Finalmente creo pertinente recordar que cuando los deseos de igualdad cierran la mente a otras ideas, se abre la puerta a la peor desigualdad en la que puede pensarse, la del totalitarismo.

Para hacer iguales a la cigarra y a la hormiga tendrá que presentarse otro, con el poder suficiente como para anular cualquier diferencia entre ellas —por ejemplo, prohibiendo a las cigarras que canten ya que las hormigas no pueden hacerlo.

Nota del Editor

Considérese la obra de Kurt Vonnegut, Harrison Bergeron (1961), en la que en 2081 en los EEUU se garantiza la total igualdad de la gente y para que todos lo sean, el gobierno crea dispositivos para que los más capaces no puedan aprovecharse de sus habilidades.

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