Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué es Política?
Leonardo Girondella Mora
1 agosto 2011
Sección: POLITICA, Sección: Análisis, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


Uno de esos términos que todos usan y pocos pueden definir con claridad, la política es todo eso que se refiere a los asuntos de gobierno —procesos y funcionamiento de los asuntos públicos, los asuntos de interés para todos en cuanto a ser ciudadanos de una nación.

Las raíces griegas de la palabra connotan esas ideas, las de gobierno, gobernantes y gobernados: emisión de leyes, impuestos, elecciones, organización gubernamental, división de poderes y demás.

Las dimensiones de la política pueden verse en los siguientes puntos, que espero ayuden a comprender mejor el significado de la política —demasiadas veces inclinado a verlo como una mera colección de personas en lucha por el poder:

• Objetivo del gobierno y su dislocación.

La única posible justificación de un gobierno es su objetivo político, el bienestar de las personas en la sociedad que gobierna. Los gobernantes tienen esa misión como prioridad fundamental.

Si acaso el gobierno y la política se desvirtúan, dejando de tener como primera consideración el bienestar, se estará en el caso de una distorsión política que altere las posibilidades de bienestar —una situación que puede presentarse en los casos de facciones que ante todo buscan el poder, o en una cleptocracia.

Por supuesto, lo mejor que puede suceder es la política de un gobierno cuyos gobernantes consideran al bienestar general como una prioridad en la mayoría de sus acciones.

• Responsabilidad del bienestar

Si la justificación de los gobiernos es el bienestar de todos y sobre eso hay muy escasa discusión, los desacuerdos comienzan cuando se asignan dos tipos de responsabilidad política sobre el bienestar.

Una de las opiniones sostiene que la responsabilidad política de los gobiernos es crear condiciones propicias y favorables, para que se faciliten las acciones que la persona realiza buscando él mismo su felicidad de manera personal.

La otra opinión, contraria a la anterior, es la que sostiene que es el mismo gobierno el que debe hacerse responsable directo de la felicidad personal de cada ciudadano.

• Nivel de concentración de poder.

Esta es una dimensión de acumulación, escasa o amplia, de poder político, económico y cultural —o visto del otro lado, es una dimensión de monto de libertad dejado a los ciudadanos en esas áreas.

Un ejemplo muy ilustrativo es el de la libertad de expresión: si acaso el gobierno la limita o prohibe, se tratará de un caso de alta concentración de poder en ese campo, en oposición a otra política de total respeto a esa libertad, y se tratará de poca concentración de poder.

Los gobiernos socialistas ortodoxos, por ejemplo, con instancias de alta concentración de poder, siendo los medios de producción de su propiedad. Un caso similar de gran concentración de poder, es el de la planeación central de la economía —igual que casos en los que se implantan controles de precios, o el gobierno interviene significativamente en la economía.

La mejor situación será aquella en la que se respeten las máximas libertades posibles de los ciudadanos —una situación de libertad igual para todos, lo que supone una escasa concentración de poder.

La peor será ésa en la que el gobierno se adjudique los poderes económicos, políticos, educativos, religiosos, de expresión, artístico, moral y demás.

• Forma de selección de los gobernantes.

Esta es la manera en la que son elegidos los gobernantes, siendo la más clara y admirada de todas, la de votaciones periódicas en las que es elegido quien más votos obtiene. Hay, por supuesto, otras maneras de arribar al poder, como golpes de estado, herencia monárquica, designación personal del sucesor, luchas de facciones y similares.

La mejor situación, en esta dimensión política, es la que busca legitimar al gobernante —donde legitimar significa tener la aprobación ciudadana, es decir, el reconocimiento de mayoría de votos.

• Estructura interna de gobierno.

Esto se refiere a la organización del poder acumulado en el gobierno, sea mucho o poco.

Un extremo de posibilidad es la concentración de todo el poder en una sola persona u organismo, que emite las leyes, las aplica y juzga, más el ejercicio de todas las demás decisiones de gobierno, como manejo del ejército, de la diplomacia, del gasto y demás.

