El truco de la ansiedad

¿Quiere usted a ciudadanos dóciles y sumisos? Produzca un estado de zozobra nacional y ¡ya está!

Es el viejo truco político. La estratagema clásica de crear estados de ansiedad que mantengan ocupada y preocupada a la ciudadanía.

Es eso que ha sido llamado movilización social y que ha sido definido con una elegante vaguedad:

«En UNICEF se define a la movilización social como el proceso que involucra y motiva a una amplia gama de aliados en los planos nacional y local en lo que concierne a elevar los niveles de conciencia y exigir la conquista de un objetivo del desarrollo determinado mediante el diálogo personal». unicef.org

El truco va más allá hasta la movilización que inquieta y turba. La movilización que agita y sobresalta, esa que mantiene a una buena parte de la población en un estado mental que le es imposible razonar.

Es la creación intencional de ansiedad, como lo ha descrito muy bien este autor:

«Como cualquier régimen totalitario, la dictadura estalinista requería mantener movilizada a la sociedad. Este objetivo se logró tanto provocando la ansiedad sobre las amenazas externas como el uso de grupos nacionales como chivos expiatorios, lo que desvió la insatisfacción con los líderes del país». Khlevniuk, Oleg V. Stalin: New Biography of a Dictator (p. 291). Yale University Press. Kindle Edition. Mi traducción.

El truco de la ansiedad es aplicable no solo al autoritarismo (aunque éste sea su clímax), sino también al gobernante que tiene propensión autoritaria. Y tiene un propósito simple y tan cristalino que suele escaparse al más ducho: mantener en el poder al gobernante a pesar de sus fracasos continuos.

La clásica forma es la del enemigo internacional, clásicamente esas «amenazas externas» que menciona Khlevniuk; o bien los enemigos internos, como «la mafia en el poder», la frase popular en México recientemente.

El truco de la ansiedad crea una ciudadanía más maleable y propicia al que sea que se ostente como el héroe que sabe cómo salvar a la nación. Ayudará al ascenso del poder del nuevo líder, pero no solo eso.

También le dará una cierta licencia para tomar medidas extraordinarias que le den los poderes de excepción necesarios para enfrentar al enemigo. Y todavía más, le crearán una excusa de larga duración para sus fracasos; serán los enemigos los responsables de sus desaciertos (recuérdese a Cuba y Venezuela, por ejemplo).

La ansiedad social creada intencionalmente fabrica un clima mental que abre la puerta a las medidas más radicales, equivocadas y extremas por parte de la autoridad, las que serán recibidas como remedios indispensables ante la emergencia que ha sido imaginada.

El fracaso de esas medidas, sin embargo, será imputado a los enemigos externos e internos. Más aún, ese fracaso será ocasión para medidas más radicales, más equivocadas y más extremas, llegando a una crisis mayúscula. La que comenzó con ese truco para crear ansiedad social generalizada.

Y una cosa más…

Recuerdo a un par de personas que me repitieron como un hecho consumado que «México no podía estar peor que en este momento» y lo hicieron con desasosiego, alteradas realmente por su percepción. Dos víctimas inocentes del truco de la ansiedad.

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