estado de derecho

¿Cuál es la causa del progreso y el desarrollo? Esa serie de condiciones y situaciones que favorecen el avance y el crecimiento. Y, por omisión, eso que impide el desarrollo. No, el progreso no está garantizado.

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Introducción

Qué es eso que facilita y promueve el progreso y el bienestar creciente. Lo que produce una mejor vida para las personas. Si la pobreza era la situación normal y esperada en siglos anteriores, desde hace pocos siglos ha dejado de serlo.

La realidad es innegable. Se ha podido crecer y elevar la riqueza. ¿Cuál es la causa del progreso, del bienestar creciente? Una pregunta que implica lo lógico, el progreso no está garantizado.


La idea expuesta en este resumen fue tomada del capítulo sobre J. S. Mill escrito por Henry M. Magid en Strauss, Leo, Cropsey, Joseph, History of political philosophy. Chicago. University of Chicago Press, pp 784-801. 


Punto de arranque

Dentro de la sección «Philosophy of History», Magid señala que sí se le preguntase a Mill cuál es la causa eficiente del progreso, la respuesta que él daría no sería simple.

En los pueblos hay etapas de civilización y en cada etapa pueden producirse situaciones que propician el avance a etapas siguientes.

La obediencia, condición y causa necesaria previa al progreso, pero que no garantiza que él se tenga.

El progreso o la marcha hacia grados superiores de civilización es producida por las ideas, por el ejemplo y por la moral de quienes son los líderes de la sociedad, los seres intelectualmente superiores.

Para que ese grupo florezca, sin embargo, se necesita libertad como otra condición y causa necesaria de progreso.

Las nociones posibles de aislar tienen sentido. Existen diferentes estadios de civilización, lo que equivale a afirmar que no todas las culturas son iguales. Y esto significa que el progreso no está garantizado, que necesita de ciertas condiciones.

Las hay superiores, lo que choca contra el relativismo cultural de considerar a todas las culturas como iguales.

Obediencia

Una de las condiciones para el progreso. Esto hace pensar en un estado de derecho, en leyes y reglas morales respetadas consistentemente por el grueso de la población.

Es el reconocimiento de que existe una conexión entre virtud confianza y progreso. La obediencia a las instituciones crea expectativas de seguridad en las personas y les hace posible confiar razonablemente en el futuro.

Es la función gubernamental de crear tranquilidad y paz que trata Maquiavelo en sus consejos a los gobernantes.

El reverso de esto es lo que impide al progreso, la existencia de un clima de ilegalidad, criminalidad y desconfianza. Estas son causas de la carencia de progreso.

Ideas

Las ideas tienen influencia en el camino que siga una civilización, lo que equivale a afirmar de nuevo que el progreso no es un destino garantizado.

Es el resaltar que existen ideas que promueven el progreso y, como consecuencia, que las hay que lo frenan e impiden. Donde imperen las primeras el progreso será más probable que donde dominen las segundas.

Es una variable de clima intelectual en la sociedad, de marcos mentales y formas de pensar.

Líderes ejemplares

Tercero, otra de las causas del progreso, la calidad de los líderes.

El progreso necesita líderes que sean ejemplo al resto, lo que es igual a afirmar que existe la necesidad de personas ejemplares en puestos de influencia. Personas que sirvan de referencia a los demás y sirvan de modelos de conductas propias.

La corrupción y la mediocridad de los gobernantes, por tanto, ocasionaría efectos negativos en las personas. El progreso se detendría en los casos en los que personas de baja ralea ocuparan puestos públicos.

Libertad

Y cuarto, se requiere libertad para progresar, lo que Magid explica de la siguiente manera.

La argumentación a favor de la libertad sigue un proceso sencillo: el progreso es la consecuencia del surgimiento de nuevas ideas.

Esas nuevas ideas emergen únicamente como retos a las nociones aceptadas. Es poner en tela de juicio a las ideas prevalecientes en un momento dado solo puede hacerse bajo la condición de que existe libertad.

Esta otra causa del progreso, la libertad, permite aprovechar las iniciativas y el talento de todas las personas. El resultado acumulado de esto es crecimiento y progreso.

Visto del otro lado, la anulación de las libertades de las personas frenará el desarrollo.

El riesgo de la libertad

Pero en esto existe una amenaza. Las ideas prevalecientes en algún momento son las que producen estabilidad en la sociedad. Es decir, retar a esas ideas aceptadas con nuevas ideas es un riesgo de inestabilidad que Mill reconoce.

Se sabe algo cierto. La libertad es condición para el progreso por una razón de sentido común: sin libertad no puede haber exploración intelectual ni creación de nuevas ideas, las que son necesarias para progresar.

Pero esas nuevas ideas retan la estabilidad fundamentada en las viejas ideas. Se tiene, por tanto, al progreso como un camino incierto, dependiente de que las nuevas ideas lo produzcan. Sería perfectamente concebible que no lo hicieran.

En otras palabras, el progreso necesita a la libertad, pero la libertad puede crear condiciones que frenen al progreso si ella crean ideas contrarias al crecimiento.

El riesgo de la igualdad

Los signos de la civilización, continúa Magid, son la existencia de un gobierno responsable y el avance de la ciencia, especialmente de las disciplinas sociales.

Además, Mill acepta el movimiento inevitable hacia democracias crecientes, equivalentes a más y mayor igualdad. Lo acepta como Tocqueville, creyendo que es un problema que deben enfrentar quienes desean progreso.

La igualdad llevada a extremos es opuesta a la justicia, la libertad y el respeto a la excelencia intelectual y moral, que son causa del progreso. Es decir, el progreso no está garantizado y una de las razones de este riesgo es la igualdad llevada al exceso.

Dos aspectos de la igualdad

Dos nociones son ahora posibles de ver, las dos referentes a la igualdad y el exceso de ella que frena al progreso.

Primero, el reconocimiento de una tendencia imparable hacia la igualdad, lo que fácilmente puede comprobarse en la exaltación actual de ella. Donde la igualdad de convierta en una obsesión, allí el progreso será frenado.

Segundo, la igualdad no es un ideal exento de problemas, pues cuando ella se torna excesiva resulta peligrosa para otros valores como la justicia, el mérito

y la libertad. Y la obediencia a estos valores es causa de progreso.

Gobierno representativo

En la sección «The Argument for Representative Government», Mill, según su comentarista, establece que el gobierno representativo tiene un único rival, el despotismo benévolo.

Pero este despotismo tiene un problema, el de estar basado en la palabra del déspota mismo, sin otra garantía que proteja contra sus potenciales abusos.

La noción sin duda recuerda a Popper y su noción de la democracia como un sistema de gobierno que permite cambios sin violencia y que opera como un seguro contra gobernantes malos.

La idea del déspota benévolo es atractiva. Si pudiese encontrarse un dictador benigno y templado, este sería una opción incluso superior a la de un gobierno representativo.

Pero ese déspota benévolo es irreal y esperarlo en un error que se comete con frecuencia en algunas naciones con electorados tendientes a buscar ese mesías.

Por tanto, la única opción válida es la del gobierno representativo.

Además, muy característico de Mill, según Magid, es la argumentación que sostiene que el despotismo requiere obediencia por parte de los ciudadanos, lo que es igual a impasibilidad.

Esta pasividad es opuesta al dinamismo que necesita la excelencia intelectual, moral y práctica que deben desarrollar los ciudadanos.

La obediencia es un hábito deseable para tener y el despotismo ayuda a desarrollarlo en las personas, pero una vez que se ha logrado, el avance de la civilización solo puede ser posible dentro de un gobierno popular.

Las conclusiones

Son varias las nociones a rescatar de lo dicho acerca de la causa del progreso y lo obvio, no está él garantizado.

Preparación para un gobierno representativo

Primero, puede deducirse que no todas las naciones están listas para un gobierno representativo; el electorado requiere cierto nivel de ilustración.

Mill habla de la obediencia a la autoridad lograda en sistemas autoritarios y que posteriormente dan paso a sistemas representativos.

Pero esa pasividad inherente a la obediencia no produce progreso, porque este requiere dinamismo, el que solo puede tenerse en condiciones de libertad.

El gobierno popular, representativo, continúa Magid comentando a Mill, protege los derechos de las personas al mismo tiempo que promueve su desarrollo intelectual y moral, posible sólo en estados grandes.

El gobierno popular es posible en estados pequeños; los grandes se aproximan al gobierno ideal por medio de la democracia representativa.

Es una forma de gobierno que no es la aconsejable en casos en los que los ciudadanos tengan aún por aprender alguna lección, como la obediencia.

Gobierno directo

Otra noción a considerar. El gobierno directo, por parte de los mismos ciudadanos, es mejor, pero no puede aplicarse en casos de estados grandes, por lo que la solución es la representación de ellos, como había señalado antes Montesquieu.

Y, de nuevo, la noción de la preparación ciudadana. No siempre una nación está lista para ese gobierno representativo.

Democracia desbocada

Pero la democracia tiene sus riesgos para Mill. Por ejemplo, una democracia sin control se convierte en una democracia déspota no diferente al gobierno de un tirano.

También, la democracia requiere de una oposición ilustrada, que enfrente a la mayoría en el gobierno, pues de lo contrario el grupo gobernante se tornaría mediocre e incompetente.

La democracia tiene sus peligros si es llevada a extremos, lo que recuerda la idea de los regímenes corrompidos de los griegos.

La democracia exagerada es tan avasalladora como lo puede ser un tirano.

Los líderes

Una noción que exalta de nuevo la importancia de los líderes, en este caso, la oposición que necesita ser ilustrada para tener un efecto positivo en el resto del gobierno, el de evitar su mediocridad.

Igualdad desbocada

De las nociones anteriores de Mill quizá las más llamativas en estos tiempos son las referentes a los peligros de la igualdad y la democracia cuando son llevadas a la exageración.

Variable que en conjunto con las anteriores demuestran que el progreso no está garantizado. Es decir, que reclama condiciones que permitan lograrlo.

Lo anterior, fuerza a pensar en dos ideas centrales. Una de ellas es que existe una causa de progreso, la que está formada por las condiciones y situaciones que son mencionadas arriba.

El progreso es posible, realmente posible, pero no se da espontáneamente y sin esfuerzo. El progreso no está garantizado, no es algo que pueda tomarse como dado y gratuito. Necesita esfuerzo y trabajo.

Y algo más solamente…

Debe verse:

Análisis histórico de las causas del progreso

Otras ideas relacionadas:

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Notas sobre la causa central del progreso

Es una ambición universal el tener una economía floreciente—una economía que crezca. Eso permitirá elevar el nivel de vida de las personas, especialmente las que se encuentran que los niveles más bajos de ingreso.

Teniendo en cuenta ese objetivo, lo que sigue es establecer cómo se logra tener esa economía floreciente.

¿Cuál es la causa central del progreso? Y, como exploración lateral, la razón por la que el progreso no está garantizado.

Hay varias causas, como el estado de derecho, que contribuyen poderosamente al progreso. Me centraré en lo que considero la causa central, la libertad humana.

Libertad, causa de progreso

Esta idea es la que me propongo explorar en los siguientes puntos. Los que tratan de demostrar que el progreso no está garantizado y depende de la existencia de libertades personales. A más libertad, más progreso y viceversa.

Los números cuentan

La primera consideración es una de números —cuantas más personas trabajen, mejor; cuantas más personas tengan iniciativa, mejor.

Esto va en contra de la idea de centralizar las decisiones económicas en unas pocas personas, las que necesariamente tendrán solo unas pocas iniciativas y así desperdiciarán el talento y las ideas de otros muchos más.

La conclusión en este sentido es la natural, una economía floreciente es el producto de millones de iniciativas, esfuerzos e ideas individuales, que son de tal cantidad y calidad que no puede ser logradas por un pequeño número de personas.

Fomento a la libertad

La segunda consideración es una de libertad —la libertad que necesitan las personas para realizar sus proyectos de manera autónoma, con un mínimo de limitaciones obvias.

Esta es la condición que permite el aprovechamiento del talento de las ideas de millones de personas. Y va en contra de la idea de una economía planeada centralmente, la que anularía o pondría obstáculos a millones de iniciativas personales.

Objetivos personales

La otra consideración establece que las personas persigan sus propios objetivos personales —los que en general pueden resumirse como un deseo de vivir mejor, es decir, tener mayor bienestar.

Esto significa que una economía floreciente debe permitir a la persona disfrutar los frutos de su trabajo en la mayor proporción posible —con, por ejemplo, tasas bajas de impuestos y muy escasa regulación económica.

También significa que los gobiernos deben cumplir con una función básica, la de proteger a las personas y sus posesiones —es el respeto a los derechos de propiedad.

Competencia

Una economía floreciente debe tener también la posibilidad abierta de competencia en la oferta de productos y servicios, sin que existan exclusivas de producción —algo que prohíbe a los monopolios.

La competencia en conjunto con la libertad de iniciativa y la posibilidad de disfrutar los esfuerzos del trabajo personal, es lo que producirá innovación —y por medio de ella podrán reducirse costos, bajar precios, desarrollar tecnologías y crear innovaciones.

En resumen

Las consideraciones anteriores muestran la esencia básica de una economía floreciente, que es la ambición básica de una sociedad que aspira a tener mejores estándares de vida —especialmente para resolver problemas de pobreza.

Lo anterior lleva a otra conclusión —cuando los problemas de pobreza quieren resolverse por medio de medidas que violan las consideraciones anteriores, se tendrá un efecto indeseable, el de reducir el potencial económico y, por tanto, tener menos medios para resolver los problemas de pobreza.

Lo que he querido establecer en esta columna es la causa central del progreso y hacer obvio que él nunca está garantizado.

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[La columna fue actualizada en 2020-07]