ciclo intervencionista

Los efectos del intervencionismo y el ciclo intervencionista que produce. Una explicación de la inercia del crecimiento estatal en la economía y de la razón principal del estancamiento y la falta de prosperidad y crecimiento.

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La columna ha sido dividida en dos partes: primero se examinan los efectos del intervencionismo y, en la segunda parte, el ciclo intervencionista.

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I. Los efectos de la intervención del Estado

Los efectos de la intervención del Estado. La economía del bienestar usa la coerción gubernamental para forzar intercambios económicos en los que alguna de las partes, al menos, pierde. Esto produce pérdida de progreso.

Introducción

Un simple enfoque de sumas y restar ayuda a entender los efectos de la intervención del Estado en la sociedad. 

Las personas, por su propia voluntad realizan intercambios que por definición son de beneficio a ambas. ¿Qué sucede cuando el Estado interfiere en esos intercambios? Hay una disminución de los beneficios totales. 

El Estado de Bienestar parte necesariamente de la hipótesis de que la intervención estatal es de beneficio para las personas que forman la sociedad. Si se demostrara que esa hipótesis es falsa, caería por los suelos la idea del Estado Benefactor. Eso es lo que hace Rothbard en uno de sus escritos. 


La idea considerada en este resumen es de Rothbard, Murray Newton (1997). The logic of action. Cheltenham, U.K., Brookfield, Vt. Edward Elgar, Chapter 10, «Toward a Reconstruction of Utility and Welfare Economics», pp 242-244, «The Role of the State».


El papel del Estado

Comienza el autor diciendo que hasta hace poco tiempo, la economía del bienestar (welfare economics) nunca se preocupó por estudiar el papel del gobierno (este escrito de Rothbard fue publicado originalmente en 1956).

Su aseveración es sencilla, la economía del bienestar no se ha ocupado del análisis de este problema, el examen del rol del Estado.

Sí, ha habido estudios sobre otros temas, como el de los controles de precios, pero el papel del gobierno ha quedado rezagado en terrenos vagos que suelen identificarlo con el interés público o con la sociedad.

Rothbard anota aquí que la «sociedad» no es una entidad en sí misma, sino una colección de personas. Pero su punto es sacar al Estado y sus acciones de la oscuridad en la que ha permanecido y arrojar luz sobre el tema.

No ha sido estudiado el papel del Estado en la economía del bienestar, pero puede serlo. De esta, el autor comienza su exposición razonada acerca de los efectos de la intervención del Estado. 

File:Professor Murray Rothbard.jpg“File:Professor Murray Rothbard.jpg” by Lawrence Samuels is licensed under CC BY-SA 3.0

¿Qué es el Estado?

El Estado es una institución diferente al resto de las instituciones sociales, muy diferente. Son dos las diferencias del Estado sobre el resto de las instituciones sociales.

Interfiere en los intercambios

Una de ellas es que solo él puede interferir en los intercambios de mercado que hacen las personas. 

Únicamente el Estado puede hacer eso, interrumpir o alterar reciprocidades acordadas voluntariamente por las personas, realizadas o por realizarse. El Estado tiene poder de coerción para hacerlo.

Cobra impuestos

La segunda diferencia se refiere a los impuestos. El Estado es la única institución que deriva sus ingreso de disposiciones obligatorias para el resto de la sociedad. 

Más aún, esa obligatoriedad está respaldada por la fuerza que el Estado puede utilizar legítimamente para obtener sus ingresos.

Nadie en la sociedad tiene esa facultad de uso de violencia para realizar intercambios.

El funcionamiento de los intercambios libres

Vamos ahora al terreno de los intercambios. Supongamos una situación que servirá de ejemplo base para razonar sobre el papel del Estado en la economía del bienestar.

Dos personas, a las que llamamos A y B desean realizar un intercambio entre ellas, el que sea, quizá la compra de un automóvil o de una empresa. En esta economía libre, la persona es el centro del proceso.

Supongamos ahora que el Estado entra en juego y con alguna disposición prohibe ese intercambio.

La conclusión lógica es muy clara, ambas personas han tenido un impacto negativo en sus provechos personales. SonLos efectos de la intervención del Estado efectos de la intervención del Estado en los intercambios.

A y B han sufrido un daño ya que se les ha impedido, por medio de una amenaza de violencia, la realización del intercambio que de otra manera habrían realizado.

