Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No un Proyecto de Nación
Eduardo García Gaspar
4 abril 2007
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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La democracia ha sido tremendamente exagerada y eso tiene malas consecuencias. La solución al problema político en la actualidad se ha resumido en una idea, la de establecer un régimen democrático. El problema es doble. Por un lado se piensa que todo se remedia con elecciones legítimas y por el otro, se cree que nada hay que la democracia no pueda lograr.

La democracia, en realidad, es un instrumento rústico que intenta defender la libertad de las personas. Eso es todo y equivale a afirmar que la democracia no es un valor, que la libertad lo es. Y significa que la democracia es bastante más que elegir gobernantes de acuerdo al voto mayoritario. Las elecciones son una parte de la democracia, el resto de ella es la división de poderes, es decir, la limitación del poder de los gobiernos.

Lo que la democracia intenta hacer es poner frenos a los gobiernos para evitar abusos de autoridad, lo que cambia el plano totalmente y coloca a la democracia como un mecanismo político de defensa de las minorías, muy por encima de la exageración democrática que cree que se trata de hacer lo que la mayoría quiera. Por esto, es fácil concluir que en Venezuela no existe ya una democracia, pero sí en México.

Es decir, la democracia es al final un arreglo político por el que el poder se descentraliza. Y esto va más allá de la división de poderes políticos, para incluir libertades como la de expresión, la de creencias, la de propiedad personal y otras más. Todo para acotar el poder del gobierno y frenar el ansia de poder que todo gobernante posee. Creer que democracia es sólo elegir a los gobernantes es un error monumental, muy común en nuestros tiempos.

Piense usted en esto. Durante las elecciones pasadas, uno de los partidos mayores, el PRD, publicó una propuesta de gobierno que consistía en un proyecto de nación que sería impuesto en el país. Tenía detalles de todos los aspectos de la vida de usted y mía. Ese partido presuponía que ganar las elecciones le daría autoridad para imponernos ese proyecto de nación, lo quiera usted o no. Y no sólo cree eso el partido mencionado. Muchos piensan así.

Piensan que si un partido gana las elecciones, eso significa que la mayoría puede imponerse sobre las minorías. El resultado de eso sería la pérdida de la libertad y por eso ya no habría democracia. La única solución que puede tenerse es otra muy distinta, la de un proyecto de nación dentro del que sea posible el proyecto de vida que cada persona decida libremente.

Es decir, crear las condiciones para que cada uno de los ciudadanos tenga posibilidad de realizar sus propios objetivos y no se le impongan los objetivos diseñados por los burócratas en turno… lo que sería una dictadura.

La democracia, por tanto, es ese instrumento burdo e imperfecto que intenta defender la posibilidad de que cada ciudadano realice lo que él desea bajo su propia responsabilidad. No es la posibilidad de que a usted y a mí nos impongan los deseos del burócrata.

Por eso la esencia democrática es la libertad personal y se sustenta en la división de poderes económicos, políticos, sociales, culturales, religiosos. La unión de esos poderes es un riesgo severo de abuso de poder.

Así como aprendimos que la unión del legislativo y el judicial, o del ejecutivo y el legislativo, conducen al abuso del poder, debemos entender también otra cosa. Que la unión del poder económico y el político lleva a abusos, que lo mismo hace la unión de los poderes religiosos y políticos, o de los económicos y los religiosos.

Por esto es que es un error político de consideración que el gobierno sea dueño del petróleo: demasiado poder acumulado. O que controle los medios de comunicación, como sucedió con la televisión en México también.

El poder político es ya de por sí demasiado grande como para darle también poder sobre la producción de energía: será su tendencia la de abusar de ese poder. Por esos son positivas las privatizaciones que crean competencia e incentivos para manejar con eficiencia los recursos que siempre son escasos.

En fin, la democracia debe ser eso que haga posible la realización de los proyectos personales de los ciudadanos y no la imposición del proyecto personal de un gobernante y su séquito.


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