Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Multiplicación en la División
Eduardo García Gaspar
19 marzo 2013
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión, Y MATERIAL ACADEMICO
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Era un grupo de amigos. Planeaban un día de campo.

Saldrían en unos días más a gozar un día libre. Hicieron lo obvio.

Y lo obvio es, por lo general, algo en lo que hay una pequeña gran idea que pocos notas.

Hicieron una división de tareas. Cada uno se responsabilizó de algo.

Sandwiches haría uno. Otro, postres. El tercero, llevaría las bebidas. Los entremeses eran la responsabilidad del cuarto. El quinto, los platos y cubiertos. La planeación implicó ese pequeño gran detalle que facilita las cosas.

Le llamamos división del trabajo y usualmente tomamos como algo dado.

Una de las cosas que hace la Economía, es poner atención en estas cosas que nos parecen obvias y que tienen que ver con la forma en la que al gente toma decisiones. En el caso anterior, las personas dividieron las cosas por hacer para tener el día de campo.

Nos sale natural hacer eso. Piense usted en la regla general: cuando varios se reúnen para hacer algo en común, sin siquiera darse cuenta dividen las tareas para lograrlo.

Es fantástico. Realmente maravilloso. No sorprende que haya sido “descubierto” hasta hace poco esto de la división del trabajo.

Fue en 1776 y está en un libro. El de Adam Smith, La Riqueza de las Naciones. Piense usted como Smith, piense que tiene que producir alfileres. Tiene dos opciones básicas.

Una, usted pone a quienes los van a hacer a hacerlos pero cada quien hará cada alfiler de principio a fin. No hay división del trabajo bajo este esquema. Cada persona realiza todos los pasos de la producción. No será un buen resultado. Tal vez ni siquiera se haga a diario un alfiler por cabeza.

Pero las cosas cambian, y mucho, si usted hace otra cosa, dividir las tareas en pasos para fabricar: enrolar, cortar, limar, poner la cabeza, contar, empacar, etc. Si antes se hacía un alfiler por persona, ahora se harán cientos por persona. Muchos más. Miles de alfileres saldrán con los mismos recursos de antes. Es tan intuitivo y obvio que no le ponemos atención.

Y también, es obvio, no fue Adam Smith el primero que notó eso en nuestras vidas. Hubo otros que lo observaron y comentaron, entre ellos, Platón. Lo que la añadió Smith, me parece, es su importancia económica, el impacto que tiene en nuestras vidas.

Tenemos a unos pocos que hacen decenas de miles de alfileres y ¿qué hacen con ellos? Claramente no los necesitan en tal cantidad.

Los venden a otros que sí los necesitan, quizá decenas o cientos de ellos. Esos otros están especializados en otras producciones, como hacer salchichas, cervezas, sillas, mesas, lo que a usted se le ocurra. Y se da algo que se llama profundización.

Habrá especialistas en hacer arillos que se usan en toneles de cerveza y gente que críe ganado que se usa para las salchichas y alimentos para ese ganado y herramientas para cultivar ese alimento y minas para sacar el metal con el que se hacen esas herramientas y neumáticos para los transportes que llevan esos arillos, herramientas y demás.

Lo que produce todo esto es abundancia de bienes y mejor bienestar. La división del trabajo, más aún, se beneficia con nuevas invenciones que incrementan la productividad y abaratan los bienes.

No está nada mal el asunto. A todo esto ayuda mucho la libertad de iniciativa de los emprendedores, los que quizá inventen un alfiler mejor, o una manera de conservar la comida más tiempo, o cualquier otra cosa.

La idea no es toda color de rosa. Tuvo enemigos académicos, como K. Marx y su idea, mal razonada, de la alienación del trabajador.

Enemigos artísticos, como la película Metrópolis. El común denominador de esas críticas es el resultado de un tipo de especialización en labores simples y comunes, que cualquiera puede hacer, y que producen ingresos bajos.

Ése es el real problema y la solución está en elevar su productividad. ¿Cómo? Con invenciones, máquinas, herramientas, que los hagan hacer más en menos tiempo. La caricaturización de clases extremas y simplificadas, oscurece la solución real.

En fin, en esas cosas simples y obvias, que solemos ignorar, hay maravillas que estudia la Economía explicando lo que nos intriga, el logro de la prosperidad.

Post Scriptum

Ha sido mencionada la queja, justificada en buena parte, de que la especialización crea mentalidades apartadas del todo. Metidas en sus mundillos de especialización, las personas dejan de ver al resto de la cultura y se vuelven ignorantes funcionales de lo que no sea su ocupación.

El corto de Metrópolis es fascinante en la forma artística de usar los extremos estáticos de la división del trabajo. La misma hipótesis subyacente a tantas historias.

 

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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