La posición contraria a la anterior es la clásica división de poderes —legislativo, judicial y ejecutivo— que entre sí se hacen contrapeso y tienen mucha menos posibilidad de realizar abusos de poder, como sí sucedería en el caso anterior.

La mejor situación es la de la división funcional de los gobiernos, que puede tener diversas formas, pero que logra evitar que una sola persona o grupo de ellas acumule todo el poder gubernamental.

• Leyes y mandatos.

Esta dimensión política se refiere a lo que ha sido llamado Estado de Derecho —cuyo contrario es la del gobierno de una persona cuya palabra diaria es ley para todos. Obviamente, la mejor situación es la de un estado político de leyes, emitidas por el poder legislativo, conocidas por todos, breves y claras, que se aplican sin distinción por parte de un poder judicial separado.

La noción de república es la que usualmente representa esta dimensión política de leyes legítimas, conocidas y aplicadas a todos por igual —lo que es un freno a la posibilidad de abusos de poder, que serían una cuestión cotidiana en casos de gobierno en los que la palabra de una persona en un momento dado es considerada como ley inmediata.

• Posibilidad de cambio de gobierno.

Otra dimensión política de gran consideración es la del gobierno en el tiempo —pudiendo entender la existencia de un mismo gobierno en el poder durante períodos largos e ilimitados en el tiempo, como oposición a la otra posibilidad, la de cambios de gobierno en períodos conocidos de antemano.

La mejor situación es la de una política en la que los gobiernos puedan ser sustituidos o reelegidos de acuerdo con la mayoría de votos de los ciudadanos, en fechas conocidas con anticipación y sin que medie la violencia.

• Papel del ciudadano.

Una dimensión poco reconocida en la política es la concepción que de los gobernados tengan sus gobernantes —lo que la clase política entienda de las capacidades de sus gobernados.

En un extremo, los gobernantes pueden pensar que los ciudadanos son en extremo incapaces e inhábiles —gente a la que se tiene que guiar en los más pequeños detalles porque por sí mismo no podrían ser responsables de su felicidad. Esta mentalidad es la que produce políticas de alta concentración de poder, como el estado de bienestar y en general, las políticas de alta intervención.

Del otro lado, los gobernantes pueden suponer que el ciudadano tiene el potencial para ser responsable de su vida y su felicidad, lo que da como resultado políticas gubernamentales de corte liberal.

• Mentalidad política.

Esta dimensión de la política se refiere a la filosofía dominante en la sociedad —las creencias que en ella sobresalen. Dentro de un ambiente en el que predomina el relativismo, por ejemplo, la política suele reducirse a lucha por el poder sin limitaciones.

Lo opuesto sucede en donde se entienda que existe una verdad objetiva, lo que facilita las discusiones y acuerdos.

Igualmente, debe ser reconocido que en la política existe una enormidad de opiniones, muchas veces radicalmente opuestas. Donde predomine la noción de la posibilidad de arreglos, acuerdos y compromisos, el gobierno funcionará mejor que en los casos en los que la idea dominante sea la de la imposición y exigencia absoluta.

Claramente, la mejor situación es aquella en la que los gobernantes reconozcan la existencia de la realidad objetiva y los muevan intenciones de diálogo y negociación.

• Falibilidad y perfección.

El objetivo último de la política es ser un instrumento que promueva el bienestar de los ciudadanos —lo que en la práctica da pie a propuestas políticas de estructuras sociales que suponen posible una sociedad perfecta.

Es un riesgo severo creer en esta posibilidad, la que abre la puerta a políticas de poder concentrado que quieren implantar las ideas de una persona en todos.

La mejor situación es una política que reconoce la imperfección humana y, con ello, la imposibilidad de tener jamás una sociedad perfecta.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Política. Es aconsejable considerar las ideas de M. Novak en Democracia: Ideas Centrales.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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