Pero, por otro lado, hay un beneficiado. El Estado ha tenido ahora un beneficio o al menos un beneficio esperado futuro. Es obvio que los gobernantes han tenido un provecho, pues de otra manera no hubieran interferido impidiendo el intercambio.

Ese beneficio ha sido la razón de la interferencia gubernamental.

Si nos limitamos a las consideraciones de utilidad total, todo lo que puede decirse es que unos individuos han ganado y otros han perdido en esa obstrucción estatal de un intercambio entre dos personas. 

Esta situación contrasta con la original, en la que ambas partes hubieran salido beneficiadas al realizar su intercambio libre.

El funcionamiento de los intercambios forzados

Vayamos a otra situación en la que se llega a la misma conclusión.

Supongamos un intercambio, ahora entre C y D, que es el resultado de una acción de fuerza del gobierno. Esas personas no hubieran hecho el intercambio de no ser por la acción estatal.

Otra vez, en esta nueva situación, hay una ganancia o beneficio para los gobernantes.

Por su parte, las personas que se han visto forzadas a hacer el intercambio están en otra situación. Al menos una de ellas resultó perjudicada con el intercambio forzado.

Sí, al menos una de ellas no hubiera hecho la operación a la que ambas fueron obligadas y por eso hay un beneficio negativo en una al menos, quizá en las dos.

Igualmente, poco puede decirse aquí de la utilidad total social.

Y esto lleva a una conclusión inevitable. Ninguna intervención gubernamental puede incrementar la utilidad social. Unos pierden y otros ganan, lo que contrasta con el intercambio libre en el que las dos partes ganan.

Son los efectos de la intervención del Estado en los intercambios en los que ha intervenido.

El funcionamiento de los impuestos

A eso puede agregarse más. Es un rasgo esencial del Estado, como se dijo, el poder obtener sus ingresos por medio de regulaciones obligatorias fundamentadas en el uso de la fuerza.

El resto de los actos del Estado descansan en esa realidad.

Ha sido explicado cómo las personas pueden ser perjudicadas con la interferencia gubernamental. Las personas no realizaron intercambios libres o fueron obligadas a realizar intercambios. Y como resultado de esa fuerza y las consecuencias fueron pérdidas de utilidad en ellas.

Ahora, el cobro de impuestos es un intercambio forzado. Si las personas hubieran pagado libremente al gobierno sus impuestos en el monto solicitado, entonces no hubiera habido necesidad de coerción para su cobro.

Y ya que se usa la compulsión para cobrar los impuestos y que el resto de los actos del Estado descansan en su poder confiscatorio, debe concluirse que ningún acto de gobierno eleva la utilidad de la sociedad.

Conclusión

Con esos razonamientos, el autor dice haber demostrado que el mercado libre de intercambios voluntarios siempre aumenta la utilidad social y que ningún acto de gobierno la eleva.

Estas conclusiones son fundamentales para reconsiderar a la economía del bienestar y los efectos de la intervención y coerción del Estado en los intercambios.

Los intercambios entre las personas solo pueden realizarse de dos maneras posibles.

O se hacen intercambios libres y voluntarios, o bien se realizan intercambios forzados bajo la amenaza de coerción. No hay otra posible manera de realizar intercambios.

Si los intercambios voluntarios suben el monto de la utilidad social y no hay posibilidad de que la interferencia estatal la eleve, es posible llegar a la conclusión de que el tener a un mercado libre y voluntario maximiza a la utilidad de la sociedad.

Y a la conclusión de que los efectos de la intervención del Estado en la economía son negativos. 

File:CloseupRothbard.jpg“File:CloseupRothbard.jpg” by LvMI is licensed under CC BY 3.0

II. El ciclo intervencionista de intensidad creciente

Por Leonardo Girondella Mora 

Introducción

En toda propuesta de un sistema económico, sea liberal o socialista, la primera consideración que debe hacerse es la obvia: ninguno de ellos va dar resultados perfectos —siempre habrá errores y fallos de los dos.

Si ningún sistema económico está libre de errores, entonces puede concluirse que esos errores querrán ser solucionados —algo muy natural y lógico.

Además, la economía es un sistema de enorme complejidad que no acepta intervenciones simples que ignoran efectos no intencionales.

