Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ese “Algo” Que Funciona
Eduardo García Gaspar
16 noviembre 2012
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
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Tiene más fondo del que suele percibirse. En la superficie, la reacción es obvia.

La muestra natural es la del embajador de México en EEUU, Arturo Sarukhán. Dijo que

“el voto latino de los mexicanos fue decisivo en la reelección [de] Barack Obama… el voto latino llegó para quedarse a través del empoderamiento político de las comunidades hispanas, de las cuales 70% son méxico-estadounidenses”.

Obama logró el 71% del voto latino, según reportó Univisión. Una desproporción gigantesca en una población creciente.

Se reportó que ahora hay unos 24 millones de latinos en los EEUU, según Terra. La razón central de esta preferencia enorme es la creencia de que los Demócratas tratarán mejor a los inmigrantes que los Republicanos.

Muy bien, la realidad es clara. Los inmigrantes, que son numerosos, ponen atención en sus circunstancias de inmigrantes y sobre ellas deciden su voto, el que se inclina en proporción notable por los Demócratas.

Esta desproporción, en algunos estados, puede tener una influencia enorme. Es cierto, pero hay más que sólo eso.

Vayamos algo más al origen. Los emigrados a los EEUU suelen haberse ido a ese país por una razón: mejorar su situación con respecto a la del suyo.

Es decir, pensaron que estarían mejor allá que en su lugar de origen. Emigraron al país A porque allí existen condiciones económicas mejores que en su país B.

Eso significa que en el país A, al que emigraron, algo ha sucedido. Algo que a través de muchos años ha logrado crear una prosperidad tal que se hace atractivo aceptar los costos de la emigración.

Del otro lado, eso significa que en el país B, el de su origen, no se ha tenido ese algo que ha sido capaz de lograr esa prosperidad que los hubiera hecho permanecer en su país.

Más en específico. Hay algo en los EEUU que no se tiene en México, en Argentina, en Ecuador. Ese “algo” es lo que vale la pena una segunda opinión.

El “algo” es lo que ha producido prosperidad en un sitio. Lo que no se ha hecho en otro y, por lo tanto, allí no hay esa prosperidad. Digamos que ese algo es una serie de ideas que forman una cultura, una manera de pensar que produce prosperidad.

Ideas que se pueden ver en políticas públicas y económicas, en actividad industrial, en empresas y que al final producen riqueza, ingresos más altos. Ideas que no se tienen en los países de origen y en donde no se tiene ese nivel de riqueza ni de ingreso. Son cosas como estabilidad política, estado de derecho, libertades amplias y cosas similares.

Entonces sucede una cosa interesante.

El emigrado a EEUU llega allí con la idea de que su situación mejorará, lo que seguramente sucede, pues de lo contrario regresaría. Pero llega allá sin saber realmente qué es ese “algo” que ha logrado la prosperidad que le atrae.

Pone su atención en la prosperidad, en la riqueza, en su mayor ingreso, pero desconoce sus causas. Desconoce esa cultura que ha producido la prosperidad que ve a su alrededor. Gozará de los efectos de la prosperidad sin saber qué es lo que la ha hecho posible.

Es como un choque de culturas, un choque desconocido. El emigrado llega a los EEUU manteniendo las ideas de su lugar de origen, sus marcos mentales, sus paradigmas.

Y sin darse mucha cuenta los aplica allí volviéndose un promotor inconsciente de las ideas de origen, esas que no son capaces de lograr prosperidad. Así se comporta y así vota.

Por ejemplo, este emigrado será cautivado por el candidato que le ofrezca dádivas, favores, lo mismo que se hace en su país de origen.

Le resultará ajeno y extraño el candidato que pida aplicar la ley, que pida menos gobierno, que reclame más libertades y menos intervención. Estas ideas no son parte de su cultura de origen. El viene de otra cultura, la de gobiernos grandes y populistas.

Es así que el emigrado se convierte en un exportador involuntario de la cultura que causa retraso. Exporta esa forma de pensar del país del que sale al país al que se muda. Lo hace porque no conoce qué es lo que ha causado esa prosperidad, ese “algo” que hay en las ideas que la produjeron.

Esto, creo, es buena parte de lo que hay en el fondo del voto latino en favor de Obama, quien tampoco conoce ese “algo” que hace posible la prosperidad sostenida.

Post Scriptum

Véase la idea de L. E. Harrison sobre el Subdesarrollo Mental.

El fenómeno al que me refiero puede verse de manera esquemática:

1. El emigrado sale de un país atraído por la prosperidad de otro país. La atracción es mayúscula dados los costos de la emigración.

2. La prosperidad del país al que emigra es producto de una cultura propicia al desarrollo y la creación de riqueza, pero esa cultura no es percibida por el emigrante (incluso es criticada). El emigrante es atraído por la prosperidad sin conocer la cultura que la ha hecho posible. Conoce el efecto, pero ignora la causa.

3. El emigrado lleva consigo otra cultura, la del país que no ha producido prosperidad y bajo sus normas se comporta. Se convierte en un promotor de la cultura que no causa prosperidad y, si los números son importantes, comienza a ser un agente que cambia la cultura del país al que ha emigrado a una que no es propicia a la creación del crecimiento.

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