Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aborto: Inicio de Diálogo
Eduardo García Gaspar
31 octubre 2008
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No creo que en sus repercusiones de muy largo plazo exista un tema de mayor importancia que el del aborto. Uno en el que existen un par de posiciones muy claras entre personas que no suelen abordarlo con la tranquilidad que podría hacer llegar a acuerdos. La razón del desacuerdo es sencilla.

Una de las posiciones, con la que estoy de acuerdo, establece que la vida comienza en el momento de la concepción. Si esto es cierto, la conclusión que se deriva es la obvia: un aborto es matar a un ser vivo antes de nacer y en nada se diferencia con el matar a otro ser vivo fuera del vientre materno. Es una posición fácil de entender, aunque no se esté de acuerdo con ella.

• La otra de las posiciones afirma que la vida no comienza en el momento de la concepción, sino tiempo después. Este tiempo varía dependiendo de posiciones particulares y se habla de seis semanas, de doce también. Sea cual sea el tiempo, en lo general se tiene un límite, más allá del cual un aborto no sería permitido.

El centro de la discusión radica en ese punto, el de la determinación de cuándo comienza la vida de la persona. El resto de los puntos a discutir son de mucha menor importancia. Por ejemplo, en ocasiones se argumenta que el aborto debe ser justificado por el respeto al proyecto de vida de la mujer y que el embarazo puede modificar. Es una mala defensa del aborto, que por extensión aprobaría el daño a cualquiera que alterara decisiones personales.

Supongo que en lo general, se estará de acuerdo que la discusión central es la de la determinación del momento del comienzo de la vida, si en el instante de la concepción o tiempo más tarde. ¿Puede discutirse esto? Sin duda y sería provechoso hacerlo usando la razón, al estilo de la escolástica, viendo pros y contras. Una discusión de ese tipo sería un paso adelante.

No creo que ese análisis del punto convenza a todos y se llegue a un acuerdo total, pero esto mismo es de ayuda. Por un lado se verían los argumentos de ambas partes y la solidez de los mismos. Pero por el otro, lo más importante: quizá pueda acordarse que no hay acuerdos sobre el momento del inicio de la vida y esto mismo aconsejaría tomar una posición muy recomendable.

Si no hay conocimiento sólido sobre el instante en el que la vida inicia, lo más recomendable sería reconocer esa ignorancia y tomar la posición menos riesgosa, la más conservadora, la de suponer que puede comenzar en el momento de la concepción y considerar que un aborto cualquiera como una acción con más riesgo del deseable. Es lo mismo que se hace para la aprobación legal de las medicinas.

Hay otros argumentos usados para apoyar la legalización del aborto. Uno de ellos dice que ya de hecho se practican de manera ilegal, bajo condiciones de escasa higiene. Otro dice que es un derecho femenino el disponer de su propio cuerpo de la manera que ella quiera. Mi punto es que estos argumentos son secundarios frente al de la determinación del inicio de la vida.

Si se cree que la vida inicia en el momento de la concepción, muchos de los argumentos secundarios desaparecerían, por lo que invertir el tiempo en discutirlos sería un desperdicio. Hay otro asunto que debe ser reconocido, algo real y verdadero sobre el que todas las partes están de acuerdo.

La manera natural de desarrollo de un niño comienza dentro del cuerpo de la mujer y tiene un período conocido antes del nacimiento. Así es la naturaleza y no es algo que puede trasladarse, por ejemplo, al cuerpo del varón. Es una variable fija y que tiene la aceptación inevitable: el desarrollo en la primera etapa dentro del vientre materno como consecuencia posible del coito.

Si alguien desea un coito sin esa consecuencia acepta un riesgo conocido del que no puede alegar ignorancia. Ese riesgo incluye la aceptación de la creación de vida, se quiera o no, y la responsabilidad inherente: al menos no tener la seguridad de que el producto pueda ser algo del que se pueda disponer creyendo que no tiene vida propiamente.

El punto bien vale una segunda opinión y es el de centrar la discusión en el corazón del tema, que es el de razonar sobre el momento en el que la vida comienza por ambas partes en una discusión ordenada y abierta a entender la opinión contraria.

Post Scriptum

En febrero de 1991 escribí una columna que trató este mismo tema, el del momento en el que la vida comienza. Es ese artículo y otros, establecí mi posición personal señalando que creo que la vida inicia en el momento de la concepción, creando una persona con alma y derechos. La persona se desarrolla en el tiempo desde ese momento, con notables cambios físicos que no alteran su persona ni su identidad.


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