Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Democratizar Toda la Sociedad
Eduardo García Gaspar
17 mayo 2012
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay veces que una imagen lo explica todo. En este caso es la imagen de un martillo.

Si alguien tiene un martillo como única herramienta, lo va a exaltar. Lo va a creer todopoderoso.

Por todas partes verá clavos que clavar.

En todas partes verá problemas que se resuelven a martillazos.

Eso mismo le sucede a un grupo de personas. A los adoradores de la democracia.

Cuando todo lo que en la mente se tiene es democracia, entonces todo se cree posible de resolver a fuerza de democratizaciones. Nada resulta excepcional a esa regla universal de democratizar lo que se ponga enfrente.

No es broma, es cierto. Se escucha en muchas partes. La democracia aplicable en la política, también es posible de aplicar, nos dicen, en la economía, en el arte, en la cultura, en la familia, en el matrimonio, en la educación.

Nada se salva. Todo se debe hacer democrático. No hay excepciones posibles, nos insisten.

El problema es el natural. No nos dicen qué es eso de democratizar la cultura, ni la educación. Por lo tanto, democratizar todo eso es una frase vacía, que cada quien entiende como se le da la gana.

Tome usted, por ejemplo, el caso de la educación que debe volverse democrática.

• Unos van a entender eso como el ofrecer opciones educativas, variadas y diversas, para que las personas seleccionen entre ellas la que más les acomode a sus necesidades.

• Otros, en cambio, van a entenderlo como el poder de los alumnos organizados en asociaciones para fijar planes de estudio y aprobar o rechazar profesores.

Son cosas muy distintas y las dos son democráticas.

Pero entendiendo la esencia de lo anterior, puede verse que hay algo allí que tiene potencial. Si democratizamos a la economía, eso sería más o menos igual a que la gente votara por los productos que más le gustan. Y eso serían los que se producirían, los más populares. Los que reciben más votos, como en las elecciones políticas.

Afortunadamente, la economía puede democratizarse si cada persona da votos a diario comprando lo que más le satisface. No está mal. Nada mal. Lo que sucede es que tiene otro nombre. No se le llama economía democratizada.

Se le conoce como mercado libre y comercio libre. Si quiere un ejemplo de economía no democrática, allí está el ejemplo del monopolio estatal petrolero mexicano. El ciudadano mexicano puede votar por un candidato, pero no puede seleccionar la gasolina que compra.

¿Democratizar la cultura? Por supuesto, puede y debe hacerse. Basta con dejar que las personas tengan facilidad para ofrecer opciones de cultura entre las que las personas seleccionen su preferencia.

Por ejemplo, tener más cadenas de televisión, o dejar libres a los artistas para que hagan lo que ellos crean que tendrá éxito en la votación de la preferencia.

No es mala la idea de democratizar cosas como la política, la economía, la cultura. Todo lo que hay que hacer es dejar en libertad a las personas para que creen, produzcan y ofrezcan cosas entre las que las personas seleccionan lo que quieren.

Igual que votan por candidatos políticos, votarán comprando productos, yendo al cine, a conciertos, lo que sea. Democratizar es al fin de cuentas, libertad para ofrecer y libertad para seleccionar.

Eso nos lleva a otra cosa que también vale una segunda opinión. ¿Puede todo ser democratizado para mejorarse?

No lo creo. Tome usted, por ejemplo, democratizar la religión. Puede lograrse por medio de la libertad religiosa, lo que es bueno. Pero democratizar una religión en concreto, digamos, el Catolicismo, ya es otra cosa. Sus creencias y valores no están sujetos a votaciones democráticas. Usted las acepta o no, ya eso es todo.

Y tiene eso su valor. Usted “vota” igual comprando un iPad o no, sabiendo que la creación de ese aparato no pasó por un proceso democrático: a alguien se le ocurrió y lo creó sin pasar por votaciones el tamaño de su pantalla.

Lo que la familia me parece similar. Democratizarla puede verse como la posibilidad de que sus miembros puedan hablar y opinar (si es que tienen la madurez para hacerlo).

Pero las decisiones son más bien del tipo centralizado y eso tiene su valor. La experiencia y prudencia de los padres de familia beneficia a los hijos y, los mejor, los guía en la época de su vida en la que no están preparados para decidir por sí mismos.

En fin, esos que a todo quieren democratizar pueden llevarse una sorpresa doble.

Por un lado, encontrarán que ya hay cosas que democratizan a la economía y a la cultura, aunque se llaman diferente, se conocen como libertades personales.

Por el otro lado, se encontrarán frente a casos en los que la democratización no funciona.

Post Scriptum

Tengo una aversión marcada hacia la idea que propone democratizar todo. La tengo porque eso puede significar que todo se decida por un mecanismo igual al democrático, de votaciones mayoritarias. Gana lo que obtenga más votos, imponiendo su voluntad y ese mecanismo es sumamente limitado.

Si se democratizara la tecnología, entendiendo eso como voto mayoritario, no habría innovaciones radicales. Las mayorías nunca son innovadoras. La innovación es de personas que piensan distinto a las mayorías. Nunca recibirán la mayoría de los votos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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