Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pobreza, Desigualdad, Confusión
Eduardo García Gaspar
12 agosto 2015
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Es una confusión. Un enredo que se perpetúa. Ha sido convertido en un descalabro.

Un trastorno que lastima a quienes pretende ayudar.

Es la equivocación de significados, que quiere hacer iguales a dos términos diferentes. Uno no es el equivalente de otros.

El desorden de significados bien merece una segunda opinión. Todo comienza con el revoltijo de “pobreza” y “desigualdad”. No son lo mismo. No son iguales, ni equivalentes.

Algo que parece no importar a demasiados que los usan indistintamente.

¿Por qué esta confusión? La gente que mezcla esas palabras como si fueran iguales no es tonta, ni ignorante. Al equivocarse pueden estar cometiendo un error involuntario, pero la frecuencia con la que yerran indica que más bien puede ser algo intencional. Algo hecho con el propósito de engañar a otros.

Seamos francos y directos. La libertad económica ha dado resultados muy superiores a los que prometía dar el intervencionismo económico. El Socialismo sencillamente no pudo ni podrá generar la prosperidad ni el crecimiento económico del Capitalismo. De esto no hay dudas, le duela a quien le duela.

Frente a la realidad anterior, una buena cantidad de partidarios de la izquierda han ignorado la victoria capitalista. Más o menos como si el equipo futbol que pierde 3-0, no reconociera la victoria del contrario alegando que lo que cuenta es el espíritu de equipo que mostraron. Los de izquierda alegan que no cuenta el crecimiento económico.

Es lógico que lo hagan porque en esa faceta salen reprobados claramente. Y desean entonces que veamos algo, lo que sea en donde el Socialismo tenga oportunidad de tener mejores resultados. Si se examinaran resultados en pobreza absoluta, el Socialismo no tendría tampoco buenos resultados.

¿Qué hacer? Una posibilidad es inventar nuevas medidas, como pobreza relativa. La medición es realmente creativa, pues define pobreza de una manera en la que ella nunca desaparece. Incluso es posible que haya más pobreza relativa cuando todos eleven sus ingresos. No tiene mucho sentido, pero es útil en usos de propaganda.

Es posible utilizar a la pobreza relativa para decir que la libertad de mercados ha fracasado, ya que la pobreza relativa no ha disminuido. Este “gran fracaso capitalista” es causa suficiente como para adoptar políticas socialistas.

Lo que ha sucedido es fácil de ver: el equipo que perdió el partido 3-0 ahora alega que en realidad lo ha ganado porque lo que cuenta es el ánimo de los jugadores y los suyos jugaron con más entusiasmo que los del otro equipo.

No solamente se inventan mediciones acomodadas a mostrar fallas de la libertad de mercados (que las tiene), sino que son diseñadas para mostrar la conveniencia de adoptar medidas contrarias, que dan malos resultados, pero que prometen resolver el problema que ellos han inventado con su definición de pobreza relativa.

Ahora vayamos a la confusión de la que hablé al principio. La pobreza es un problema y debe atenderse.

Hay un problema sin embargo, la libertad de mercados tiene el efecto de disminuir esa pobreza absoluta. Una mala noticia para el socialista, el que ahora cambia de estrategia y alega que la libertad de mercados causa desigualdad y que eso es malo.

Por supuesto que la libertad económica produce desigualdades. Lo hace por diseño. En un sistema de libertad de trabajo, gana más el esforzado, el que más trabaja, el que más iniciativas tiene, el que mejor trabaja pensando en satisfacer necesidades ajenas.

Que eso no suceda, la mayoría de nosotros lo veríamos como injusto. Entenderíamos que hay algo malo cuando el que no trabaja reclama que debe ganar lo mismo que el que sí lo hace. Que hay algo injusto en que no gane más quien inventa algo que mejora nuestras vidas.

Decir que la desigualdad debe combatirse es como decir que las victorias de futbol son injustas para los perdedores, que todos los equipos deben tener los mismos resultados y ninguno salir campeón.

Aquí es cuando hacer equivalentes a la pobreza y a la desigualdad resulta muy útil para el Socialismo.

Eso crea un ambiente intelectual que incluso entre personas bien intencionadas produce indignación. Y aunque sea una indignación injustificada, ella les lleva a inclinarse por un sistema que da malos resultados para todos.

La verdad, no lo entiendo, pero sucede y eso preocupa.

Post Scriptum

El libro de C. Snowden, Selfishness, Greed and Captalism tiene una idea aplicable a esto criticando a quienes tiene a la igualdad como meta central:

«Siguiendo su racional, la sociedad mejora si los pobres son 5% más pobres siempre que los ricos sean 20% más pobres. Reuniendo a todos los millonarios de Gran Bretaña y embarcándolos a la antártica, haría no solo que los pobres mejoraran su vida, también haría que todos los demás la mejoraran».

Lo que preocupa es que los gobiernos, siguiendo a una opinión pública confundida, implanten las medidas a las que esa confusión conduce. Pensarán que la meta de la igualdad es la receta todopoderosa que todo resuelve y la aplicarán sin darse mucha cuenta de que así se condenan al estancamiento.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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