Es el fenómeno de la vista corta del gobernante, su miopía política. Su incapacidad para ver más allá de los plazos cortos y datos reales. Eso que muestra la divergencia entre la política y la economía.

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Introducción

El propósito es mostrar un padecimiento propio de las personas dedicadas a gobernar —el de la miopía política, es decir, de vista corta y que produce la toma de decisiones económicas con criterios solo políticos.

Primero el concepto de miopía general

Ella es un trastorno frecuente,

«[…] de la visión en el que puedes ver con claridad los objetos que están cerca tuyo, pero ver borrosos los objetos alejados. Se produce cuando la forma del ojo hace que los rayos de luz se inclinen (refracten) incorrectamente, lo que enfoca las imágenes delante de la retina en lugar de sobre la retina». mayoclinic.org

La misma idea:

«Una persona con miopía ve claramente los objetos cercanos, mientras que los objetos distantes los ve borrosos». medineplus.gov

La idea es simple: la miopía hace que lo que está lejos se vea mal, borroso, y se vea correctamente lo que está cerca.

Miopía

«Miopía» by Sr. Ternasco is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

Miopía en los negocios

Para examinar mejor la idea de la miopía política, conviene ver el concepto aplicado a los negocios.

La idea de marketing myopia fue tratada en un artículo histórico de Levitt, T. (1960) «Marketing Myopia», Harvard Business Review, July-August, 1960.

Se refiere a la incapacidad de ver hacia adelante, en las condiciones en las que el negocio se moverá en el futuro. Implica dos elementos, el de la definición del negocio y el de la anticipación de los cambios inevitables.

La miopía de los negocios, en concreto, es perder de vista eso que hace la empresa para sus clientes. Es posible de curar preguntándose la naturaleza del negocio en el que se está y qué en realidad se hace por los clientes.

Por ejemplo, un periódico. ¿Está en el negocio de publicar un diario, o en el de ser un proveedor de información y de qué tipo?

Miopía política

Esa miopía de negocios, que es una vista corto que solo ve lo cercano, puede aplicarse también a la política. Una especie de ceguera parcial que sufren los gobernantes.

La expresión se amplía a miopía política o de gobierno para señalar que existe una mala definición de la misión de los gobiernos y una mala anticipación de los cambios reales en el mundo.

En otras palabras, ¿cuál es la razón de ser de los gobiernos, eso que proveen a los ciudadanos? La real naturaleza que justifica a los gobiernos por las necesidades que satisface en los ciudadanos.

Discusión

Un tema de de contraposición entre, por ejemplo, estas dos posiciones.

  • La de quienes suponen que la responsabilidad primaria de un gobierno es hacer felices a sus gobernados.
  • Y la de los que afirman que debe ser el crear condiciones propicias para que cada ciudadano decida libremente su propia felicidad.


Es mi creencia que la miopía política hace que los gobernantes supongan que su responsabilidad es hacer a todos felices —una visión corta que no contempla los efectos posteriores de esa idea.

¿Cuál es en realidad la naturaleza de un gobierno y qué es lo que debe hacer por los gobernados? Esta es la interrogante que debe responderse sin miopía.



La complicación del poder

El asunto de complica notablemente por una razón adicional, la de los efectos del poder en los gobernantes. Es conocido y reconocido que el poder tiende a aislar de la realidad e impedir ver las cosas con claridad.



Una posición de alto poder, como la tienen los altos mandos políticos, tiende a crear miopía: ellos ven con facilidad lo cercano a ellos, pero será muy borroso aquello que está lejano.

Por su naturaleza misma, el poder conforme aumenta, eleva la posibilidad de crear miopía política y, como efecto obvio, incrementar los errores en en las decisiones tomadas.

Miopía política y divergencia económica

Esta ceguera producida por el poder del gobernante tiene una consecuencia adicional: tomar decisiones económicas con criterios políticos.

[Algo que Manuel Sánchez González llamó «La divergencia entre la política y la economía» en una columna suya de hace algún tiempo y que aquí aprovecho.]

El problema

Allí se apunta que

«En las decisiones políticas es común que el razonamiento económico ocupe un lugar secundario. La aparente subordinación de la economía en las posturas de quienes detentan el poder contrasta con el avance de esa disciplina y sus conclusiones verificadas en un sinnúmero de aspectos».

Es decir, una correcta y razonable decisión económica, sostenida en conocimientos aceptados por los especialistas, con frecuencia resulta inconveniente para el político —y también lo opuesto, una mala decisión económica puede ser muy atractiva políticamente.

Esta es otra manifestación de la miopía del gobernante que ve muy bien las consideraciones políticas de sus decisiones, pero no ve los efectos económicos de ellas.

Por ejemplo, el libre comercio. Es ampliamente reconocido que él es de beneficio y, sin embargo, no es raro que para ganar popularidad, un gobernante imponga medidas proteccionistas.



Las causas de la miopía política

¿Por qué las decisiones de un gobernante suelen estar afectadas por el trastorno de esta ceguera política? Hay varias razones que apunta el autor antes citado.

1. El negocio de conseguir votos y la popularidad

Los gobernantes han definido a su «negocio» de manera diferente. Para ellos, su razón de ser es el de obtener el poder y mantenerse en él. Todas sus decisiones están orientadas a esa meta antes que el gobernar en beneficio del ciudadano.

Resulta natural que, por eso, decidan medidas que se perciban generosas y de ayuda, como decretar subsidios. O implantar relaciones clientelistas y corporativistas, así como producir subsidio sin prudencia.



Un economista, que no está bajo la presión de perder votos o reducir su popularidad, pondría atención en los efectos totales de sus decisiones —lo que no sucede con el gobernante.

2. Corto plazo versus largo

El político, debido a su miopía, coloca toda su atención en los efectos políticos de sus decisiones —y el largo plazo no lo considera. Lo opuesto de lo que haría, por ejemplo, un economista, quien daría prioridad a los efectos de largo plazo en todos.

Esta es otra manera de exponer la conocida idea de F. Bastiat acerca de lo que se ve y lo que no se ve en las decisiones de gobierno.



Dice el autor citado antes:

«Generalmente, los políticos prefieren decisiones cuyos efectos puedan visualizarse de inmediato. Los períodos relevantes están determinados por eventos no muy lejanos como las elecciones o las continuas encuestas de opinión». Manuel Sánchez González

3. Diferente centro de atención

Otra causa de la miopía política es su énfasis en los productores y distribuidores de bienes, mientras que una visión más exacta da más atención a los consumidores y ciudadanos.

El libre comercio ilustra esto ampliamente. El gobernante, focalizado en los productores, razona que el proteccionismo conservará el empleo. Pero un panorama más amplio considerará también el efecto de precios más bajos para el consumidor.

4. La miopía política de las buenas intenciones

Puede apuntarse otra causa, las buenas intenciones del gobernante. Esta miopía política mira solo a los propósitos loables que sin duda tienen sus decisiones.



Sin esa miopía, el gobernante hubiera contemplado también los efectos de largo plazo en todos sus gobernados, muy especialmente los efectos no intencionales de sus decisiones.

Conclusión

Ha sido examinado el concepto de la miopía política, un trastorno del poder que afecta a los gobernantes dificultándoles ver los aspectos menos inmediatos y totales de sus decisiones de gobierno.

Un padecimiento natural de posiciones de alto poder que tiene consecuencias negativas en la calidad del gobierno y que se caracteriza por una visión inexacta de la real función y responsabilidades de los gobernantes.


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[Actualización última: 2021-07]