Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Paradoja
Eduardo García Gaspar
23 junio 2003
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La modernización de México es un proceso interesante a más no poder.

De la tradición centralista con buenas dosis de autoritarismo y un país cerrado, estamos yendo hacia una sociedad abierta, con poder desconcentrado y democrática.

Más o menos lo mismo que pasar por un hospital, de esos que desintoxican a los pacientes del uso previo de sustancias prohibidas.

No es sencillo, pero el futuro es prometedor. En ese proceso destaca un asunto que es paradójico. Puesto de manera sencilla, el asunto es éste: los mexicanos ansiamos una presidencia fuerte y poderosa, ocupada por una persona enérgica y vigorosa.

Esta es una verdad innegable, muy fácilmente demostrable con los comentarios acerca del presidente Fox y las desilusiones causadas por su aparente falta de resultados inmediatos.

Cuando las personas esperan cambios importantes y notables en un país de nuestro tamaño, ello quiere decir sólo una cosa. Quiere decir que se espera que el presidente sea una personalidad dinámica de amplia autoridad, pero que también la presidencia sea una posición de gran poder concentrado.

La razón de esta expectativa es histórica, pues a eso estamos acostumbrados en México.

Desde el sistema de emperadores en los pueblos prehispánicos hasta el sistema del PRI, toda nuestra historia es una muestra de gobiernos centralistas de poder concentrado. A eso estamos acostumbrado y por eso es que con inocencia esperamos esos grandes cambios en menos de tres años de gobierno.

Los virreyes de la época colonial, Don Porfirio, el PRI, el período de la independencia, todo eso creó esa expectativa y esa costumbre, la de entender que un gobierno es en esencia la actuación autoritaria de una persona.

Ése es nuestro modelo mental de gobierno y por eso hay frases como la de “estoy desilusionado con Fox, porque en todo este tiempo no se ven resultados”.

Ahora vayamos al otro lado del asunto, que es el enorme cambio que se ha dado.

Visto de cierta manera, podemos decir que la realidad ha cambiado pero que nuestra mente aún no reconoce ese cambio. Estamos dentro de un sistema de democracia, pero nuestra forma de pensar es aún autoritaria.

Es natural, por tanto, que tengamos errores de apreciación de esa realidad que ha cambiado. La presidencia no es ya esa posición todopoderosa. Zedillo se encargó de llevarla a un nivel más lógico cuando la separó del partido de estado.

Más aún, con cada reforma electoral, esa presidencia fue perdiendo partes de la gran fuerza que tenía. Antes, los legisladores eran literalmente un cero a la izquierda, ya no más. Antes el poder judicial era invisible, ya no más. Antes había un partido para todo propósito práctico, ya no más.

Todos esos cambios se fueron dando de manera pausada, supongo que desde la LOPPE en tiempos de López Portillo.

Paso a paso, la realidad fue cambiando hasta traernos en 2000 el gran milagro, un cambio de partido en la presidencia sin violencia. La realidad rebasó nuestras mentes. La circunstancias rebasaron a nuestro entendimiento.

La realidad es ya democrática pero nuestras neuronas siguen siendo autoritarias. Ésa es una paradoja interesante de señalar y que es fácilmente aceptable.

Pero hay más. Esa paradoja de un modelo mental rebasado por la realidad debe ser visto a la luz de lo que produzca en acciones futuras de los ciudadanos. Si la realidad es democrática, pero la mente es autoritaria, mucho me temo que la mente querrá volver a la vieja realidad más que aceptar a la nueva.

Si esto es cierto, es posible hacer una predicción razonable. En las elecciones siguientes, muy próximas, habrá un segmento de electores que opte por regresar a eso que su mente entiende, que es el autoritarismo de una presidencia de poder exagerado.

Esto significa, primero, un desinterés grande en las elecciones intermedias, por lo que quizá exista una buena cantidad de abstencionismo. Excepto en los lugares en los que haya elecciones para gobernador, donde el abstencionismo será tal vez menor.

El punto es claro, la realidad cambió pero la mente aún no lo entiende.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras