Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Proteger y Dañar
Eduardo García Gaspar
12 octubre 2006
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Un estadounidense, no hace mucho, me preguntó muy ingenuamente la razón por la que es tan caro despedir empleados en México. Esta persona no comprendía la motivación detrás de esa medida.

Le expliqué lo que había escuchado antes: el legislador buscó proteger al trabajador, cargando al empleador el costo del mantenimiento del empleado durante el tiempo que a éste le tomara encontrar otro trabajo.

No está mal el razonamiento. Hay una buena intención en esa disposición de pagar una indemnización cuantiosa por despido. Lo que que el estadounidense, más refinado en negocios que nosotros me contestó fue que eso causaba problemas reales, al elevar el precio del trabajo y producir menos creación de empleos.

Tiene razón. Hay un estudio que sugiere eso precisamente: 5.5 puntos porcentuales de menor creación de empleos por causa de costo de despidos.

El legislador mexicano pudo haber tenido los objetivos más admirables en los que podamos pensar. Vio el legislador que el empleado requeriría un tiempo para encontrar otro puesto y quiso ayudarle a tener dinero en ese período. Sin embargo, el legislador mexicano no puso atención en un pequeño detalle: el costo de ese fondo de desempleo temporal lo tiene que proveer el empleador y eso tiene consecuencias importantes.

Para el empleador significa una elevación de los costos de la mano de obra, lo que traducido al principio de oferta y demanda equivale a una disminución de la cantidad demandada de trabajo, es decir, menos empleos en alguna proporción. Así funciona nuestro mundo y no hay mucho qué hacer al respecto. La buena intención del legislador tiene una consecuencia muy desagradable, la creación menor de empleos.

No es una cuestión de ideologías, ni de creencias. Es un asunto práctico de consecuencias reales y tangibles. Lo que fácilmente se verá es el beneficio de los fondos de despido y quienes los obtienen recibirán sus ventajas, alabando al legislador que eso decretó. Pero en esto hay una víctima invisible, el de las personas cuyos nombres desconocemos y que no tienen empleos por esa ley que da cuantiosos montos por despido.

El tema es viejo y quizá se remonta a las ideas de Mandeville, un holandés radicado en Londres y su libro de 1724, La Fábula de las Abejas. Se le considera el iniciador del concepto de las consecuencias no intencionales: usted hace algo con buenas intenciones y los resultados son opuestos.

Le llamamos ahora el efecto búmerang o el caso del tiro por la culata. El legislador mexicano, en apariencia, no sabía de esa posibilidad al hacer la ley. Pero el problema es que aún hoy eso no se reconoce y el problema se mantiene.

Es decir, la ley laboral mexicana en una de sus disposiciones al menos, inhibe la creación de empleos. Se conoce eso, pero no se hace nada al respecto. Lo mismo, más o menos, sucede con disposiciones que encarecen la contratación de mujeres, que terminan por dañarlas.

En casos como estos se sabe lo que debe hacerse, que es reducir los montos de despido, con lo que se elevaría la creación de empleos. Y sin embargo, no se hace por varias razones, la principal siendo la oposición de sindicatos que se protegen a costa del daño a terceros, esos que se han quedado sin empleo.

Esta rigidez de las disposiciones laborales es una de las modernizaciones que se necesitan para elevar las posibilidades de crecer, especialmente en el campo de la creación de empleos. Y al mismo tiempo es una de las más difíciles de lograr implantar por la oposición  que ella genera en sindicatos y trabajadores que prefieren su bienestar al del resto, o no comprenden el efecto que en los demás tienen sus beneficios particulares.

Para hablar sobre esa modernización y sus posibilidades se requiere un ambiente de apertura al diálogo y la comprensión mutua de posiciones, lo que mucho me temo no existe. La actitud de los partidos políticos en cuyas manos se encuentra esta posibilidad, sigue siendo la de oposición por la oposición misma y la de mantener popularidad evitando decisiones necesarias pero poco comprensibles.

En fin, creo que el punto bien valió una segunda opinión para ilustrar cómo es que una medida necesaria, al menos de discutir, tiene escasas probabilidades de ser estudiada como merece considerando sus efectos negativos, que son serios.

POST SCRIPTUMEconomía Mexicana para Desencantados

• El tema de los efectos imprevistos está en Mandeville, Bernard (1970). THE FABLE OF THE BEES. Harmondsworth. Penguin. 0140400168. De parte de esta obra hay un resumen muy breve aquí.

• También fue tratado por Spencer, Herbert (1995). SOCIAL STATICS. New York. Robert Schalkenbach Foundation. 0911312331. Y también de parte de esta obra hay un breve resumen aquí.

• El estudio sobre el efecto de los costos de despido es mencionado en Sánchez González, Manuel (2006). ECONOMÍA MEXICANA PARA DESENCANTADOS. México. Fondo de Cultura Económica. 9681681053, p. 149. Es una obra previamente muy recomendada por ContraPeso.info.

• ContraPeso.info ha tratado el tema de los “efectos colaterales” en varios artículos.

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