Un caso muy claro es el que se presenta cuando se percibe un problema económico y el gobierno interviene en la economía con la intención de solucionarlo —por ejemplo, ampliando la cantidad de dinero en circulación para remediar una economía estancada.

Otro caso similar es el de los salarios mínimos —que los gobiernos elevan con el objetivo de aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores.

Del mismo tipo es la medida gubernamental que ordena la reducción de tasas de interés de hipotecas con el objetivo de ayudar a las personas que no tienen casa propia y la desean.

El escenario clásico de este tipo de situaciones se presenta en las medidas gubernamentales que tiene por objeto corregir las fallas percibidas de un mercado libre —bajo el supuesto de que esas medidas de corrección son las correctas.

Fallas de mercado inician el ciclo intervencionista

Este es precisamente el punto que quiero tratar: la hipótesis de que un error percibido en un mercado libre será solucionado por medio de una medida gubernamental, lo que se hace suponiendo que esa medida no tiene errores.

📌 En otras palabras, cuando un gobierno entra a corregir un problema económico, cualquiera que este sea, esa intervención supone que la solución gubernamental es la perfecta —una suposición que no tiene fundamento.

Un ejemplo concreto. La economía se encuentra estancada; el gobierno decide reanimar a la economía; y toma la decisión de reducir tasas de interés —lo que en teoría debe animar a inversionistas a realizar sus proyectos y a consumidores a comprar a crédito.

La reducción de tasas de interés, que es el remedio introducido por el gobierno, es una decisión cuya implantación necesariamente supone que no tendrá errores. Claramente sí los tiene.

Intervencionismo creciente

Es razonable poder concluir, dada la experiencia de muchos años, que cuando los gobiernos intervienen la economía con la intención de solucionar un problema, casi nunca los solucionan.

Y por si fuera poco, esa intervención crea a su vez uno o más problemas adicionales que serán tratados de resolver, de nuevo, con una intervención adicional.

Con lo anterior no pretendo decir que los mercados libres son perfectos, sino que están constantemente amenazados por un intervencionismo que se autoalimenta —una intervención cualquiera causa problemas adicionales, usualmente imprevistos, que querrán ser solucionados con otras intervenciones.

Una de las facetas dignas de mencionar es que no suele presentarse el ciclo inverso —el de un problema causado por el intervencionismo gubernamental que quiera ser solucionado con una mayor dosis de libertad económica, es decir, con una disminución del intervencionismo estatal.

Parece ser una regla general que todo problema económico quiera ser solucionado por medio del intervencionismo —sin considerar la posibilidad de resolver ese problema económico reduciendo el intervencionismo e incrementando la libertad económica.

Conclusión

En conclusión, con lo anterior quiero señalar un problema: la aparición de un ciclo intervencionista creciente cuya motivación central es corregir problemas económicos que presuponen son causados por la libertad económica —lo que en consecuencia conduce a un intervencionismo cada vez mayor.

Si la hipótesis del intervencionismo es que todo problema económico que se presenta, cualquiera que este sea, es responsabilidad del libre mercado, esta forma analizar el problema siempre conducirá a una solución intervencionista —cuando muy bien pudiera ser que el intervencionismo fuera la causa del problema.

Es decir, el ciclo creciente de intervencionismo económico está inducido artificialmente por un mal planteamiento de la situación, que es el de suponer siempre que cualquier problema económico es causado por la libertad de mercado —sin jamás siquiera pensar en la posibilidad de que el problema haya sido causado por el mismo intervencionismo.

El ciclo intervencionista puede comprenderse así:

  • Se reconoce un problema F1 en la economía.
  • El gobierno culpa al libre mercado de F1.
  • Para resolver F1 el gobierno interviene con la acción G1.
  • G1 tiene efectos no intencionales y crea un problema F2.
  • El gobierno reconoce F2 e interviene con la acción G2.
  • G2 crea otro problema F3 que quiere ser solucionado con G3.
  • Hasta este punto, la economía padece los problemas F1, F2 y F3 y la intervención ha aumentado cada vez con más problemas G1, G2, y G3.
  • La intensidad de los problemas creados va en aumento, al igual que la dosis de intervencionismo.

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Y solo unas cosas más para el interesado

Debe verse al menos una de estas dos ideas:

La importancia de las cosas que no se ven
Fallas del mercado y fallas del intervencionismo

Otras ideas relacionadas:

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