Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Imperialismo: Idea y Usos
Eduardo García Gaspar
14 enero 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión, Y MATERIAL ACADEMICO
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Es parte de la retórica usual. Pieza frecuente en el discurso político. androjo

Palabra que en sí misma muestra la ideología del que la acostumbra.

Vayamos a 2011, a Venezuela y la nota que reporta que,

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, denunció que el imperialismo de Estados Unidos y de sus aliados de Europa está perpetrando “una masacre” en Libia con el fin último de hacerse de las riquezas petroleras de esa nación. (lainformación.com, 22 agosto 2011)

Si usted es un dictador y ansía buscar un enemigo al que culpar de sus fallas, pocas cosas tal útiles como encontrar al imperialismo. Veamos más de cerca esta idea.

En su sentido original, presenta una situación entre naciones, con una o más de ellas siendo mucho más poderosa que las otras (como Roma sobre el resto). En su sentido más moderno, se asocia con el mercantilismo, que le hace buscar recursos naturales en países débiles (como España en América, Inglaterra en India).

Tiene el imperialismo sus variaciones de intensidad. La más intensa es el sistema colonial, que acarrea el conquistar territorios, tomar recursos naturales y gobernarlos (lo que puede hacer que el caldo sea más caro que las albóndigas).

Aquí, piense usted en China, por ejemplo; o en los portugueses, los británicos; las colonias europeas en África, en Asia, en América.

Hay en todo eso una dosis de mercantilismo: el país dominante será rico en la medida que tenga oro o plata, lo que lleva a proteccionismo: las colonias solo pueden importar del país que las rige. E importar también.

Nada que no sepamos de antemano y que, la verdad, no explica la popularidad actual de la palabra. El concepto tuvo una transformación importante con Lenin, quien le dio un giro: imperialistas son los países capitalistas que dominan a los países pobres, saqueando sus riquezas a pesar de no controlar sus territorios.

El giro tuvo su razón. La predicción marxista era clara, los primeros en volverse comunistas serían los países en los que funcionara el sistema capitalista. Ya que no sucedía, había que encontrar una causa y ella fue el imperialismo capitalista que prolongaba la vida del capitalismo.

Total que así se originó otra palabra célebre y útil en la retórica político, eso de “hegemonía”. Describía al país poderoso, hegemónico, que se determinaba como el enemigo del leninismo y sus variaciones.

Se había encontrado un pretexto genial que justificara fracasos y fallos. Más aún, se había creado algo mayor: la teoría que explicaba la pobreza de unos y la riqueza de otros.

Una explicación que todos podían entender y que resultaba en buen material retórico porque tiene usos múltiples. Llega a explicar todo, posiblemente hasta la venta de hamburguesas en Oaxaca.

El encuentro fue afortunado para el académico perezoso que sin molestias podía justificar todo y que realizó otro cambio en el significado: no sólo había imperialismo material y político, también había imperialismo cultural. Ese que busca dominar a otros por la imposición de culturas ajenas a las nacionales.

Con otra ventaja realmente notable, la de poder usar modelos dualistas simplistas, pero que también explicaban todo.

Si eran países imperialistas contra países explotados, también había otras cosas: burgueses versus proletarios, hombres versus mujeres, ricos versus pobres, privilegiados versus vulnerables, blancos versus negros… el cielo es el límite para encontrar grupos enemigos.

Del complejo significado original, el giro le dio un significado simple que formalizó académicamente la estructura de las películas infantiles: los buenos y los malos, con una variación muy notable: hay débiles y hay fuertes que sin remedio están en conflicto y para solucionarlo debe existir el héroe salvador.

Este héroe salvador, por supuesto, es el que debe acumular en sí mismo todo el poder y hacer lo que él juzgue que conviene para proteger a los débiles buenos de los fuertes malos. Este héroe es generalmente un iluminado con conocimientos especiales: Lenin, Stalin, Hitler, Mao, Pol Pot, Castro, Chávez.

Hay una variación ligera de este modo de pensar dualista y simple que se ha colado en las democracias.

Hay en ellas una obsesión también de pensar en términos de estructuras bipolares. Obama ilustra con brillo este modelo, con su insistencia en la desigualdad y sus medidas redistributivas.

Total, el imperialismo en su acepción actual no es más que una de las instancias en las que se usa una estructura dualista y simple, que describe un fenómeno primitivamente, pero que sirve de ayuda para justificar la acumulación de poder en el gobierno.

Un regreso a los sistemas autoritarios/totalitarios de los que hemos huido antes.

Post Scriptum

Véase también Imperialismo: Sus Elementos.

Comento, por mera insistencia, la serie de opiniones políticas que se sustentan en la rivalidad entre dos grupos simples y que sólo puede ser resuelta por medio de la intervención de la fuerza del gobierno como una obligación previamente definida como moral.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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