Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cambiar Estructuras Injustas
Eduardo García Gaspar
13 febrero 2017
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


El lamento es frecuente. Es la queja contra «modelos» o «estructuras» que deben cambiarse. Un ejemplo de eso:

«Cáritas denuncia el “modelo socioeconómico injusto y excluyente responsable del sufrimiento de millones de personas”». periodistadigital.com

La consecuencia de pensar así es simple: si la estructura cambia, el problema se resuelve; si se sustituye el modelo, se acaba con la dificultad. Demasiado simple para ser cierto.

Un punto más refinado es este:

«Es una banalidad afirmar que las estructuras no pecan, como tampoco oprimen, roban ni matan. Las estructuras como tales son inocentes. Son los agentes de las estructuras los que son capaces de todo eso, como, por ejemplo, un grupo de asaltantes, un aparato para-policial, una organización de tráfico de drogas o de mujeres, etc. Tales agentes se valen de las estructuras para su fines. Lo que hacen, sólo lo pueden hacer gracias a las estructuras, apoyados en ellas» mercaba.org

Las estructuras y los modelos son condiciones de vida, pero ellas influyen y pueden facilitar o dificultar acciones injustas. Esas malas acciones son al final responsabilidades, un asunto personal, pero no operan en el vacío sino dentro de las condiciones que crean los modelos y las estructuras.

Eso parece que es nuevo y que se está revelando algún secreto que lleva a la conclusión misma: cambiar los modelos o estructuras para que ellas no propicien conductas malas que producen injusticia, pobreza, desigualdad y un largo etcétera.

No es en realidad nuevo. Es un viejo tema económico, el de los incentivos de conducta. Ejemplo: un sistema policiaco ineficiente y un sistema judicial corrupto crean incentivos para conductas criminales. Cambiar esa estructura judicial y policiaca seguramente reducirá los actos criminales.

Otro ejemplo: prohiba un gobierno las importaciones y se elevará el contrabando; pero con las fronteras abiertas, este desaparecerá. Y así en muchas instancias, lo que lleva a reconocer que sí existen estructuras o modelos, o mejor dicho, circunstancias en una sociedad que producen incentivos para actuar de cierta manera.

Sin embargo, poner la atención entera en las «estructuras injustas» y creer que ellas son un mal en sí mismo, algo que «arrastra» al mal social, es exagerado. Deja a los humanos en un plano de robots que actúan como máquinas sin otra condición que las condiciones externas.

Un ejemplo de esa visión limitada (de la página web inmediata anterior):

«Pensemos, por ejemplo, en una estructura económica en la que el patrón tiene que pagar a los obreros un salario de hambre a fin de poder afrontar la concurrencia».

¿Qué hacer con esa dato? Aumentar sueldos de inmediato sería algo aconsejable, pero eso elevaría los costos de todo y el aumento de sueldos serviría de nada. La queja sobre esa estructura es inútil para tomar acciones concretas efectivas (aunque su motivación sea loable).

Hay otra manera de entender el asunto y es, sin olvidarse del los incentivos económicos, comenzar con el interior de cada persona. La misma esencia de: «No es lo que entra por la boca lo que hace impuro al hombre; pero lo que sale de la boca, eso es lo que le hace impuro» (Mt 15, 11).

Organicemos esto un poco más.

Sí, la vida justa y buena de las personas en una sociedad está influida por el tipo de sociedad en la que viven, las condiciones que en ella existen. Me refiero e la existencia de un estado de derecho, a los niveles de honestidad prevalecientes, a muchas otras cosas que en su conjunto tienen una influencia sobre la conducta de las personas y la calidad de su vida.

No creo que haya objeción en contra de eso, pero será dar un brinco injustificado el concluir que cambiando esas circunstancias pueda imponerse una conducta ejemplar en las personas. Cambiar lo exterior sin duda altera la conducta, pero el origen de ella es interno y hacia allí debe enfocarse la atención.

La conclusión es obvia: hablar de estructuras injustas creyendo que cambiándolas se remediarán problemas de injusticia, pobreza y miseria, es demasiado atrevido. Olvida la variable central es el interior humano y hacia allí debe dirigirse la atención. Es el cúmulo de conductas individuales lo que crea, produce, mejora a las estructuras, no tanto al revés.

Post Scriptum

Un amigo expresa esto de manera clara:

«Si se quiere hacer desaparecer al egoísmo cambiando a una estructura capitalista haciéndola socialista, lo único que sucederá es que el egoísmo se mantenga pero ahora con otras modalidades quizá peores».

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